biomasa

Tras la estela de la apuesta por la bioenergía contra el cambio climático dejada por la COP25

0
Como escaparate de medidas y propuestas contra el cambio climático (más o menos acertadas y/o interesadas), la pasada conferencia de las partes del convenio de Naciones Unidas sobre el tema celebrada en Madrid (COP25) no fracasó. Diversas asociaciones españolas, europeas y mundiales del sector expusieron los avances en biogás, biocarburantes y biomasa sólida en escenarios de descarbonización, algo en lo que inciden desde una de esas asociaciones, Avebiom, pasada la COP25, al hablar de la biomasa para usos térmicos como “la medida más sostenible económica, social y ambientalmente para luchar contra el cambio climático”.
Tras la estela de la apuesta por la bioenergía contra el cambio climático dejada por la COP25
Una de las presentaciones en las que participó la Asociación Mundial de la Bioenergía en la COP25

A través del portal de su feria de referencia (Expobiomasa), la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom) en el carácter neutro del uso de pélets de madera para producir energía, aunque matiza que “el consumo del producido en un entorno cercano será más sostenible que tener que importarlo en barco desde terceros países situados a miles de kilómetros”.

Algo similar a lo que exponía hace dos meses un estudio publicado en la revista Global Change Biology por investigadores de Estados Unidos. En ella se cuestionaba el presente y sobre todo el futuro (no le dan más de treinta años) de la bioenergía basada en un uso intensivo de la tierra (incluso su cambio de uso) y que no sopese claramente las emisiones derivadas de la producción, cosecha y transporte.

A pesar de todo, recuerda Avebiom que en la actual directiva de energías renovables, que incluye por primera vez criterios de sostenibilidad para la biomasa sólida, esta “se convierte en la única forma de energía con una garantía de abastecimiento sostenible, independientemente del origen geográfico”.

La misma asociación explica que a todo ello hay que añadir que “se está haciendo un buen progreso en la investigación y el desarrollo de tecnologías para capturar y almacenar CO2, impidiendo que se emitan a la atmósfera”. Precisamente, Drax, el mayor productor mundial de electricidad con biomasa del mundo, presentó en la COP25 un proyecto pionero en este apartado: bioenergía con captura y almacenamiento de carbono (BECCS, en sus siglas en inglés).  

Bioenergía para corregir “la dirección equivocada que llevan las emisiones”
Una de las participantes más activas en la COP25 fue la Asociación Mundial de la Bioenergía. En su conclusión final reconoce que la cumbre “finalizó sin un acuerdo sobre muchos temas clave, incluyendo financiamiento, transparencia, ambición, mercados de carbono, etc”. “Se alcanzaron acuerdos menores, pero los debates y las decisiones no estuvieron en sincronía con las demandas de la comunidad científica, la sociedad civil y el sector privado”, añaden.

Remigijus Lapinskas, presidente de la asociación, recordó que “las tendencias globales de emisiones van en la dirección equivocada”, y aprovechó para presentar “el desarrollo exitoso de la bioenergía a nivel mundial y la oportunidad que brinda para descarbonizar los sectores de transporte, calefacción y refrigeración”. Además, aseguró que “la próxima gran revolución en el sector de la bioenergía vendrá desde el sector de residuos agrícolas”.

Mensaje “bioenergético” a las empresas de alimentación y bebidas
Desde España, Andrés Pascual, responsable departamento de medio ambiente, bioenergía e higiene industrial del centro tecnológico Ainia, parece llevar la razón a Lapinska, pero ampliando el foco a la industria agroalimentaria. Propuso diez medidas con las que las industrias de alimentación y bebidas pueden luchar contra el cambio climático. Cinco de ellas tienen que ver directa o indirectamente con la bioenergía.

Esas cinco medidas son implementar planes de eficiencia energética e integrar energías renovables; valorización energética de residuos orgánicos; la optimización del transporte y la logística/uso de combustibles limpios; economía circula /cero residuos a vertedero; y bioeconomía/alternativas de base biológica.

La más evidente es la valorización energética de residuos orgánicos, donde Pascual propone “instalar sistemas de digestión anaerobia de aguas residuales de alta carga orgánica, residuos orgánicos, lodos de depuración, etc. para la producción de biogás y auto-consumo en calderas o motores de co-generación, con el que obtener calor y electricidad renovable, o incluso purificación a biometano y uso como biocarburante para el transporte de vehículos”.

La ONU recibe con satisfacción los objetivos ambiciosos del biogás
Sin salir del biogás ni del trabajo de lobby que generó la cumbre de Madrid, la Asociación Mundial del Biogás entregó a Ovais Sarmad, secretario ejecutivo adjunto de la Secretaría de la ONU para el Cambio Climático, la declaración por la que un conjunto de actores del sector se comprometen a explotar todo el potencial del biogás para 2030, con lo que “se reducirían las emisiones globales de GEI en al menos un doce por ciento en los próximos diez años”.

Según la nota de prensa de la asociación, Sarmad agradeció la aportación porque “el proceso de negociación de la ONU por sí solo no es suficiente; también necesitamos innovación, tecnologías, inversiones del sector privado para hacer realidad los compromisos nacionales sobre el terreno”. Apostilló que “estos compomisos de la industria mundial del biogás son precisamente el tipo de ejemplo que necesitamos, y nos aseguraremos de que se transmita a las partes del convenio".

Añadir un comentario