biocarburantes

El programa de Bioenergía de la Agencia Internacional de la Energía promueve eco-combustibles que no son biocarburantes

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Combustibles alternativos, combustibles de carbono reciclado, eco-combustibles, e-fuels… De todas estas maneras se citan a los combustibles de origen no biológico, algunos con plásticos y neumáticos, que sin embargo sí son considerados como renovables para sustituir a los fósiles en el transporte, directiva de renovales europea incluida. El programa de Bioenergía de la Agencia Internacional de la Energía (IEA Bioenergy) también los incluye en su último informe (El papel de los combustibles renovables en la descarbonización del transporte por carretera), aunque el papel principal se lo otorga a los biocarburantes.
El programa de Bioenergía de la Agencia Internacional de la Energía promueve eco-combustibles que no son biocarburantes
Portada del último informe sobre la descarbonización en el transporte de IEA Bioenergy

Gases de escape de la industria del acero y química; mezclas de residuos no orgánicos, plásticos incluidos, procedentes de diferentes corrientes de desechos; y residuos plásticos sin más. Estos son, aparte de los biocarburantes, convencionales y avanzados, y los combustibles sintéticos o e-fuels, en los que también pueden no intervenir materias primas de origen biológico, las apuestas que aparecen como alternativas en el último informe de IEA Bioenergy.

Hace poco, la Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) celebraba su I Jornada sobre Ecocombustibles, en la que se expusieron los avances en la investigación y desarrollo de estos combustibles alternativos. Juan Antonio Labat, director general de la Federación Empresarial de la Industria Química Española, afirmó que “la alternativa a los hidrocarburos como materia prima de la industria petroquímica pasa por el uso de CO2. Hasta que lleguemos a una tecnología disruptiva que nos permita replicar la fotosíntesis, necesitaremos el CO2 capturado en otras industrias como el refino”.

En su página web, AOP tiene un apartado llamado Hacia los ecocombustibles en los que incluye biocombustibles avanzados, combustibles sintéticos y otros combustibles bajos en carbono. Entre estos últimos están aquellos que utilizan “otras materias primas provenientes de residuos de origen no biológico (residuos urbanos o plásticos) que también son susceptibles de ser convertidas en ecocombustibles mediante vías como la pirólisis”.

Combustibles renovables de origen no biológico y de carbono reciclado
Este tipo de propuestas están avaladas por la propia directiva de energías renovables de la Unión Europea, que incluye a los combustibles renovables de origen no biológico y de carbono reciclado entre los que pueden ayudar a cumplir el catorce por ciento de renovables en el transporte en 2030. Eso sí, puntualiza que “no pueden considerarse completamente renovables si se producen en el momento en que la unidad de generación de energías renovables contratada no está generando electricidad”.

Pero la Comisión Europea los sigue teniendo muy presentes, incluso en los informes de impacto para lograr la ambición climática de reducir un 55 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en 2030, donde además también tiene cabida el gas. En los seis escenarios que se plantean con combustibles alternativos en el transporte, el porcentaje mayor de crecimiento procede del gas.

Se necesitan políticas más ambiciosas para lograr la descarbonización en el transporte
El último informe de IEA Bioenergy no incluye al gas, pero sí al resto de “combustibles alternativos”, aunque entre otras muchas medidas para lograr la descarbonización efectiva en el transporte, especialmente en los siete países que se analizan en profundidad: China, Japón, Alemania, Suecia, Finlandia, Estados Unidos y Brasil. “Las políticas actuales distan mucho de ser suficientes para alcanzar la neutralidad neta de carbono en el sector del transporte por carretera para 2050”, advierte.

El informe sostiene que “se necesitarán políticas más ambiciosas” y que dicho objetivo no se alcanzará con una sola medida. Añade que “los países que están en mejores condiciones de cumplirlo implementan una combinación de diferentes medidas, como reducir la demanda de transporte, mejorar la eficiencia de los vehículos, introducir vehículos eléctricos y agregar energías renovables como biocarburantes, combustibles sintéticos, electricidad renovable e hidrógeno renovable”.

Materias primas sostenibles para producir biocarburantes que cubran el 30% de la demanda
En cuanto a los plazos de incorporación de cada una de las alternativas, el análisis realizado muestra que los biocarburantes contribuyen más a la reducción del impacto climático desde ahora hasta 2030, 2040 e incluso 2050, según cada país. “La contribución de los vehículos eléctricos, que también está relacionada con el impacto climático de la producción de electricidad –advierten–, no alcanza a los biocarburantes hasta 2040”.  

Otro de los mensajes clave que lanza el informe es que “se podrían poner a disposición volúmenes sustanciales de materias primas sostenibles para la producción de biocarburantes que serían suficientes para reemplazar hasta el treinta por ciento de la demanda de combustible para el transporte en 2060”.

Añade también que “cuando se evalúan en términos de ciclo de vida, los biocarburantes ofrecen reducciones significativas de emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con los combustibles fósiles”. En cuanto a los avanzados, reconoce que “se encuentran actualmente en sus primeras etapas de desarrollo y existe un potencial significativo para una mayor reducción de costos”.

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