eduardo collado

Nos sobran los motivos

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El sector de las energías renovables en España está convulso porque no acaban de llegar los cambios prometidos. Mientras tanto, en el mundo existen ya una gran cantidad de ejemplos de la apuesta decidida de gobiernos de muchas ciudades por las renovables.

Como ejemplo, en Estados Unidos existe una pequeña ciudad de algo más de 42.000 habitantes llamada Burlington (Vermont), que solamente se alimenta de renovables, a pesar de que tiene muy pocas horas de sol. Para ello, incluso tuvieron que tomar la decisión en el año 2004 de dejar de comprar electricidad a la única planta nuclear que hay en Vermont, ¡qué valientes!

Burlington no es la única ciudad que ha apostado por las renovables en exclusiva (biomasa, hidroeléctrica, eólica y solar), pero ha tenido el honor de ser la primera de Estados Unidos en abastecerse al 100% con energías limpias, aunque ha tenido más repercusión debido a que durante algunos años tuvo como alcalde a Bernie Sanders, que ha sido candidato a la Casa Blanca.

Pero esto no es solo una moda y en el mundo existen muchas más ciudades que tienen entre sus objetivos alimentarse con renovables. Aspen (Colorado, EEUU) también se alimenta al 100% con renovables (hidroeléctricas, eólicas y gas proveniente de vertederos o rellenos sanitarios). En este camino están Munich (Alemania), que quiere cumplir el objetivo en 2025, o Copenhague (Dinamarca). Güssing (Austria) ya produce en estos momentos 10 veces más de la energía que necesita, solo a partir de renovables. Perpignan (Francia) ya abastece al 75% de su población de fuentes limpias, San Francisco,  San José y San Diego (EEUU) se han propuesto ser renovables al 100% entre 2020 y 2022. Y la isla caribeña de Bonaire, que no llega a los 15.000 habitantes, tiene  también el reto de ser 100% renovable con eólica, almacenamiento en baterías y generadores alimentados por un biocombustible a partir de algas). Fráncfort (Alemania) tiene el compromiso de reducir a cero sus emisiones de CO2 de aquí a 2050. East Hampton (New York) quiere lograrlo para el año 2030, y Georgetown (Texas), aun perteneciendo a un Estado tradicionalmente petrolero, se ha comprometido a comprar toda la energía renovable para el año 2017.

En España –contando con lo difícil que es tomar decisiones de este tipo, ya que no podríamos decir que no compramos la energía de nuestras nucleares–, tenemos a Extremadura y la isla canaria de El Hierro que abastecen más del 70% de sus necesidades energéticas con renovables. Pero tenemos dos retos muy importantes que pueden hacer cambiar definitivamente nuestros objetivos energéticos: las subastas y el compromiso de la mayoría de los partidos políticos de apoyar el autoconsumo.

Para el primer objetivo, el Ministerio ya está preparando una subasta que se celebrará el 17 de mayo, para lo que se ha aprobado un Real Decreto, una orden ministerial  y dos resoluciones. Para su asignación se han concretado los detalles y las reglas (cantidad a subastar, resultado de la subasta, coste imputable a la organización de la subasta, garantías de participación, proceso de casación, …).

Para el segundo objetivo, se necesita la lealtad política de los partidos que se habían comprometido a aprobar una normativa viable de autoconsumo para esta nueva legislatura. Porque la realidad es que, por una u otra cosa, seguimos teniendo impuesto al sol, y las promesas no se ha plasmado de momento en hechos que desarrollen el autoconsumo.

El crecimiento decidido de las renovables en el mundo y los casos de ciudades comprometidas con objetivos del 100% deberían ser para España un ejemplo a seguir, sobre todo cuando nuestra industria, nuestros recursos renovables y nuestros políticos (por lo menos eso parecía), están de acuerdo en su desarrollo. Como decía Sabina, “Nos sobran los motivos” para augurar un gran futuro a las energías renovables.

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