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Emilio Miguel Mitre, Director de Relaciones Internacionales de GBCe

"La edificación debe entrar en una nueva era en la gestión de sus ciclos de vida, más en sintonía con la naturaleza"

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Reducir hasta eliminar las emisiones de CO2 derivadas de la edificación se ha convertido en una necesidad imprescindible para hacer frente al cambio climático, porque las ciudades del mundo, junto con sus infraestructuras asociadas, son responsables de prácticamente el 40% de todas las emisiones de carbono. Dado que se prevé que para 2050 el 70% de la población mundial viva en núcleos urbanos, la necesidad de actuar ya resulta aún más imperativa. ¿Cómo lograrlo? El arquitecto Emilio Miguel Mitre, director de Relaciones Internacionales del Green Building Council España (GBCe) tiene claro que en lugar de luchar contra la naturaleza lo que hay que hacer es seguir su ejemplo. Y eso significa apostar sin dilación por la economía circular. 
"La edificación debe entrar en una nueva era en la gestión de sus ciclos de vida, más en sintonía con la naturaleza"

Un informe de Naciones Unidas recomienda apostar por el modelo de economía circular para reducir entre un 79 y un 99% las emisiones de las ciudades, y los desechos que producen en porcentajes parecidos. ¿Comparte esta recomendación?
Sin duda, aunque el concepto de economía circular es algo oscuro para el común de los mortales, y debemos intentar hacer comprensible en mensaje. La economía circular es la gestión de recursos, del ciclo de las cosas, que tiene que ver con un consumo responsable y eficiente, en términos de vida. No puedes aceptar que todo lo que hagas genere un residuo muerto que no sirve para nada, el consumo tiene que ser responsable. Lo que ocurre es que aún estamos en el modelo de la economía lineal y para muchos, hablar de economía circular es un poco como ciencia ficción. Sin embargo, es el marco necesario: en la naturaleza el concepto de desperdicio no existe: nada muere sin que sirva de alimento, y dé vida, a otra u otras cosas. Para ello hay que ayudar a que cambiemos nuestros hábitos, para trascender la actual economía productiva, donde contaminar cuesta muy poco. Un ejemplo palmario de esto lo tenemos en los plásticos.

Centrándonos en España, el Ministerio de Fomento, con la coordinación de Green Building Council España (GBCe), está trabajando en este momento en la elaboración de la nueva Estrategia Nacional de Rehabilitación de Edificios a largo plazo (ERESEE). ¿Por dónde van a ir las claves de la Estrategia y cuándo va a ver la luz?
La luz la tiene que ver forzosamente en marzo de 2020 porque es cuando se tiene que enviar a la Comisión Europea, es una fecha que está fijada. Esta es la versión numero tres de la Estrategia, que ahora se ve reforzada por la nueva Directiva de Eficiencia Energética de la Edificación del año 2018. Europa ha marcado el objetivo de descarbonización a 2050 y se pide que las estrategias nacionales incluyan los planes para lograrlo, con hitos a 2030 y 2040, y seguimiento a 2023.

Las estrategias anteriores no parece que hayan han tenido un efecto discernible…
Estoy bastante de acuerdo. Ésta sí debería tener un efecto o, por decirlo de otra manera, “más nos vale”. La estrategia primera fue muy bien calificada, la dos se quedó un poco entre medias (dado que el gobierno estaba en funciones) y ahora tenemos en nuestras manos esta nueva estrategia. La propia Comisión pide que se haga un proceso de colaboración, participativo, para su elaboración, que es donde GBCe está colaborando con el Gobierno de España, para elaborar según él unas recomendaciones, que hemos llamado “recomandamientos”. Las claves son, fundamentalmente, que funcione como estrategia, que no se planteen solo objetivos sino el modo de alcanzar estos objetivos.

¿La manera de lograr la descarbonización del parque de edificios en España es cumplir a rajatabla la Directiva?
España, como cualquier otro país europeo, tiene que adaptarse a ese objetivo de que todo el parque edificado no emita carbono en 2050. Y, efectivamente, la manera de hacerlo es seguir una directiva que viene de Europa y que es muy lógica, entre otras cosas porque proviene en cascada de la Agenda Global de la ONU y de los Acuerdos de la COP21 de Paris, en Diciembre de 2015. En España, el PNIEC (Plan Nacional Integrado de Energía y Clima) ha establecido el objetivos de rehabilitar 1.200.000 viviendas a lo largo de la década 2021-2030. Lograr esto no va a ser fácil, porque el sector de la edificación se ha reducido muchísimo. Si queremos rehabilitar esas 120 mil viviendas al año de media al año hacen falta obreros, y no los tenemos. Ni en España ni en Europa, así que por un lado habría que interesar a los jóvenes del país en la edificación, con una nueva imagen asociada a la intervención climática, y por otro, habría que ir a buscar obreros a otros lugares… Hace falta desarrollar una masa laboral importante, esa es una de las claves, así que tenemos que poner en marcha las herramientas que lo permitan. El PNIEC propone que se empiece por lo que podemos hacer ahora, para llegar a las 300.000 viviendas en 2030 y seguir creciendo. En el objetivo más largo, en realidad deberíamos rehabilitar unas 500-600 mil viviendas por año para conseguir los objetivos intermedios de eficiencia energética en la edificación, o sea que los edificios demanden muchísima menos energía… y el objetivo final de descarbonización, o sea, como lo definen los nórdicos, “libre de combustibles fósiles”.

¿Pero está el sector de la edificación en España preparado para rehabilitar a un ritmo tan alto?
No, no lo está, por eso hay que hacer que lo esté. Cuando empezamos con el proceso de la Estrategia, yo recordé una cita que el presidente John F. Kenney dijo en 1961: "Antes de que termine la década vamos a poner un hombre en la luna y vamos a hacer que regrese sano y salvo". Bien, el hombre llegó a la luna en julio de 1969, para lo cual no estaba desde luego preparado en 1961. Al sector de la edificación en España le pasa lo mismo, ahora no está preparado, pero otra de las claves de esta Estrategia Nacional de Rehabilitación es, precisamente, montar un sistema integrado que pueda resolver esta necesidad. A su favor está también que ahora hay una sensibilidad sobre el cambio climático que no existía hace apenas tres años, gracias entre otras cosas a que el propio clima está haciendo la mejor labor de comunicación. Y estoy convencido de que estamos ante un cambio súbito, de esos que se van cocinando durante mucho tiempo y luego se producen de golpe. Nuestra misión es gestionar este cambio. Así que sí, podemos rehabilitar los edificios, pero hay que actuar en muchos frentes. Uno de ellos es lograr que sea la propia gente la que demande la rehabilitación, porque le va mucho en ello.

A día de hoy, no parece que este sea un tema prioritario para la mayoría de la gente
Es verdad. Yo creo que en términos generales la ciudadanía aún tiene que despertar. En España, por regla general, somos muy cómodos y estamos acostumbrados a que el Estado sea el que resuelva. Pero la ciudadanía está empezando a asumir nuevos papeles. Por ejemplo, en relación al autoconsumo se ha generado un movimiento asociativo y de cooperativas muy potente. En edificación aún no existe, pero podría llegar. Los ciudadanos también están descubriendo lo importante que es vivir en casas saludables, y esto se logra mediante la rehabilitación de las viviendas.

La economía convencional mantiene, no obstante, que rehabilitar es caro. ¿Hay algo de verdad en ello?
El concepto de caro y barato es cortoplacista, pero incluso con esta óptica, ¿tú conoces alguna inversión que te de una rentabilidad de un 30% el primer año? Cuando inviertes en una rehabilitación 20.000 €, estás haciendo que tu vivienda suba de valor no solo esos 20.000 €, sino probablemenete 30.000 €, en un proceso de un año y medio. A esto es a lo que me refería antes al hablar de una rentabilidad del orden de un 30% el primer año. Además, el mundo financiero va a valorar cada vez mejor esa rehabilitación porque va a ser un activo financiero de mejor calidad y eso ayudará a que para los ciudadanos la rehabilitación sea también deseable, porque es un valor con mejor futuro.

¿Y contamos con la normativa adecuada para llevar a cabo la necesaria reforma del sector de la edificación?
No, y además tiene que abarcar no solo a la edificación, sino a la manera como incorpora otras instalaciones energéticas, y a una escala por lo menos de barrio... Hay ciertas cosas en las que hemos avanzado, pero en muchas otras cosas nada o muy poco. Nos encontramos en un momento de transición, pero seguimos utilizando los recursos de antes y eso, por así decir, es muy "pintoresco". Ya lo dijo Einstein: no podemos cambiar las cosas si seguimos pensando del mismo modo. Hace falta pensar en un cambio sistémico, en el que hay que cambiar prácticamente todo. El proyecto Build Upon que desarrollamos en GBCe aportó muchas claves para acometer el cambio: ambición política, estructura administrativa, comunicación, capacitación, financiación… ya preveíamos entonces que hacía falta una nueva economía, y resulta claro ahora que la economía está mutando para no quedar fuera de juego en la sostenibilidad. Si quieres rehabilitar 600 mil viviendas al año hay que crear toda una maquinaria para llevarlo a cabo. Desde el punto de vista normativo, hasta el momento lo que hemos tenido han sido objetivos pero sin una estructuración planificada de cómo alzanzarlos, y líneas de apoyo, pero con una discontinuidad notable y con procesos que poco a nada tienen que ver con la toma de decisiones de las comunidades, como por ejemplo periodos muy cortos para solicitarlas. Hay que ir mucho más allá. El dinero está ahí, pero no para subvencionar, debería emplearse para financiar, facilitar…

¿Es consciente de ello el sector bancario?
Desde luego. El banco vende dinero y quiere vender cuanto más mejor, ese es su negocio. Y hay una presión del mundo de los inversores para invertir. Y en esta economía mutante está quedando cada vez más claro que los activos financieros que sean menos marrones van a tener más valor. Una edificación rehabilitada es una activo financiero claramente más valiosos. Y eso la economía tradicional lo entiende muy bien.

¿Qué papel deben jugar las diferentes administraciones para hacer posibles los objetivos de descarbonización de nuestras ciudades?
Las administraciones deben ser ambiciosas… y hacer las cosas de manera que resulten atractivas para los ciudadanos. Para ello, las administraciones, en su ambición, deben buscar el acuerdo con los demás partidos (como en el terrorismo o la batalla del género), de modo que no haya saltos atrás e inseguridades. Nos encontramos ante la gran “liga de la supervivencia” y las administraciones tienen que jugar un papel de liderazgo: crear entusiasmo, ser facilitadoras, utilizar bien e inteligentemente el dinero, de manera que se multiplique en este proceso. Y esto tiene que pasar a todos los niveles de la administración.

Quizá las administraciones locales son especialmente importantes en este proceso, ¿no?
Vamos a un mundo claramente de ciudades. Como es lógico, decir que no hay- nada fuera de las ciudades es una barbaridad porque hay muchísimo, pero es que realmente lo que tenemos ahora es la ciudad frente al medio ambiente. Pero también estamos viendo que las ciudades son las que están jugando de manera más avanzada. En Estados Unidos, por ejemplo, estamos viendo como muchas urbes, e incluso estados, pese a lo que diga el presidente de su nación, están adquiriendo unos compromisos de cero carbono. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son, en mi opinión, una agenda de ciudades. Más o menos 90 de las metas que contemplan se refieren a cosas que pasan en las ciudades… y el resto se ven afectadas de un modo u otro. En este entendimiento de las ciudades resulta clave, por su carga disciplinar, la Agenda Urbana.

Para la industria, ¿cuánto supone de oportunidad este proceso?
En las empresas están pasando también cosas peculiares, algunos empredimientos relacionados con la sostenibilidad se están convirtiendo en modelo de negocio, incluso dentro de la economía tradicional al uso. Aunque a mi no me gusta hablar de negocio sostenible (porque el negocio está detrás de las afecciones ecológicas), hay empresas que están demostrando que lo verde es más rentable. Un ejemplo es todo lo que está ocurriendo con la fotovoltaica. Pero también hay que eliminar la idea de que la ecuación convencional coste-beneficio es una inteligencia superior. No lo es. La industria se encuentra en un momento en el que empieza a hablar en términos de valor, como sustituto del modelo de negocio. Este avance será decisivo.

Desde GBCe dicen que para lograr la descarbonización de los edificios, hay que abordar también las emisiones ligadas al proceso constructivo del edificio y los materiales empleados. ¿Es consciente el sector de esa necesidad?
Claro. El objetivo de descarbonización incluye tanto la reducción de consumo de energía del propio edificio como la reducción de energía de los materiales, que representan en torno a un 12-15% de las emisiones de carbono en la edificación. Pero claro, esto tiene más que ver con los edificios que construyes nuevos en los que hay mucho uso de materiales, que en uno que tienes en uso. Esto es una vanguardia, se tiene que incorporar, por eso se pone sobre la mesa, para alcanzarlo en paralelo con la reducción del CO2 en la operación de los edificios, que afecta al parque existente.

El 10 N hay nuevas elecciones. ¿Un cambio de gobierno podría detener o frenar la implantación de este nuevo marco?
En mi canal de youtube hablo también de esto y una de las cosas que me da la impresión que va a suceder es que la sostenibilidad cada vez va a tener menos color político. Lo hemos visto en Madrid Central, cuya regresión impuso el nuevo Ayuntamiento del PP al llegar. ¿Pero qué ha pasado poco después? Madrid, PP incluido, ha aprobado su declaración de emergencia climática y el propio partido en el gobierno municipal ha contratado a Deloitte en un contrato menor para hacer un plan de sostenibilidad de la ciudad que quiere ser mejor que el del anterior consistorio… sin dar su brazo a torcer en Madrid Central, eso sí.. Si echamos la vista atrás, vemos que España estaba de perfil en las cuestiones medioambientales con el PP, con cosas bastante sangrantes como el autoconsumo, y sin una propuesta ni poco ni mucho avanzada en otras cuestiones como la rehabilitación energética de la edificación. Sin embargo, hemos visto a Arias Cañete convertido en un Comisario memorable, y avanzadísimo en la causa medioambiental en la UE. A veces lo que les pasa a los partidos es que no tienen una buena causa y cuando la encuentran pueden evolucionar, casi diría que en segundos. En España, ha sido el PSOE el que ha creado el Ministerio para la Transición Ecológica, y cada una de las palabras que lo nombran tiene un gran significado. Pero, en definitiva, creo que estamos relativamente cerca de algo que llevamos pidiendo muchos años y es que las cuestiones ecológicas estén por encima de signos políticos. El partido que ahora no lleve una carga importante de sostenibilidad empieza a no ser nada.

Demos, pues, una oportunidad a los políticos e imaginemos que estamos en 2030. ¿Cuántos de los objetivos de descarbonización que nos hemos marcado ahora se habrán cumplido?
A mi me gustaría que nuestro sector de la edificación alcanzara en el año 2030 el ritmo de rehabilitación de al menos 300.000 viviendas al año, para seguir creciendo, con criterios a nivel de distrito de energía positiva y con arreglo a la de la Agenda Urbana Española. Eso significaría haber reducido el desempleo de una manera notable, disfrutar de una economía más saludable y de muchos beneficios medioambientales, tanto para dentro del edificio como para fuera. Y me gustaría que todos los ciudadanos formaran parte de la movida colectiva que es descarbonizar nuestras ciudades para 2050, haciéndola suya, funcionando de una manera ordenada, pero con un entendimiento común y compartido. Con una economía productiva a la altura que fuera cada vez más circular, o sea con menos derroche y desperdicio. Eso significaría que hemos sabido poner a punto la maquinaría, que España y Europa tuvieran un liderazgo mundial. Y, lo más importante, que el nuevo modelo de ciudad que estamos proponiendo ahora al mundo permitiera soportar el clima que se nos viene encima sin sucumbir.

Esta entrevista se puede leer también en ER186 (noviembre 2019)







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