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El centro-derecha europeo veta a Lepage y pide más biocarburantes de cultivos

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La lucha entre el Parlamento Europeo (PE), sus comisiones de Medio Ambiente y Energía, los Estados miembros, la industria de los biocarburantes de primera generación por un lado y los de segunda por otro y las ONG por alcanzar un nuevo marco regulatorio del sector sigue su curso. El portal EuropeanVoice.com informa sobre el veto de la comisión de Medio Ambiente del PE a que Corinne Lepage defienda unas propuestas que consideran contrarias a la industria. Según dicha información, la decisión salió adelante gracias al voto mayoritario de los eurodiputados del centro-derecha y supone demorar la toma de decisiones de la Comisión Europea.
El centro-derecha europeo veta a Lepage y pide más biocarburantes de cultivos

Ha desaparecido la mayoría de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria (más conocida como Envi) del PE que votó en julio a favor de reducir a un 5,5% la aportación de los biocarburantes de primera generación en el transporte para 2020 y de tener en consideración el cambio indirecto del uso de la tierra (CIUT) en el cómputo de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Según la información de portales como EuropeanVoice.com o Biodiesel Magazine, la industria de estos biocarburantes ha presentado datos y estudios que han hecho virar el voto de los eurodiputados.

En EuropeanVoice.com explican que la variación de la decisión se debe al cambio de voto de los diputados de centro-derecha (mayoría en la Comisión Envi), que básicamente consiste en negar a Corinne Lepage, la encargada de redactar y defender la posición de la comisión ante el PE y los Estados miembros, la negociación de la misma. Todo ello ralentiza la toma de una decisión final, que parte de una propuesta de la Comisión Europea de reducir los biocaburantes de cultivos al 5% en 2020 y del PE de subir esa reducción al 6% y tomar en consideración la inclusión del CIUT a partir de 2020.  

Biotecnología y ecologistas unidos
Novozymes y British Airways (ambos interesados en el desarrollo de la segunda generación) por un lado y el European Environmental Bureau (aglutina a las principales asociaciones ecologistas de Europa) por otro han lamentado la decisión de la Comisión Envi. Los primeros la han tachado de mala noticia para la industria y para la inversión en investigación y tecnología asociadas a los biocarburantes avanzados. Los segundos la tildan de un “regalo a la industria de los biocarburantes” y de mantener así los daños ambientales y sociales que provoca.  

Por el contrario, la industria de dichos biocarburantes se felicita por la decisión porque la propuesta de partida de la Comisión podría haber acabado con muchas empresas y unas inversiones realizadas al amparo del apoyo original de la UE a estos combustibles. Además, entienden que es un error hacer política en torno a la incertidumbre científica que aún existe sobre el CIUT. Especialmente satisfecho estaba el secretario general de la European Biodiesel Board, Raffaello Garafalo, para quien incluso eurodiputados cercanos a la Lepage “se han dado cuenta de que había que tomar una postura más prudente y tener una mente más abierta a la hora de incluir el CIUT en una decisión política”.  


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