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El biogás espera (desespera), mientras el purín contamina

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La gran mayoría de los purines procedentes de granjas de cerdos en España (llenan 24.000 piscinas olímpicas al año) no es adecuadamente tratada y provoca graves impactos ambientales sobre el suelo (exceso de nitratos) y la atmósfera (emisiones de metano). Este problema, tan viejo como la industria porcina, coge impulso ante el nuevo marco retributivo que no contenta a empresas que se dedican a reducir ese impacto con plantas de cogeneración; las imágenes de Igualdad Animal que, además de cuestiones de bienestar animal, denuncian el peligro de esa carga residual; y la demanda desde Biovec, empresa del sector del biogás, de una mayor implicación de sector ganadero.
El biogás espera (desespera), mientras el purín contamina
Fotografía captada de las imágenes tomadas por Igualdad Animal

“Balsas de purines, enormes pozas al aire libre, cerca de las explotaciones donde se acumulan las deyecciones de los animales; la rotura o rebose en tormentas de estas balsas; y la sobrefertilización del suelo agrícola con purines son causantes de un grave y creciente problema medioambiental y de salud pública por contaminación de agua potable por nitratos”.

Esta es una de las lecturas que hace Igualdad Animal tras obtener imágenes a través de un dron de algunas explotaciones porcinas intensivas de Cataluña, la comunidad autónoma con mayor concentración de esta industria.

Fue precisamente ligada a dicha industria, pero en Almazán (Soria), en 1994, donde se construyó la primera planta agroindustrial de biogás para reducir la carga contaminante que denuncia la ONG animalista. Las siguientes, ya en 2006, serían en Vila-Sana y Montargull, en Lleida, en el epicentro de la industria.

El metano de los purines campa a sus anchas
Y vinieron más instalaciones, de forma moderada, hasta que que llegó el real decreto de moratoria de las renovables y tanto las plantas de biogás como las de cogeneración con gas natural para la eliminación de purines frenó la construcción de nuevas plantas e incluso motivó el cierre de muchas de ellas. Las de cogeneración todas, que además recientemente han criticado el nuevo marco retributivo recién aprobado por el Gobierno, obligado tras una sentencia en su contra del Tribunal Supremo.

Las de biogás frenaron en seco su evolución, por este real decreto y normativas posteriores, y aún hoy siguen sin comprender cómo no se incentiva su implantación para solucionar los problemas derivados de las emisiones de un gas, el metano, cuya mitad procede de la gestión de estiércoles. Según cálculos del Panel Integubernamental para el Cambio Climático (IPCC), la emisión de una tonelada de metano (por ejemplo procedente de las balsas de purines) equivale a 23 toneladas de CO2.

Biogás agroganadero fuera de España pagado por los españoles
Por este motivo, Óscar Bartomeu, gerente de Biovec, empresa que tiene en cartera, entre otras plantas, la de Vila-Sana, ve absurdo “el pago que hacemos los españoles por el exceso de emisiones, en muchos casos para financiar proyectos en terceros países en granjas donde se recoge el metano de los purines y se genera biogás”.

“Pagamos a ganaderos de otros países para que reduzcan sus emisiones y generen energía renovable, cuando los gobernantes de nuestro país en la práctica ponen trabas para que los ganaderos españoles hagan sus propias plantas de biogás”, añade Bartomeu.

El responsable de Biovec aprovecha para propinar un tirón de orejas también al sector ganadero, al considerar que no ha apostado y demandado lo suficiente la implantación del biogás en sus granjas. “Parece que las asociaciones ganaderas españolas –señala– no están convencidas de este tema y no realizan ningún tipo de presión al Gobierno para que permita las herramientas para el desarrollo del biogás agrícola, tal y como sucede en el resto de países europeos”.

Europa sí apuesta por el biogás agroindustrial
Según publican en el blog de su empresa, “de aquí a unos años los ganaderos tendrán que responder por las emisiones de gases de efecto invernadero. De momento el gobierno solo pide que las explotaciones las justifiquen, pero luego seguramente les tocará pagar por ellas. El resto de Europa estará preparada, España no”.

En el mismo blog se destaca una de las normativas que ejemplifican esa preparación del resto de Europa: “recientemente en Francia han aprobado una normativa por la que los digeridos (co-productos derivados de la producción de biogás) pueden ser tratados como fertilizantes y no como deyecciones ganaderas, lo que ayudará a muchos ganaderos franceses que tienen actualmente problemas por falta de tierras para aplicar sus purines”.

 

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