biocarburantes

El 83% del aceite de palma que entra en España se usa para fabricar biocarburantes

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Biodiésel e hidrobiodiésel son los dos biocarburantes que se fabrican con el 83 por ciento del aceite de palma que importó España en 2017. Son cifras aportadas por la Fundación Española del Aceite de Palma Sostenible, que presentó ayer el Informe económico del aceite de palma en España 2018. El segundo sector destinatario de esta materia prima es el de la alimentación, con el 10,3 por ciento. Sin embargo, así como todo el aceite destinado a producir biocarburantes está certificado como sostenible, el de los alimentos no llegó a un tercio.
El 83% del aceite de palma que entra en España se usa para fabricar biocarburantes
Presentación ayer del informe de la Fundación Española del Aceite de Palma Sostenible

Según se desprende del informe elaborado por la consultora Arum, solo el 30 por ciento del aceite de palma importado en 2017 para producir alimentos se certificó como sostenible, en concreto bajo los estándares de la Roundtable on Sustainable Palm Oil (RSPO). La Fundación Española del Aceite de Palma Sostenible explica que al ritmo actual, se llegará al 43,7 por ciento en 2018.

Sin embargo, los biocarburantes, que están obligados por la Comisión Europea (CE) a certificar cada litro como sostenible si quieren que entren en las cuotas de renovables en el transporte, cumplieron al cien por cien con esta certificación, lo que abarca la casi totalidad de la materia prima importada para todo tipo de usos. Según el mismo estudio, el 83 por ciento del aceite de palma importado se destinó a producir biodiésel e hidrobiodiésel.

En concreto, se cifra en 1.535.502 toneladas las destinadas a las plantas de biocarburantes. El segundo destino, la alimentación, se llevó 190.302 toneladas, el 10,3 por ciento. Por último, se cita el uso para la industria oleo química y para la alimentación animal, con 123.788 toneladas, el 6,7% restante.

Todo certificado con ISCC
Desde la sección de Biocarburantes de la Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), presentan unas cifras muy similares. “Nuestras estimaciones de utilización de aceite de palma para fabricación de biodiésel y hidrobiodiésel en España en 2017 serían algo más bajas, en torno a 1.380.000 toneladas, aunque si le sumáramos residuos de refino de aceite de palma también utilizados se llegaría a 1.455.000 toneladas”.

En cuanto a la certificación, la práctica totalidad del aceite de palma empleado en la producción de biocarburantes lleva el sello de la International Sustainability and Carbon Certification (ISCC), uno de los dieciséis esquemas reconocidos por la CE. Según APPA Biocarburantes, “el sistema alemán ISCC se ha convertido en el estándar de la industria española porque es el más utilizado en el mercado”.

No obstante, sendos informes del Tribunal de Cuentas Europeo, en 2016, y de la Fundación Changing Markets, en 2018, han cuestionado la fiabilidad de estos esquemas de certificación. Por otro lado, ONG como Ecologistas en Acción y Transport & Environment rechazan de plano el uso del aceite de palma para biocarburantes, aun con certificación, y continúan con su campaña de presión #NoEnMiDepósito para conseguir que la CE lo prohíba definitivamente como combustible renovable.

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