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FLOTANT convierte a Canarias en referente mundial en la eólica marina flotante

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El océano representa una inagotable y aún inexplotada fuente de energía, especialmente lejos de la costa, donde se encuentra el mayor porcentaje de recurso eólico. Allí hay hasta cuatro veces más viento que en localizaciones de poca profundidad. Pero instalar los gigantescos aerogeneradores en alta mar, asegurar su funcionamiento óptimo y transportar la electricidad hasta tierra a lo largo de decenas de kilómetros de cable submarino está lleno de retos tecnológicos. El proyecto FLOTANT los aborda; y lo hace, además, con el acento puesto en la sostenibilidad.
FLOTANT convierte a Canarias en referente mundial en la eólica marina flotante

WindEurope estima que la eólica marina va a generar entre el 7 y 11% de la demanda de electricidad de Europa en 2030 y va a mover miles de millones de dólares a lo largo de la próxima década. Pero a medida que nos alejamos de la costa surgen una serie de barreras tecnológicas y operativas que encarecen el coste de esta energía. El proyecto FLOTANT, de tres años de duración, aborda estas barreras con una meta principal: optimizar el LCOE (índice que compara la eficiencia energética en términos de coste de producción ) de la eólica flotante hasta valores de entre 85 y 95 €/MWh para el año 2030. Una considerable bajada –en torno al 60%– con respecto a los precios actuales, que se sitúan entre los 210 y 235 €/MWh.




Para lograr este objetivo, la iniciativa trabajará en el desarrollo de una subestructura flotante híbrida, compuesta por hormigón y plástico, optimizada para aguas profundas (de 100 a 600 metros) y capaz de soportar un aerogenerador de más de 10 MW. Este desarrollo incluye, también, el de un sistema de amarre basado en nuevos compuestos, anclajes múltiples y resortes poliméricos; y cables de potencia dinámicos más ligeros pero igual de resistentes, juntos con otras innovaciones.


Diecisiete empresas y centros de desarrollo tecnológico de nueve países europeos (Reino Unido, Alemania, Países Bajos, Irlanda, Francia, Grecia, Croacia, Eslovenia y España) han decidido que las instalaciones de la Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN), en Gran Canaria, son el lugar óptimo para probar en condiciones reales esos nuevos materiales y recubrimientos que se van a desarrollar en el marco de FLOTANT y con los que se busca proteger a las máquinas y cables submarinos de su mayor enemigo potencial: el biofouling, término con el que los anglosajones denominan a la amalgama de mejillones y otros pequeños seres marinos que usan las plataformas flotantes y los cables a modo de bateas. El problema es que al incrustarse en ellos, les añaden toneladas de peso. Tanto, que son capaces de desestabilizar el aerogenerador, o en el caso de los cables que llevan la electricidad al mar, de corroerlo y hasta deshacerlo.


Los integrantes de FLOTANT quieren acabar con ese problema de raíz. Y hacerlo, además, empleando solo plásticos y aditivos sin impacto ambiental sobre el medio marino. Para ello, durante 14 meses van a probar en el puerto de Taliarte (Gran Canaria) la durabilidad de 74 compuestos diferentes, fabricados con distintas combinaciones de HDPE (poliestireno de alta densidad), fibra de carbono, polisol y varios aditivos químicos protectores, algunos de ellos todavía sometidos a secreto industrial, y ver si resisten o no las incrustaciones. Estos aditivos tienen la singularidad de que están integrados en la propia matriz del HDPE, de manera que forman parte del propio material y por tanto no se desprenden de él, a diferencia de lo que ocurre con los recubrimientos comerciales, que terminan por desprenderse de la superficie en la que se aplican.



Alejandro Romero, director de Proyecto del consorcio, asegura que esto no es una complicación, sino una exigencia lógica: "De ninguna manera debemos cometer errores pretéritos en el aprovechamiento energético y PLOCAN, por su propia naturaleza, debe acelerar el desarrollo de tecnologías que exploten los recursos marinos de un modo respetuoso con el medio. Este estudio en concreto trata de caracterizar la respuesta de aditivos en diferentes componentes plásticos, que ni mucho menos son exclusivos de la eólica marina, de manera que los beneficios podrán explotarse en cualquier sector que desarrolle su actividad en el medio marino: naval, offshore, acuicultura o incluso en el ámbito portuario".


Sostenibilidad y aceptación social

El proyecto busca, asimismo, reducir el número de materiales empleados en los componentes y desarrollar técnicas de reciclaje y reutilización  para minimizar la huella de las plataformas eólicas marinas. Otra de las metas es que la estructura permita un fácil y rápido desmantelamiento de los componentes.


Este desarrollo tecnológico incluye la creación de cables dinámicos, flexibles y de alta residencia a la torsión, y al mismo tiempo fiables, sostenibles y rentables. Cables que alivien las cargas severas y repetidas de este tipo de estructuras, manteniendo al mismo tiempo una conexión de energía fiable y sostenible. También se van a a probar nuevos sistemas de anclaje y amarre, siempre con los parámetros de la sostenibilidad y la rentabilidad como referentes. Todo ello para evitar, como explica Alejandro Romero, que los costes de mantener estos parques, que van a estar a muchos kilómetros de la costa, sean altísimos y, por tanto, insostenibles.


La aceptación social de esta tecnología es otra de las metas de FLOTANT, de manera que pueda ser desplegada en armonía con otras actividades, como la pesca, la navegación comercial o recreativa. Y tiene todavía un valor añadido más, al situar a las islas Canarias en referente mundial en la energía eólica marina flotante: "Por sus condiciones climatológicas y batimétricas, Canarias es un entorno ideal para el desarrollo de tecnologías marinas que busquen el aprovechamiento del viento. Tanto es así que este proyecto establece dos escenarios para la instalación de un parque eólico usando las innovaciones desarrolladas en el proyecto, uno es la zona oeste de Barra, en Escocia, y la otra aquí mismo, en el suroeste de Gran Canaria", subraya Alejandro Romero.



La eólica marina permitirá también al archipiélago ir desprendiéndose de la generación con combustibles fósiles, que además de contaminante sigue siendo muy caro. "Es cierto que la bajada de los precios del petróleo ha reducido los costes de producción de electricidad en Canarias, pero así y todo Canarias continúa teniendo costes muy elevados si nos comparamos con la península –indica Romero–. Tanto es así que prácticamente con el nivel de desarrollo tecnológico  actual la eólica flotante ya podría ser competitiva dentro del mercado eléctrico canario. De hecho empresas como Equinor o Greenalia ya han dado pasos en este sentido", si bien Romero cree que para que estas iniciativas acaben por materializarse hace falta una subasta específica para la eólica marina.



Mientras llega, el centro canario seguirá trabajando para estar a la vanguardia en la observación del océano y en el aprovechamiento sostenible de los recursos del mar, incluidos los energéticos.


Vídeo sobre el proyecto.

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