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La biomasa llega a tu casa a través de tu plaza

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La primera parte de la gira Biomasa en tu Casa coincidió con un latigazo final de frío invernal que se adentró incluso en los primeros días de la primavera. Ver, de repente, en lugares céntricos de Valladolid, Logroño, Vitoria-Gasteiz, Guadalajara y Burgos, unas casetas con más de diez calderas y estufas encendidas, algunas con la llama a la vista, auguraba un rincón calentito donde acercarse y paliar el efecto de las bajas temperaturas, además de informarse detalladamente sobre qué es eso de la biomasa térmica. La exposición tenía ganado así el “efecto llamada”.
La biomasa llega a tu casa a través de tu plaza

Pero ese efecto llamada de la lumbre aún crea confusión y desconocimiento. “No, calla, esto es volver otra vez al hollín y a los humos, esto yo no lo quiero”, era uno de los comentarios que se oyó durante la primera etapa de la gira por cinco ciudades. Y es aquí donde cobra sentido Biomasa en tu Casa, máxime escuchando a Francisco Valenzuela, responsable del departamento de Ventas de Aresol, empresa de servicios energéticos (ESE) con una amplia cartera de instalaciones con biomasa y una de las muchas colaboradoras de la gira: “antes de empezar a vender calderas tenemos que empezar a vender cultura de la biomasa, porque hay gente que piensa que la biomasa es leña”.

El interior de cinco grandes contenedores intenta disipar estos temores y dudas que aún pesan sobre la energía de la biomasa. Lo de la leña retrotrae a algo viejo, engorroso y sucio. Sin embargo, como comenta José Carlos Santana, ingeniero agrónomo, experto en innovación y certificación de calidad y sostenibilidad de la biomasa forestal, “hay gente que piensa que esto es muy nuevo, no identifican la biomasa con la madera de toda la vida, y, mucho menos, con el hueso de aceituna, y se piensan que los instaladores son muy novatos”.

Expobiomasa en las plazas
Santana forma parte del equipo que la Asociación Española de Valorización Energética de la Biomasa (Avebiom) ha desplazado a las seis primeras ciudades donde ha recalado la gira. Para los que tienen la experiencia de haber estado en Expobiomasa, es como sacar la feria al aire libre y acercarla a todos los públicos. Avebiom, junto al Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), son los organizadores de este evento, que está previsto recorra una decena de ciudades en 2015 (las próximas citas serán en otoño) para “dar a conocer las ventajas de usar biomasa como fuente de energía para calefacción y agua caliente en los hogares”.

En la presentación de la gira, el IDAE incidió en ese impulso divulgativo: “la biomasa es un combustible renovable normalizado y de calidad que podemos encontrar en muchos puntos de venta en toda España, competitivo en precios con los combustibles fósiles tradicionalmente usados y más respetuoso con el medio ambiente. Con estas características, sería un derroche no aprovecharlo al máximo para aplicaciones térmicas en edificios”. El IDAE considera fundamentales acciones como esta, porque, “a pesar de los avances en esta materia en los últimos años, aún no estamos en los niveles de consumo de biomasa en edificios que existen en países de nuestro entorno, como Alemania o Italia”.

Un antes y un después
Para Javier Díaz, presidente de Avebiom, “esta iniciativa marcará un antes y un después en la implantación de instalaciones de biomasa en edificios, porque lo que necesitan los usuarios es información que les permita tomar decisiones, y está claro que nadie demanda lo que no conoce”. “Se trata de poner al alcance de los ciudadanos –prosigue Díaz– la información y elementos de valoración necesarios para trasladar una idea clara de las opciones que ofrecen las aplicaciones de la biomasa en el ámbito doméstico”.

Estufas, calderas, termo-cocinas, silos, quemadores, chimeneas, diferentes biocombustibles sólidos y, sobre todo, gente experta capaz de abordar cualquier cuestión sobre la materia componían el escenario de las cinco primeras citas con Biomasa en tu Casa. Solo así se podrían abordar con garantías cuestiones como: “sí, seguro que el pélet es más barato y limpio que el gasóil, pero he hecho cuentas y entre la caldera y la instalación para mi casa se me van casi 5.000 euros”. Los responsables que atienden la exposición reconocen que el factor económico prima más que el ambiental a la hora de decantarse por el cambio a la biomasa.

“Como no estamos aquí para vender calderas y pélets sin más, una de las primeras cuestiones que planteamos es el ahorro, y para eso decimos a las personas que se interesan que deben contar con viviendas bien aisladas y después calcular y dimensionar bien el consumo que pretenden hacer”. Así lo explica Juan Jesús Ramos, técnico de Avebiom y responsable principal de la gira. Este auténtico libro abierto de la biomasa en España advierte de que “no es necesario tirarse a por una caldera o estufa de 30 kW cuando a lo mejor con una de 15 o incluso 10 tienes suficiente y, por lo tanto, ahorras en la compra”. Las ayudas procedentes de algunas comunidades autónomas y la posibilidad de gestionar la instalación con un contrato con una ESE cuando se trata de una comunidad de vecinos (la instalación se paga durante un determinado tiempo con los ahorros obtenidos frente a los combustibles fósiles) alivian también en algunos casos la carga de la inversión inicial.

La caldera me llama
Y luego está la amortización, que dependiendo de esa inversión inicial y del equipo instalado, varía entre los cinco y diez años. El retorno también dependerá de los criterios de eficiencia energética que se apliquen en su uso. Al lado de Juan Jesús Ramos, responsables de otra ESE, Biokima, muestran un equipo modular de la compañía danesa NBE y nos explican algo que también trasladan a los visitantes: “hay que concienciar que las calderas no tienen por qué estar siempre al cien por cien de su funcionamiento, es más, si no hace un frío intenso, se puede mantener al 50%, con lo que ahorras mucho en el gasto de pélets”. Si a este mensaje se añade la puesta en práctica de una tecnología que desconocen la gran mayoría de las personas que se acercan al “poblado de la biomasa”, se reduce la ignorancia y los cuestionamientos.

“Las personas mayores, que conocen la cultura de las estufas y las chimeneas y no la quieren dejar, lo que te piden es un botón para que funcione todo”. Ramos se adentra así en un mundo en el que la telegestión en general y los teléfonos móviles en particular juegan un importante papel. En la exposición se advierte con detalle cómo es posible regular algunos equipos de biomasa a través de dispositivos móviles, con la posibilidad de que alerten sobre averías básicas y propiciando automatismos que permiten ahorrar entre un 5 y un 10% del consumo. Las ESEs explican que esa telegestión les permite incluso adelantarse a una avería antes de que se produzca y atenderla sin que tengan que detectarla los usuarios, les afecte y procedan a llamar a la empresa en cuestión. En este mismo punto salta el debate de que ni todas las instalaciones ni todas las ESEs muestran aún el grado de profesionalidad requerido y algunas dañan la imagen global del sector. “Hay que saber decir no a una comunidad de vecinos si por dimensión y potencial ahorro ves que no puedes competir todavía con el gas”, señala Francisco Valenzuela.

Y radiadores también
Continuamos con la reacción de los visitantes. En Logroño y Vitoria-Gasteiz, con tradición de uso de la cocina bilbaína de leña, les llamó muy especialmente la atención la termo-cocina ubicada en el contenedor que semeja un hogar. En una cocina bilbaína es imposible regular el fuego y el calor que desprende la leña, pero en una de pélets sí, como si se tratara de una de gas o eléctrica. “Cuando les comentas que hay posibilidad de sacar una conducción de agua caliente para calentar radiadores, les dejas ya alucinados”, añade Ramos. Pegando el oído a los visitantes de más edad les oyes hablar también de glorias, sistema de conducción de aire caliente bajo el suelo de muchos hogares rurales, y se enteran que ahora se llama “suelo radiante” y que también puede ser alimentado con pélets u otros biocombustibles sólidos”.

¿Y el humo? ¿Y las cenizas?
A las personas que atienden la exposición también les toca explicar por qué no se ven humos, hollines, suciedad… “algunos hasta preguntan por dónde se echan las paladas de leña”, relatan. Es cierto, una de las impresiones que deja el poblado de Biomasa en tu Casa, incluso para las personas que andan metidas en la materia, es la ausencia de impactos ambientales aparentes. Las estufas y calderas funcionan casi sin ruidos (algunas son silenciosas en extremo) y en las salidas de las chimeneas la emisión de gases, vapor incluido, es casi imperceptible. De algunas calderas no hay que retirar las cenizas hasta que consumen dos toneladas de pélets.

Niños y niñas y adolescentes también se han acercado a conocer pormenores de la biomasa en esta primera parte de la gira, especialmente atraídos por el mago Alfonso V, que ha contribuido a hacer más amenas sus visitas. “Nos ha gustado mucho conocer cómo se fabrican los pélets porque no sabíamos que existía esa posibilidad de calentarse”, decían algunos. Dos chicas andaban más metidas en la materia: “en mi casa tenemos una estufa que se calienta con astillas y estamos contentas”. “Inagotable”, “fuego”, “calor”, “renovable”, expresaban todos cuando se les pedía reflejar en una sola palabra la impresión de la exposición.
Sobre el carácter renovable y sostenible de la biomasa inquieren las personas jóvenes y que andan en torno a los 30 años. José Carlos Santana así lo anota en su cuaderno de bitácora de la muestra: “te preguntan e incluso cuestionan el balance neutro de las emisiones de la biomasa, y aquí tienes que tirar de sostenibilidad, de explicarles que si la gestión se hace de manera adecuada y si la madera no viene de miles de kilómetros la neutralidad se mantiene”. “También toca hablar de buena gestión del monte, de densidad de las masas forestales, crecimiento, extracción, renovación… cuando te dicen que vamos a arrasar el monte y a acabar con él”, añade Santana, que también precisa que “la gente más mayor ve más claro que con la biomasa se vuelven a aprovechar y limpiar los montes y se genera empleo rural”.

¿Y si el precio del pélet se dispara?
Entre las personas más entendidas y comprometidas con la materia era interesante escuchar cuestiones y conversaciones muy de actualidad. Algunos valoran el precio más económico actual del pélet, pero se quedan con la mosca detrás de la oreja: “sí, ¿y qué pasará cuándo alcance una cuota importante de mercado, seguro que sube igual que los combustibles fósiles?” Desde Avebiom ponen el ejemplo de mercados con más recorrido que el español: “en Austria llevan 20 años de implantación de la biomasa térmica y el precio de los biocombustibles sólidos es cierto que ha subido, pero sigue siendo más competitivo que el gas o el gasóleo”.

El mercado de pélets da mucho juego. Algunas personas se quejan de que es difícil contratar un suministro estable de pélets en grandes cantidades, y se habla entonces de calderas policombustibles y de la posibilidad de optar por astillas y huesos de aceituna y de la necesidad de ajustar las producciones para estabilizar el funcionamiento de las plantas y los puestos de trabajo que generan. “Algunos pélets me duran más que otros”, comentan otras personas. Juan Jesús Ramos les contesta: “apostar por el certificado ENplus, que garantiza parámetros físicos y químicos normalizados”.

Síntoma de que se trata de una experiencia muy viva, salimos de Guadalajara con un interesante batería de cuestiones y afirmaciones: “el problema es el espacio para situar la caldera y almacenar pélets”; “esto para el pueblo bien, pero en la ciudad, no hay espacio”; “tenéis pélets en supermercados, ferreterías y gasolineras”; “ajustamos el precio a diez años con la comunidad de vecinos, con independencia de que suba o baje el precio del pélet”; “si un litro de gasóleo cuesta 80 céntimos de euro, dos kilos de pélets, que es lo que le sustituye, cuesta unos 43 céntimos”.

Made in Spain por todas partes
Recorrer los contenedores/casetas del improvisado poblado de Biomasa en tu Casa supone recordar, y en muchos casos descubrir, que la tecnología y la manufactura española está muy presente en el sector. Nada para corroborarlo como la exposición de la caldera de 220 kW Ciderplus Pellets Heating TP, desarrollada por Cidaut, la Fundación para la Investigación y Desarrollo en Transporte y Energía asentada en el Parque Tecnológico de Boecillo (Valladolid).

El equipo de Ciderplus se completa con un silo de pélets de Supersilo (empresa asturiana), con un depósito de inercia de Suicalsa (asentada en Toledo) y con un quemador Natural Fire, compañía originaria de Yecla, en Murcia, que, según Juan Jesús Ramos, “es actualmente el primer fabricante europeo de quemadores de biomasa”. Aquí, como en el resto de la exposición, todas las canalizaciones de humos son de la empresa viguesa Dinak.

Cuando se pasa a la caseta de los biocombustibles, la marca España resalta en todas las bolsas que contienen pélets, además de astillas, huesos de aceitunas o cáscaras de almendras. Una de las operaciones clásicas que se pueden contemplar durante la muestra es el abastecimiento de biomasa, bien sea por parte de Erta, Ebinor Biomasa, Gupellet, Burpellet, Ribpellet y Natural Pellets. De visita entre biocombustibles también resaltan marcas españolas con las estufas que ambientan cada contenedor: Ecoforest, Bronpi y Efilume. Pero el poblado también es internacional, con equipos desde Portugal (Solzaima), Italia (Palazzetti y Ferroli), Finlandia (Uponor), Dinamarca (BNE y Meinertz) y Eslovenia (GreenHeat).

Interacción con la biomasa
Aparte de las visitas individuales que se han realizado a la exposición (se calculan que sobrepasan las 18.000), se ha interactuado con otros colectivos a la hora de difundir la muestra y los contenidos de la misma. En Vitoria-Gasteiz participaron los alumnos y alumnas del sector de climatización del Centro Formativo Peñascal Kooperatiba de Bilbao. En Guadalajara fueron escolares de primero y segundo de secundaria del Colegio Sagrado Corazón los que rindieron sendas visitas. Con el Colegio Oficial de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Guadalajara hubo visita recíproca, ya que estuvieron en la exposición y recibieron una charla en su colegio. En Logroño y Burgos se visitaron comunidades de vecinos con calderas de biomasa. Por último, en Valladolid y Logroño hubo demostraciones especiales de descargas de pélets desde un camión cisterna para visualizar cuestiones
de logística y suministro.


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