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Luis Contreras, director general de Yingli Solar Europa

“Estamos más cerca que nunca del inicio de una nueva época en Yingli”

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Acaba de cumplir 10 años en Yingli Solar y Luis Contreras (Iniesta, Cuenca. 1977) es ya el máximo responsable de la compañía en Europa, Latinoamérica y África. Le gusta recordar que se crió en La Roda (Albacete), una provincia donde las renovables arraigaron hace tiempo y son parte esencial de su estructura económica. Sus estudios de Ingeniería Técnica Industrial le llevaron pronto a trabajar en empresas como Iberdrola Ingeniería y Construcción. Llegó a Yingli para establecer el área técnica (posventa y laboratorio) y arrancar la actividad de ingeniería y proyectos. Desde mayo de 2019 es director general de Yingli Solar Europa y, en medio de la tormenta, se ve frente a un “reto ilusionante, rodeado de un equipo inmejorable”.
“Estamos más cerca que nunca del inicio de una nueva época en Yingli”

¿Cuál es la situación financiera actual de Yingli Solar?
Es positiva. Estamos cerca de un proceso que llevamos esperando casi seis años, desde que sale a la luz la deuda financiera de la compañía. Por fin, hay un escenario positivo de reestructuración de esa deuda. Lo que implica que un nuevo accionariado entrará en la compañía. Hay un plan de reestructuración que ha sido aprobado, pero hay que ejecutarlo. Y esa ejecución, que se esperaba para finales de 2019, se ha retrasado. Por las agendas complicadas de muchas de las personas que forman parte del proceso. Y por los problemas derivados del coronavirus, que está afectando al calendario previsto. En cualquier caso, el proceso es sencillo, es cambiar deuda por equity en la compañía (acciones). Con dos entidades, el Banco de Desarrollo de China y la provincia de Hebei, que pasarán a ser los nuevos accionistas.

¿Puede decirse que se ha superado definitivamente el riesgo de quiebra?
Nosotros creemos que estamos más cerca que nunca del inicio de una nueva época en Yingli, con la entrada de un nuevo accionariado que potencie también la situación tecnológica, con nuevas líneas de fabricación que sitúen a la empresa al máximo nivel tecnológico y de producto.  

¿Qué ha motivado esta crisis financiera?
Bueno, como pasa con muchas empresas de éxito, yo creo que la primera causa puede estar en un crecimiento demasiado rápido. Y podría hablarse de dos decisiones en inversión. Por un lado, la integración vertical de la compañía, con una inversión astronómica en las líneas de purificación de silicio, que hizo que dejaran de ser rentables nada más empezar a funcionar, porque el coste de producir ese silicio era mayor que el que se podía comprar en el mercado. Por otro lado, hay un lastre importante en la producción de tecnología propia, con la célula Panda. Que quizá llegó al mercado de forma prematura y requirió unas inversiones muy fuertes, tanto en el diseño tecnológico como en las infraestructuras para fabricarla.

¿Yingli sigue siendo dueña de esas plantas de producción de silicio?
No, se han desmantelado. Y ahí es donde está el grueso de la deuda financiera de Yingli.  

¿Han recuperado ya la confianza del sector financiero?
A pesar de los problemas vividos, hay entidades que han financiado a nuestros clientes en algunos de los proyectos más grandes que hemos acometido en los últimos años. Y fondos de inversión que han querido entrar. Incluso en proyectos en los que Yingli ha asumido el rol de epecista. Además, la solvencia técnica de nuestro módulo es algo que nadie duda, ni entidades financieras, ni clientes, ni aseguradoras, como puede ser Munich RE, con la que tenemos un acuerdo para dar cobertura a nuestra garantía en proyectos donde se requiera.

¿Y a los clientes que se han ido cómo se les recupera?
Hay que estar cerca de ellos, mostrarles nuestros avances tecnológicos. Y trabajar también con nuestro matriz para acabar de hacer la reestructuración de la deuda. Hay un segmento de cliente, los que operan sus propias plantas, que confían en el producto y la tecnología sin tener tanta aversión a ese potencial riesgo finaciero. O clientes como el canal de distribución, que consideramos fundamental para retomar la presencia en los mercados. Porque es cierto que la crisis ha motivado muchos cambios en la estructura comercial de la compañía, y eso se deja notar. Creemos que el mercado de la distribución va a seguir creciendo en toda Europa y en España, donde no habíamos trabajado mucho porque nos centrábamos más en los grandes clientes. Ahora percibimos que con una constante acción comercial, las ventas se mueven. Y el autoconsumo va a crecer, sin duda. Además, en el momento en que el almacenamiento energético, dentro de tres, cuatro o cinco años, sea robusto y baje su precio ya no habrá nada que frene el avance de la fotovoltaica.

¿Cuáles son las tendencias tecnológicas que percibe Yingli?
Lo que vemos es que la alta eficiencia está abordando al policristalino. El precio de las células más eficientes está cayendo mientras la bajada de costes del policristalino es cada vez más limitada. Células de alta eficiencia, bifaciales, mono PERC, mono Panda bifacial… son tendencia en el mercado. A lo que habría que sumar la célula cortada, con la que se pueden evitar pérdidas. Nosotros seguimos mejorando la eficiencia del policristalino, con tecnología PERC. Pero, como digo, la tendencia que vemos en todas partes es ir a módulos de alta eficiencia y grandes, con 72 células. Y células también más grandes. De los 157 mm se pasa ahora a los 158,6 mm. Que a veces no te cambia la eficiencia del módulo pero sí mejora los ratios del balance del sistema (BOS). Yingli es especialmente competitivo en policristalino. Y vanguardista con la célula monocristalina Panda bifacial. Es el producto clave que nos diferencia en el mercado. Tecnológicamente es diferente a las células mono PERC.

¿Cómo ve el momento actual de la fotovoltaica en España y en el mundo?
Creo que es imparable. La fotovoltaica ofrece ya unos costes extraordinariamente competitivos frente al resto de tecnologías. Nosotros tenemos muchas expectativas en Brasil, Colombia, México… En Europa son fundamentales Alemania, Francia e Italia. También España porque, además, se ve un interés inversor por otro tipo de proyectos más pequeños, que van buscando los PPA privados… de alguna manera se mira a la generación distribuida, al autoconsumo. Eso nos exigirá pensar más en la gestión de las redes y de la demanda. Y en integrar el almacenamiento.

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