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Entrevistamos a Mikel Garay, director de desarrollo de proyectos para España del Grupo Nordex

“Queremos que el laboratorio del Grupo Nordex esté localizado en España”

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El Grupo Nordex, que adquirió hace apenas tres años el 100% de Acciona WindPower, desarrolla y fabrica aerogeneradores desde mediados de los años 80, cotiza en la bolsa alemana, tiene casi 6.000 empleados en todo el mundo (1.500 en España) y se ha fijado un horizonte muy concreto al sur de Pirineos: (1) ser socio tecnológico y financiero de los promotores e inversores que están llamados a ampliar el parque eólico nacional en la próxima década y (2) montar un gran banco de ensayos para aerogeneradores en Navarra, un gran laboratorio para certificar sus máquinas y “con el que dar continuidad a todo el grupo de ingenieros que están en nuestro país”. Para todo ello, han contratado a Mikel Garay, ex de EHN o el eslabón que explica la historia de la eólica navarra.
“Queremos que el laboratorio del Grupo Nordex esté localizado en España”

¿Quién es Mikel Garay?
Yo soy un profesional del sector eólico con casi 20 años de experiencia. Empecé trabajando en EHN, que fue la empresa pionera de las renovables en Navarra, e incluso –diría yo– en España; una empresa que, con el paso del tiempo, se convertiría en Acciona Energía. Allí estuve durante más de 8 años, trabajando como Country Manager de Alemania y Polonia (siempre promoción de negocio). Luego me incorporé a Taiga Mistral, una gestora de fondos de inversión. Y allí he estado más de 11 años, período durante el cual he llevado su fondo principal, un fondo compuesto por varios bancos y family offices pensado para invertir en eólica en Polonia. El caso es que, tras esos 11 años, hace unos 8 meses, me reincorporé al Grupo Nordex, que es el cuarto fabricante de aerogeneradores del mundo, en lo que es una especie de vuelta a los orígenes, ya que es un grupo en el que Acciona tiene el 29%.

O sea, que Garay puede presumir de pionero.
Bueno, EHN, Energía Hidroeléctrica de Navarra –liderada por Esteban Morrás y donde estuvieron Sodena, que es una sociedad pública del Gobierno foral, Caja Navarra, Iberdrola y Portland– fue la que impulsó el desarrollo eólico en Navarra en los años noventa, la que trajo aquí todo el escaparate renovable nacional. Habiendo cuatro mil megavatios instalados en todo el mundo, se planteó desarrollar mil solo en Navarra. Y sí, yo tuve la suerte de empezar trabajando allí. La verdad es que era una maravillosa locura... Recuerdo cuando se instalaron los primeros parques… Era aventura total. Otro mundo.

Otro mundo, sí. Porque ahora la tecnología eólica ya no es promesa de futuro. Es presente incontestable. Vamos a Nordex. El Grupo para el que ahora trabaja Mikel Garay vende producto (tecnología propia) y servicios de mantenimiento (entiendo que para los parques dotados de tecnología Nordex y, así mismo, para parques con máquinas de otros fabricantes). ¿Es así?
Cierto, aunque básicamente para parques de nuestra tecnología.

De acuerdo. España, 2019. Nordex es un fabricante de aerogeneradores –me cuentan– que ahora se propone ser, además, socio tecnológico y financiero de promotores e inversores en este país. ¿Qué significa eso exactamente? Y, ¿por qué ahora y por qué España?
El Grupo Nordex está cotizando en la Bolsa alemana. Es, como he comentado, el cuarto grupo del mundo. Adquirió Acciona WindPower hace unos pocos años. Y, así como nuestros competidores tienen sus ramas promotoras… Nordex también ha tenido la suya. Y muy exitosa, además. Trabajando por ejemplo en Francia: allí somos líderes en promoción eólica. El caso es que, al adquirir Acciona WindPower, pensaron que hacía falta promover también en países donde estábamos vendiendo máquinas, como España. Promover es algo así como dar un paso atrás: es tratar de ser socio tecnológico de los promotores, echarles un cable en sus necesidades, asesorarles con nuestro conocimiento técnico, con el diseño, con la selección de la tecnología idónea… Y luego obviamente ayudarles en los estudios que haya que realizar para tramitar y promover esos proyectos que tienen entre manos, y ayudarles –si fuera necesario y ellos lo quisieran– en sus necesidades financieras. Pongo un ejemplo: imagine un promotor que tiene varias promociones, digamos un promotor mediano; imagine que tiene por ejemplo cuatro parques de cincuenta megavatios [50 MW] en promoción. Pues bien, una promoción de unos cuatro o cinco años tiene que hacer muchos estudios de toda índole, tiene que firmar compromisos, tiene que hacer solicitudes. Una solicitud de conexión, por ejemplo, supone 40.000 euros el megavatio: 40.000 euros, el aval, un aval que tiene un coste. Pues bien, lo que hacemos nosotros es ofrecernos a dar apoyo a esos promotores. Y si les interesa que nosotros entremos en sus proyectos… pues encantados de aportar.

Vuelvo atrás: ¿y por qué ahora y por qué España?
Bueno, no solo España. También estamos en México, estamos en Argentina, estamos en Chile, en Honduras, en Polonia, en Suecia, en Suráfrica, en Francia –como decía antes–, en Alemania, en la India, estamos en muchísimos países. ¿La diferencia? Pues que “equipo de promoción eólica”, en España, el Grupo Nordex no tenía.

Y lo está montando y va a dirigirlo un economista de Pamplona, ex de EHN. ¿Es así?
Sí, me han contratado para montarlo, y para impulsar la promoción. Ahora mismo tenemos tres plantas de fabricación en España, una en Valencia y dos en Navarra. El Grupo Nordex tiene más de mil quinientas personas trabajando en este país. Tenemos pues una presencia industrial evidente; lo que no teníamos era una presencia en lo que se refiere a promoción de proyectos. Por eso el Grupo se ha embarcado en esta operación, con la idea –obviamente– de facilitar aún más la salida de nuestra tecnología, desde nuestras plantas, y para seguir creciendo en España. Porque es que además tenemos muy buen producto. Y es cierto que aquí ya tenemos una presencia importante en lo que se refiere a máquinas, más de 2.000 megavatios, el 10% de toda la potencia eólica instalada en España, pero también es cierto que queremos que esa presencia sea mayor. Queremos ser más que el cuarto grupo dentro del país. Porque queremos que nuestras plantas de producción continúen aquí durante muchos años, y porque nos gustaría abrir nuevas plantas, obviamente.

¿De cuántos megavatios –y de qué horizonte– estamos hablando?
Estamos en ello. No voy a dar ahora un número concreto de megavatios, pero lo que tenemos muy claro es que queremos ser un actor importante en el país. Eso lo tenemos muy claro. Solo adelantaré que tenemos un objetivo “ambicioso” [recalca ese término]. Para que se haga una idea, Nordex es una compañía que tiene instalados más de 26.000 megavatios en el mundo. El año pasado facturamos 3.700 millones de euros. Somos casi 6.000 trabajadores. Y donde tenemos presencia, y es el caso, debemos tener también objetivos “ambiciosos”. Sí, el plan de promoción que está emprendiendo ahora Nordex en España es un plan “ambicioso”. Eso es lo que le puedo decir ahora mismo.

¿Debo entender que, aparte de promover, la compañía también está interesada en adquirir proyectos?
Cierto; estamos incluso dispuestos a comprar proyectos para ser los promotores de los mismos, y para luego venderlos.

Entiendo pues que (1) Nordex quiere fábricas produciendo aquí; y (2) quiere máquinas operando aquí. Pero, ¿y la I+D?
También. Queremos que nuestro laboratorio, el laboratorio del Grupo Nordex, esté localizado en España y, más concretamente, en Navarra. Y estamos haciendo los esfuerzos necesarios para que así sea. Estamos trabajando para tener aquí una docena de prototipos en los próximos dos años: una docena de prototipos de producto nuevo que se certificará, y con los que se harán pruebas, todo lo cual va dar continuidad a todo el grupo de ingenieros que están en nuestro país. El objetivo es tenerlos en Navarra, cerca de nuestras oficinas.

¿Un laboratorio de I+D?
Sí. Estamos hablando con el Gobierno de Navarra, estamos hablando con la Administración, con Industria, con Medio Ambiente, para ver cómo llevar a cabo, cómo materializar, esos mini parques de turbinas individuales, con productos diferentes, que queremos ir instalando en función de las necesidades que vayamos teniendo con los nuevos productos que van saliendo.

¿Tiene, en algún otro lugar del mundo, algún otro laboratorio similar Nordex?
Lo que ha hecho el Grupo hasta ahora es ir certificando máquinas en parques de Alemania… alguno hay en España… Pero hasta ahora no se había puesto el foco en crear un laboratorio y un proyecto grande de varias máquinas que tenga como único fin ese. En determinados proyectos lo que hemos hecho es vender un determinado prototipo a un tercero y hacer con él, en su parque, las pruebas necesarias de certificación y demás. Pero no hay un proyecto de laboratorio como este del que estoy hablando. Esa es una de las tareas importantes que me han encomendado y ese es un objetivo que tenemos muy claro. Lo tenemos muy claro… a pesar de que la regulación española en materia de prototipos es, tristemente… un desierto.

¿Un desierto?
Sí. En España no hay facilidades para la implantación de una turbina prototipo de I+D. Y digo que no hay facilidades porque el tratamiento que le da la Administración a ese aerogenerador es exactamente igual al que le da a una turbina comercial, lo cual no facilita la I+D.

No entiendo.
Mire, el desarrollador de una turbina prototipo, una turbina que está sin certificar, va a encontrar más dificultades a la hora de la financiación. Porque, a la hora de financiar, las garantías son diferentes, y las condiciones para el inversor son más duras. En otros países –en Alemania, en Dinamarca–, hay unas tarifas mínimas, garantizadas para este tipo de producto, que dan más visibilidad y más robustez a algo que obviamente es diferente: un producto cuyo objetivo es certificar algo para luego producirlo en serie. En países como Alemania o Dinamarca –insisto– incluso hay emplazamientos que se subastan para que los fabricantes coloquen allí sus prototipos; y hay unas regulaciones específicas que dan cierto confort, algo que aquí no tenemos. En ese sentido, hay una diferencia enorme entre España y esos países.

Una diferencia que no nos deja en buen lugar, deduzco.
Claro. En aquellos países es más fácil, económicamente más viable, y más rápido, y más sencillo, invertir, e instalar estos prototipos, este tipo de productos de I+D, que en España. Por eso, ahora estamos tratando de que el Gobierno empiece a tener en consideración todo esto. Y, en ese sentido, hemos enviado al Ejecutivo –vía Asociación Empresarial Eólica– nuestras inquietudes. En todo caso, hay muchísima ilusión en este proyecto, que está constituyendo para nosotros un reto apasionante: el de querer retener en nuestra comunidad, que ya es todo un escaparate de todas las energías renovables, el laboratorio de nuestro grupo, el banco de ensayos en el que trataremos de instalar los futuros prototipos que vayamos a producir aquí. Sí, la verdad es que hay mucha ilusión.

Da la sensación de que Nordex ve muy claro el futuro eólico español. Hay sin embargo voces en el sector que parecen en cierta medida preocupadas por la saturación de las redes, la falta de puntos de conexión suficientes como para encajar la presumible avalancha de megavatios que viene.
Es cierto que las redes están saturadas, y también es cierto que hay limitaciones de muchos otros tipos, obviamente, como debe ser: medioambientales, urbanísticas, de infraestructuras, aeronáuticas. Pero también es cierto que ahora mismo Red Eléctrica de España está terminando de perfilar un ambicioso plan de desarrollo de infraestructura eléctrica 2020–2026, y que nosotros estamos convencidos de que dará mucho, mucho aire fresco a nuestro sector. Porque ese plan va a dar salida a muchísimos de los proyectos que ahora mismo estamos arrancando los promotores, muchos de los proyectos en los que ya estamos trabajando todos nosotros. También es cierto que hay expertos, y técnicos, que empiezan a plantear que quizá convendría revisar los criterios que llevan a considerar que una red está más o menos saturada, porque vienen a decir –esos expertos– que esos criterios están basados en teorías ya pasadas y que se está demostrando que hay más capacidad de la que parece que hay. ¿Una línea que está al equis por ciento de su capacidad está saturada? ¿Es ese equis por ciento el idóneo? ¿No es quizá algo conservador ese criterio a la luz de los nuevos hallazgos? Vaya por delante que yo no soy técnico, pero parece ser que están revisando la forma de valorar el ratio de seguridad de saturación de las líneas de transporte y distribución, y parece ser que va a haber una revisión, por lo que –quizá– habrá nuevos huecos en el corto o medio plazo. En todo caso, vuelvo al principio, esperamos que el plan de desarrollo de infraestructura eléctrica 2020–2026 de Red Eléctrica de España nos dará mucho aire fresco y renovable.

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