biocarburantes

De la gaseosa y la cerveza al biocombustible

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Investigadores argentinos de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) han diseñado un proceso que permite tratar los efluentes de la industria de las gaseosas y las cervezas para utilizarlos, entre otros subproductos, como materia prima para la obtención de biocombustibles.
De la gaseosa y la cerveza al biocombustible
Investigadores de la Universidad Nacional del Litoral.

La investigación está centrada en el aprovechamiento de todas aquellas botellas que por diferentes motivos no pueden salir a la venta y cuyo contenido hasta ahora se tiraba. Así el equipo de investigación del Instituto de Desarrollo Tecnológico para la Industria Química (Intec) y de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas que dirige Miguel Isla, han diseñado un proceso capaz de tratar los efluentes de esa industria alimenticia para la obtención de alcohol, vinagre y anhídrido carbónico.

Según se sostiene en un artículo de la Agencia para la Difusión de la Ciencia y la Tecnología (DiCYT), descartar esos efluentes “no es tan simple ya que, por ejemplo, una gaseosa azucarada tiene unas 250 veces más poder contaminante que un efluente cloacal. Ello se debe al azúcar que contienen; en el caso de las cervezas, la carga contaminante se debe al alcohol etílico”.

“Patentamos un proceso simultáneo de tratamiento y valorización de efluentes. Ofrece distintas alternativas ya que una industria cervecera puede destinar una parte de sus efluentes para producir alcohol y otra, vinagre”, destacó Isla, investigador del Intec y docente de la Facultad de Ingeniería y Ciencias Hídricas (Fich).

Respecto a la obtención de biocombustibles a partir de la cerveza desechada, el investigador explicó “la primera posibilidad es sacar el etanol con una operación muy sencilla como es la destilación. Se aplica calor, se va el alcohol, uno lo condensa y lo recupera”. Opción que se asegura permite hacer una recuperación parcial “y si bien la carga orgánica contaminante disminuye significativamente al extraer el alcohol, el 95 % del volumen aún requiere tratamiento”.

Los investigadores también diseñaron alternativas que se adecuen a los efluentes de gaseosas. Con una composición de entre 10% y 12% de azúcar, los científicos propusieron aprovechar las gaseosas azucaradas para fermentarlas con levaduras y así obtener bioetanol.

“El azúcar se transforma en alcohol a razón de 0,5g de alcohol por cada gramo de azúcar que se fermenta. Entonces, de una gaseosa se puede obtener una solución de alcohol al 6%”, especificó.


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