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Ence renuncia a las dos plantas de biomasa en Canarias, pero proyecta comprar otras

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De haber seguido adelante con su intención de construir dos plantas de biomasa de 70 megavatios cada una en Canarias, Ence hubiera incumplido el “decálogo para la sostenibilidad de la biomasa como combustible” que ha presentado hoy en Madrid. Por ejemplo, se compromete a utilizar las mejores tecnologías disponibles y minimizar la emisión de carbono en el transporte y a aprovechar únicamente biomasa agrícola sobrante cercana. Las plantas de Canarias tenían previsto importar la biomasa. Pero la renuncia a Canarias se sustituye por seguir apostando por la compra de plantas ya en funcionamiento, como ya hizo con Enemansa y La Loma, de Enel. 
Ence renuncia a las dos plantas de biomasa en Canarias, pero proyecta comprar otras
Momento de la presentación del decálogo de Ence

Al término del acto de presentación del decálogo de Ence en el Auditorio Rafael del Pino de Madrid, su consejero delegado, Ignacio Colmenares, aseguró a Energías Renovables que “hemos renunciado por completo a los dos plantas proyectadas en Canarias, pero no a seguir creciendo con la biomasa eléctrica y realizar compras de plantas ya en funcionamiento como hicimos como Enemansa y La Loma a Enel”. Colmenares no quiso dar los nombres de estas futuribles instalaciones que cambiarán de mano.

En relación a las plantas de Canarias, termina así una historia que comenzó con el anuncio de su Plan Estratégico 2016-2020, con el que Ence pretendía sumar 260 megavatios a su cartera de bioenergía. Un informe desfavorable sobre la construcción de la planta de Gran Canaria, emitido por la Consejería de Sanidad del Gobierno de las islas, enfrió algunos proyectos hasta llegar a renunciar a ellos.

Nada de importar biomasa
De aquellos 260 megavatios, solo están asegurados, de momento, 112: los 32 de las plantas de Enemansa (Ciudad Real) y de La Loma (Jaén), los 40 proyectados en el complejo papelero de Pontevedra y los 40 que irán a otra instalación en Huelva fruto de la subasta de potencia renovable de 2016. En cuanto a las subastas, Colmenares afirmó que “no nos hemos vuelto a presentar al resto de convocatorias porque no están hechas para la biomasa y no salen las cuentas”.

A pesar de todo, Ence sigue siendo la principal compañía de biomasa eléctrica de España, con la mitad el parque instalado en España de su propiedad (255 megavatios).

Pero las plantas de Canarias hubieran tenido imposible acomodo en el decálogo que hoy ha expuesto en público la empresa y al que han dado la bienvenida en su presentación ONG como WWF España, Fundación Global Nature y Reforesta. El propio Colmenares, en la exposición de uno de los puntos del decálogo (minimizar la emisión de carbono), recordó el “carácter muticombustible de nuestras plantas y que este se produzca cerca de ellas, nada de importar”. Algo que sí se pensaba hacer en Canarias.

Solo biomasa agrícola sobrante
Sin embargo, la compra de plantas de mediano tamaño (Enemansa y La Loma tiene cada una 16 megavatios) pegadas a la materia prima que queman, en este caso orujillo (biomasa derivada del tratamiento de la aceituna para extracción del aceite), sí iría acorde con este punto del decálogo y con otros, como la utilización de las mejores técnicas disponibles en el transporte, el almacenamiento y la producción de energía o como el de aprovechar únicamente biomasa agrícola sobrante.

Tanto Celsa Peitado, coordinadora de Agricultura y Desarrollo Rural de WWF España, como Cosme Morillo, presidente de la Fundación Global Nature, le recordaron a Ence que España es un país deficitario en suelos ricos en nutrientes y que lo prioritario es que esa materia orgánica residual de muchas zonas agrícolas se incorpore de nuevo al suelo para fortalecerlo y no interferir más en los ciclos naturales de la biodiversidad.

Restos de podas en el horizonte
Otro de los puntos del decálogo hace mención precisamente a “respetar los usos prioritarios de la biomasa”, como la alimentación, la construcción o el mueble; así como “no quemar madera en rollo de más de diez centímetros de diámetro, ni que provenga de especies invasivas cultivadas”. También de algún modo el primer punto (“respetar el entorno natural”), está relacionado con este objetivo, al precisar que “se respetará en todo momento la capacidad de renovación del recurso biomásico y la calidad del suelo”.

Colmenares recordó que solo en Castilla-La Mancha hay un potencial de casi dos millones de toneladas de restos de podas de viñedos y entre Jaén y Córdoba tres millones del olivar. “Lo que no tiene ningún sentido es que ahora gran parte se queme sin más en los campos” apostilló el consejero delegado de Ence.

Las intenciones del resto de puntos del decálogo van en la misma dirección: “será compatible con las prácticas agrícolas y silvícolas sostenibles”, “no utilizará biomasa que compita en recursos con la alimentación”, “respetará las leyes y los derechos humanos” y “perseguirá siempre la mejor eficiencia energética”.

Evaluación y seguimiento del decálogo
Por último, Celsa Peitado recordó que “la biomasa puede ser una oportunidad, pero si se hace mal puede ser una amenaza”. Por este motivo, pidió que “se haga una evaluación y un seguimiento de forma independiente y transparente de este decálogo para que de verdad cumpla con sus objetivos, y si no es así, habrá que reorientarlo”.

Según Ence, la compañía “se ha apoyado en los criterios necesarios para la sostenibilidad de la biomasa establecidos por algunas de las más importantes organizaciones ambientalistas de Europa”.

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