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La nueva directiva de renovables impulsa las tecnologías bioenergéticas

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“Este año, con la RED II (nueva directiva de energías renovables) y los primeros actos delegados derivados de ella, nos congratula ver que las tecnologías finalmente llegan al mercado y se anuncian nuevas inversiones”. Estas palabras de Patrik Klintbom, presidente del Comité Directivo de la Plataforma Europea de Tecnología e Innovación en Bioenergía (ETIP Bioenergy), resumen el contenido de la última reunión que celebró la plataforma la semana pasada en Bruselas (Bélgica).
La nueva directiva de renovables impulsa las tecnologías bioenergéticas
Maria Georgiadou (DG de Investigación e Innovación de la CE) en la reunión de ETIP Bioenergy

La novena reunión plenaria de ETIP Bioenergy (20-21 de noviembre en Bruselas) sirvió para confirmar, según la nota de prensa elaborada por la plataforma, “las numerosas oportunidades ya disponibles hoy en día que permiten usar biomasa sostenible para apoyar la transición hacia una energía limpia en Europa”.

“Después de algunos años de dudas –prosigue el comunicado–, el sector muestra ahora señales concretas de un compromiso renovado, tanto con nuevas iniciativas industriales comerciales, como en investigación e innovación”. Patrik Klintbom recordó que “hace un año y medio, en la reunión anterior, la discusión todavía estaba marcada por las incertidumbres en torno a las políticas que se discutían en ese momento”.

Sin embargo, Klintborn afirmó también en Bruselas que “este año, con la RED II y los primeros actos delegados asociados, nos congratula ver que las tecnologías finalmente llegan al mercado y se anunciac nuevas inversiones, aunque todavía deben ajustarse algunos puntos de la legislación”.

Aprovechar las sinergias que ofrecen las diferentes vías de financiación de la CE
En este punto le respondió Maria Georgiadou, de la Dirección General de Investigación e Innovación de la Comisión Europea. Primero aseguró que “existe una amplia cartera de tecnologías y cadenas de valor disponibles para cumplir con el objetivo de energías limpias de la Comisión”, y que esta “trabaja a través de sus diversos programas para proporcionar el apoyo que aún se necesita en todos los niveles de desarrollo tecnológico y garantizar así que se aplica todo su potencial”.

Georgiadou añadió que el sector de la bioenergía debería aprovechar las sinergias entre las diversas herramientas disponibles de la UE, incluido no solo el programa Horizonte 2020 y su continuación, sino también otros instrumentos. Entres estos citó de como como el Plan de Inversiones para Europa, los fondos estructurales, el Programa Europa Digitalo, el Fondo de Transición Justa, el programa InvestEU o los próximos fondos para innovación.

Klintborn afirmó que, debido a la “gran cantidad de biomasa sostenible disponible”, es el “momento de actuar, y necesitamos llevar todas las tecnologías al mercado”. “Para tener éxito, debemos aumentar la cooperación y unir fuerzas en investigación, innovación, ampliación y demostración”, apostilló.

1.200 millones de toneladas de biomasa sostenible en 2015
Sin embargo, los datos que maneja ETIP Bioenergy, que son los mismos que presentó en septiembre de este año el Centro Común de Investigación de la Unión Europea (CCI), proceden de 2015. Las estimaciones del CCI cifran en alrededor en 1.200 millones de toneladas la biomasa que se utilizó ese año. La gran mayoría (mil millones) procedió de fuentes primarias, como cultivos agrícolas (51,5 por ciento) y sus residuos (9,9), biomasa procedente de pastos (11,7) y silvicultura (26.6).

Los doscientos millones de toneladas restantes proceden de fuentes secundarias, como papel reciclado, subproductos del procesamiento de la madera y otros bioresiduos. El CCI también recordaba que el principal destino del total de biomasa eran alimentos y camas para animales  (43.3 por ciento), seguido de la energía (23.3 por ciento), sea para calor, electricidad o biocarburantes.

El mismo informe confirmaba que, en términos absolutos, la mayor parte del aumento de la demanda de biomasa en el período entre 2010 y 2015 se debió a la bioenergía. “En términos relativos, el uso de biomasa para bioenergía también muestra un crecimiento notable, aumentando en aproximadamente un 32 por ciento durante este período”, añadían desde el CCI.

Biorrefinería con biocombustible de aceite de pirolisis para el transporte marítimo
Pero la reunión de Bruselas de ETIP Bioenergy sirvió también para concretar algunos de los avances tecnológicos. El más llamativo procede de la compañía Dutch BTG y sus innovaciones en el campo de la pirolisis rápida con biomasa. Aparte de exponer la situación de sus plantas, incluida una a escala comercial,   anunció la creación de una nueva compañía de alta tecnología que pondrá en marcha “la primera refinería en el mundo para fabricar biocombustible avanzado basado en aceite de pirolisis para el transporte marino”.

También se presentó el estado de desarrollo de proyectos como BEcool (del programa Horizonte 2020), en el que participa el Centro de Desarrollo de Energías Renovables (Ceder/Ciemat). Con él se quieren implantar sistemas innovadores para integrar cultivos lignocelulósicos junto con alimentarios en rotaciones plurianuales. Algo que, según Andrea Parenti, de la Universidad de Bolonia, “puede tener un impacto positivo en la fertilidad de los suelos y contribuir a reducir su erosión y la necesidad de agroquímicos y fertilizantes".

ETIP Bioenergy es una plataforma que está liderada por la industria, pero en estas reuniones y en los grupos de trabajo que la forman aparecen numerosos representantes de instituciones de investigación, incluidas españolas como la Universidad Politécnica de Madrid y Fundación Cidaut, aparte de la Plataforma Tecnológica Española de la Biomasa (Bioplat).

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