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Sanidad de Canarias emite un informe desfavorable sobre la planta de Ence en las islas

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La Cadena Ser acaba de informar que el 27 de julio de 2015 la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias emitió un informe desfavorable sobre la construcción de una planta de biomasa en Gran Canaria. En él se especifica que “la calidad del aire puede verse afectada durante la fase de construcción y la de funcionamiento”, aunque lo que más llama la atención es que, según lo recogido por la Cadena Ser, también se afirma que la biomasa “emite contaminantes más peligrosos que otros combustibles tradicionales”. La planta, de 70 MW, es una de las dos que Ence planea construir en las islas Canarias.
Sanidad de Canarias emite un informe desfavorable sobre la planta de Ence en las islas

El muelle de la Esfinge, en Las Palmas de Gran Canaria, y el puerto de Granadilla, en Santa Cruz de Tenerife, son los lugares elegidos por Ence (Energía y Celulosa) para construir dos plantas de biomasa de 70 MW cada una. Así lo anunció la compañía en julio de 2014 y comenzó a pasar los trámites la primera de ellas para la concesión de terrenos y para someter a información pública la solicitudes de autorización administrativa, ambiental integrada y declaración de impacto ambiental.

El 5 de junio se publicó en el Boletín Oficial de Canarias el anuncio del último trámite mencionado. En respuesta al mismo, la información de la Cadena Ser señala que el 27 de julio la Consejería de Sanidad emitió un informe desfavorable sobre la construcción de la planta de Gran Canaria. La cadena de radio reseña parte del informe firmado por María Luisa Pita, jefa de servicio de Sanidad Ambiental, en el que afirma que “la calidad del aire puede verse afectada durante la fase de construcción y la de funcionamiento”, y que la biomasa “emite contaminantes más peligrosos que otros combustibles tradicionales”.

El valor límite anual de protección de la salud para dióxido de nitrógeno se superaría
El informe considera que la instalación “supondría un nuevo foco de emisión industrial en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria y por tanto un incremento en la exposición de los ciudadanos a sus emisiones”. A partir de la información facilitada por Ence Energía Gran Canaria Dos, y utilizando un modelo ejecutado con vientos hacia el mar, se concluye que “el valor límite anual de protección de la salud para dióxido de nitrógeno se vería superado en un perímetro de 500 metros y en un radio de tres kilómetros, así como un significativo incremento de partículas de hasta diez microcentímetros de tamaño”.

Al informe, que pesará en la declaración final de impacto ambiental, suma la Cadena Ser las declaraciones de Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria: “esta isla debe apostar por las energías limpias, por las renovables, no puede seguir dependiendo del exterior. Con este proyecto se sigue dependiendo del exterior”. Los más beligerantes contra la instalación de ambas plantas han sido Ben Magec-Ecologista en Acción.

Biomasa de Canarias, la península, Brasil y Congo
La organización ecologista entiende que “no están exentas de riesgo ambiental, además de que no tiene ningún sentido instalar en Canarias unas centrales de producción eléctrica cuando aquí sobran recursos energéticos limpios como el sol y el viento para producir energía”. Explican que “la materia prima ha de recorrer miles de kilómetros hasta llegar al destino, con el consecuente gasto energético y la contaminación que conlleva” y que, en el caso de que provenga de Canarias, “lo harán a costa de un elemento que serviría para producir el compost que solucionaría tanto la parte más compleja de la gestión de los residuos, la fracción orgánica, como el elevado índice de desertificación que sufren las islas”.

Ben Magec-Ecologistas en Acción estuvo presente el pasado verano en una reunión convocada por la Concejalía de Sostenibilidad del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, junto a Ence y otros colectivos interesados en el proyecto. En la página de Facebook del Consistorio se afirma que el origen de la biomasa (forestal, agrícola y de jardinería de Canarias, y plantaciones certificadas de eucalipto en la península, Brasil, Congo y otros países) provocó un “cuestionamiento de la huella ecológica, al considerar que el método para el cálculo del balance cero que manifiesta Ence no se corresponde con otros métodos utilizados para las energías renovables”. Ence estima un suministro de 400.000 toneladas de materia prima al año, un barco al mes.

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