energías del mar

Los dispositivos que aprovechan mareas y olas pueden ser competitivos esta misma década

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La Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) ha publicado dos informes este mes en los que examina las diferentes tecnologías que existen actualmente para aprovechar las energías del mar y su proyección es que los dispositivos mareomotrices y undimotrices –sobre todo los primeros, que son los más avanzados–  pueden empezar a ser competitivos comercialmente esta misma década.

Los dispositivos que aprovechan mareas y olas pueden ser competitivos esta misma década

Ya están en funcionamiento 12,91 megavatios (MW) que aprovechan la corriente de las mareas y la fuerza de las olas; 10,6 MW en el caso de la primera tecnología y  2,31 MW en el de la segunda.  Y crece de manera considerable el número de dispositivos desplegados y con unidades cada vez mayores, de 1 MW y más. Los dispositivos mareomotrices son los más avanzados, hasta el punto de que están próximos a su etapa de comercialización. Los undimotrices también están avanzando rápidamente pero aún se encuentran en la fase de prototipo y demostración.

En el informe Innovation outlook: Ocean energy technologies, IRENA incluye en su repaso la tecnología de "represas mareales", ya que a día de hoy acapara el 98% de la capacidad total en funcionamiento en este sector: 521,5 MW. La aportan, fundamentalmente, tres insgtalaciones: una de 254 MW situada en la República de Corea (que entró en funcionamiento en 2011), otra de 240 MW en Francia (1966) y una de 20 MW en Canadá (1984) . Los 7,5 MW restantes se reparten entre dos plantas en China (4,1 MW) y la Federación de Rusia (3,4 MW). Sin embargo, en la actualidad esta es una tecnología en desuso, debido a que el potencial de recursos a explorar es relativamente bajo y a su impacto ambiental.

Olas y mareas

El futuro se dirige más hacia los dispositivos desplegados en el mar y de bajo impacto en el entorno. En estos momentos hay 2,83 GW en proyectos mareomotrices y undimotrices y, de acuerdo con IRENA, para para 2030 podrían desplegarse comercialmente unos 10 GW.  



En el caso de las olas, una de las tecnologías con más posibilidades de imponerse en el mercado es la que utiliza absorbedores flotantes situados en un punto. La agencia explica que esto se debe a la gran versatilidad de esta tecnología, ya que este tipo de convertidores pueden utilizarse tanto en proyectos muy pequeños, de pocos kilovatios y construidos ex profeso, a unidades mucho mayores, de 1 MW. Pero hay al menos una decena de tecnologías undimotrices en demostración.



Se pueden observar dos vías de desarrollo paralelas, una destinada a ampliar los dispositivos y a desplegar conjuntos de ellos,  y la otra con el enfoque puesto en dispositivos mucho más pequeños, construidos con fines específicos, para centrarse en una operación más concreta, como el suministro de energía a las plataformas en alta mar o el bombeo de agua a la costa para la desalinización.



La mareomotriz es una tecnología algo más madura, pero IRENA dice que la carrera tampoco está aún ganada. Las turbinas de eje horizontal dominan en todos los proyectos planificados de gran envergadura. Sin embargo, "la tan esperada convergencia (desde el punto de vista de los desarrolladores) hacia una tecnología en particular está siendo interrumpida por tecnologías innovadoras como los cometas de marea, que pueden funcionar a velocidades de corriente más bajas", se subraya en el informe.

Las tecnologías de conversión de energía térmica oceánica (OTEC), de gradiente de salinidad y de corrientes oceánicas tienen la oportunidad de empezar a cobrar fuerza a finales de la década. Ya se están empezando a desplegar proyectos de mayor tamaño, pero estas tecnologías se encuentran todavía principalmente en las etapas de investigación y desarrollo y deben superar una serie de obstáculos. 



Europa, a la cabeza

El interés por el aprovechamiento de la energía oceánica es global. Un total de 31 países de todos los continentes han desplegado o están planeando desplegar tecnologías de energía oceánica, si bien las tres cuartas partes de la capacidad instalada actualmente y más de la mitad de la capacidad en líneas de transmisión de esta energía tiene como escenario Europa.



Otro de los datos más relevantes recogidos en los informes de IRENA es que el coste nivelado de la electricidad (LCOE) para la energía oceánica puede ser menor que el previsto originalmente. La agencia indica que debido a la etapa relativamente temprana del ciclo de vida de todas estas tecnologías, sus LCOE son inciertos y difíciles de predecir. El LCOE actual para las mareas se estima entre 0,20 dólares/kWh y 0,45 dólares/kWh y para las olas entre 0,30 dólares/kWh y 0,55 dólares/kWh. Sin embargo, las estimaciones de los promotores con proyectos en marcha son que los costes pueden ser menores.



Respecto a la energía mareomotriz, se espera que se alcance un LCOE de 0,11 dólares/kWh entre 2022 y principios de la década de 2030, mientras que los costes de la energía de las olas se retrasarían cinco años, llegando a 0,22 dólares/kWh en 2025 y a 0,16 dólares/kWh en 2030. En los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID), donde la energía oceánica competiría con las importaciones de gasóleo, estas tecnologías podrían alcanzar antes la paridad de red. En este sentido, IRENA indica que la financiación y el apoyo al desarrollo de estas tecnologías siguen siendo cruciales para lograr que puedan competir con otras tecnologías de generación de energía renovable cuanto antes.



Múltiples beneficios

IRENA recuerda, asimismo, que "el aprovechamiento de la energía que nos brinda el mar puede contribuir a la descarbonización del sector energético y a otras aplicaciones para el usuario final relevantes para una economía azul. Por ejemplo, el transporte marítimo, la refrigeración y la desalinización de agua".



Las energías renovables en alta mar "también pueden ofrecer importantes oportunidades socioeconómicas a los países con zonas costeras y territorios insulares, como la creación de empleo, la mejora de los medios de vida, las cadenas de valor locales y el aumento de las sinergias entre los agentes de la economía azul, además de contribuir al logro de los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas en las islas y los territorios costeros (SDG 7 y SDG 14)", añade.



Otro beneficio fundamental de estas tecnologías es su gran previsibilidad, lo que las hace muy adecuadas para complementar las fuentes de energía renovable variables, como la eólica y la solar fotovoltaica. 


En consonancia con todo ello, IRENA pide que la energía oceánica se integre en los planes nacionales de energía y clima. Y que haya más colaboración internacional y participación: "la unión de fuerzas y el intercambio de conocimientos y datos -incluidos los de otros sectores marítimos como el de la energía eólica, el petróleo y el gas, y el transporte marítimo- pueden ayudar a eliminar los cuellos de botella en materia de conocimientos técnicos, gestión de la cadena de suministro, mejora de la operabilidad y eliminación de riesgos".

Los dos informes sobre energía oceánica, publicados por IRENA a principios de este mes, son:  

Fostering a blue economy: Offshore renewable energy
Innovation outlook: Ocean energy technologies











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