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España ya tiene Estrategia de Almacenamiento Energético

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El Consejo de Ministros ha aprobado hoy la Estrategia de Almacenamiento Energético, que el Ejecutivo considera "será clave para garantizar la seguridad, calidad, sostenibilidad y economía del suministro" de energía. Según la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, la Estrategia identifica "un abanico muy amplio de tecnologías de almacenamiento", entre las que Ribera ha citado las centrales de bombeo, las baterías, las centrales termosolares y los súpercondensadores. La Estrategia contempla disponer de una capacidad de almacenamiento de unos veinte gigavatios (20 GW) en 2030.
España ya tiene Estrategia de Almacenamiento Energético

Los sistemas de almacenamiento energético -explica el Ministerio- son clave para garantizar la transición a una economía neutra en emisiones y la efectiva integración de las energías renovables en el sistema, ya que permiten guardar la energía en los momentos en que hay excedente para utilizarla cuando el recurso renovable es escaso o la demanda es elevada. En ese marco conceptual, el Consejo de Ministros ha aprobado hoy, a propuesta del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la Estrategia de Almacenamiento Energético, un documento que (1) identifica y analiza los retos que presenta el almacenamiento de energía, (2) define las medidas para su efectivo despliegue en España, (3) evalúa las oportunidades y (4) cuantifica las necesidades de almacenamiento para contribuir a la descarbonización del sistema energético.

La Estrategia cuantifica las necesidades de almacenamiento para contribuir a la descarbonización del sistema energético en coherencia con lo previsto en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 y con el objetivo de neutralidad climática antes de 2050, incluyendo el aprovechamiento de la energía disponible en el parque de vehículos eléctricos (26 gigavatios hora anuales para 2030), la capacidad adicional de almacenamiento detrás del contador (con un mínimo de cuatrocientos megavatios -400 MW- en 2030), así como el almacenamiento a gran escala que aportan las centrales termosolares.

El documento contempla disponer de una capacidad total de unos veinte gigavatios (20 GW) en el año 2030, contando con los 8,3 GW de almacenamiento disponible a día de hoy, y de unos 30 GW de almacenamiento en 2050. Ambas capacidades consideran tanto almacenamiento a gran escala como distribuido, que serán aportadas por diversos sistemas, tanto diarios como estacionales. “Tendremos que buscar -ha dicho la ministra Ribera- el mejor modo de integrar esta capacidad en el sistema, tanto a nivel técnico como facilitando el despliegue, gracias a la regulación, de esta tecnología”.

Diez líneas de acción; 66 medidas
La Estrategia, que forma parte del conjunto de actuaciones destinadas a alcanzar los objetivos establecidos en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 y en la Estrategia de Descarbonización Largo Plazo 2050, incluye 10 líneas de acción y 66 medidas que abordan aspectos como la participación del almacenamiento en el sistema energético, la economía circular o las comunidades energéticas para generar espacios de participación ciudadana; el impulso del hidrógeno renovable, el desarrollo de nuevos modelos de negocio como la segunda vida de baterías, la formación de profesionales para profundizar en la Transición Justa, el aprovechamiento del almacenamiento como base para el desarrollo tecnológico en las islas y zonas aisladas, el impulso a la I+D+i, promoviendo el empleo, o la eliminación de barreras administrativas para facilitar iniciativas y proyectos.

El documento aborda todos los aspectos relativos al despliegue del almacenamiento energético, incluyendo la aparición de nuevos modelos de negocio o el papel de la ciudadanía, y tiene en cuenta los aspectos ambientales y la situación de especial vulnerabilidad energética de las islas. La Estrategia, con mirada a largo plazo, analiza el sistema energético de manera integrada; define una serie de medidas para el efectivo despliegue del almacenamiento energético y su plena integración en el sistema, e identifica los aspectos en los que centrar los esfuerzos de investigación y desarrollo para disponer de las tecnologías necesarias. También analiza los retos a los que se enfrenta y las oportunidades que plantea su desarrollo, con especial foco en su cadena de valor.

Las virtudes del almacenamiento, según el Ministerio
«Estas tecnologías dotan al sistema de flexibilidad y estabilidad, lo capacitan para hacer frente a la variabilidad y a la parcial predictibilidad de las tecnologías renovables y evitan la pérdida de energía limpia cuando existe capacidad para generar más energía renovable de la que se puede consumir, pudiendo emplearla después. El almacenamiento contribuye a la gestión de las redes eléctricas, fomenta la participación de la ciudadanía en el cambio de modelo energético y permite una mayor competencia e integración en el mercado eléctrico. Además, contribuye a la generación de empleo, la recuperación económica, el fortalecimiento de la industria nacional, el desarrollo de la I+D+i y a la mejora de las oportunidades en las zonas de Transición Justa.»

«Estas tecnologías tienen aplicación en nuevos nichos de negocio como el de la movilidad eléctrica o en el sector de la edificación, a través del autoconsumo eléctrico y del almacenamiento de energía térmica, permitiendo la aparición de nuevas soluciones en edificios, que además sirven de medida estructural indirecta contra la pobreza energética. Asimismo, pueden usarse en la industria, que posee un fuerte potencial de autoconsumo con almacenamiento, integración energética y descarbonización de procesos que utilizan calor y frío; así como en el resto de sectores mediante aplicaciones de autoconsumo, entre otras»

«Las tecnologías de almacenamiento favorecen el desarrollo de nuevos modelos de negocio como los agregadores independientes o las comunidades de energías renovables, que impulsan el papel activo de los consumidores al permitir su participación directa en la gestión de su energía»

Teresa Ribera, vicepresidenta y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico: “el almacenamiento permite la perfecta integración de tecnologías renovables en el sistema en lugar de tener que contar con una capacidad de respaldo equivalente a la energía renovable de la que disponemos. Así, podremos utilizar la energía usando los excedentes de producción donde hay mucho sol o mucho viento en aquellos momentos en los que hay poco sol, poco viento. Esta Estrategia nos coloca al frente de lo que se está haciendo en Europa. España es una isla energética, lo que nos obliga a tener que adelantarnos para cumplir nuestro compromiso con la neutralidad climática”

Las tecnologías
El documento identifica un amplio abanico de tecnologías de almacenamiento. La Estrategia destaca, "por su madurez", las centrales hidráulicas de bombeo, que permiten impulsar el agua para almacenarla en depósitos a gran altura y liberarla para producir electricidad cuando hay alta demanda; o las baterías, que son especialmente relevantes tanto por su aplicación en movilidad eléctrica como en sistemas de autoconsumo para viviendas o negocios, donde, en combinación con placas solares, permiten almacenar la energía sobrante para utilizarla en los momentos en los que no hay sol. Además, es relevante su aplicación a gran escala mediante la hibridación con plantas de generación renovable.

En este sentido, destacan también los sistemas de almacenamiento térmico, que tienen su aplicación, entre otras, en las centrales termosolares, donde se almacena calor en tanques de sales fundidas a alta temperatura para posteriormente emplearlo en la producción de electricidad. La capacidad de almacenamiento que aportan las centrales termosolares permite adaptar la producción a la demanda (gestionabilidad) y reducir los vertidos renovables. España cuenta con una indudable posición de liderazgo en esta tecnología.

Además, entre los sistemas de almacenamiento más innovadores destaca el hidrógeno renovable, que desempeñará un papel clave en la reducción de las emisiones de sectores difíciles de descarbonizar, de procesos industriales de alta temperatura o de múltiples medios de transporte convencionales, que van desde los vehículos ligeros a los pesados, autobuses o trenes. España ya cuenta con una “Hoja de Ruta del Hidrógeno: una apuesta por el hidrógeno renovable” para favorecer su despliegue.

Oportunidades
Además de las ventajas que supone para el sistema energético, el almacenamiento -explican desde el Ministerio- favorece la generación de empleo, la actividad económica y la innovación en los territorios donde se implementa, por lo que puede aportar grandes beneficios en las zonas de Transición Justa. El documento contempla medidas para aprovechar estas sinergias, entre las que destaca la promoción de proyectos de almacenamiento en estos territorios para aprovechar sus recursos endógenos, "lo que contribuirá a reducir el impacto socioeconómico de los cierres de centrales térmicas, minería de carbón o centrales nucleares".

Economía circular
El documento contextualiza la Estrategia en el marco nacional e internacional, realiza un análisis técnico de los sistemas y soluciones de almacenamiento de energía y examina su cadena de valor, remarcando la importancia de disponer de una industria nacional competitiva, innovadora, que aporte alto valor añadido en todos los eslabones del almacenamiento, desde la provisión de materias primas y componentes básicos, pasando por la fabricación y desarrollo de las tecnologías, hasta la prestación de todo tipo de servicios mediante los nuevos modelos de negocio, con un enfoque basado en la economía circular.

Plan de recuperación
Uno de los principales pilares del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia es la transición verde. Dentro de la política palanca “Transición energética justa e inclusiva” se encuentra la componente 8, que tiene como objetivo fundamental dotar de flexibilidad al sistema energético, siendo el almacenamiento de energía uno de los elementos clave para ello. La Estrategia sirve como guía para los objetivos y reformas de esta componente.

Participación pública
"La Estrategia -informa el Ministerio- se aprueba tras un proceso de participación pública que incluye una consulta pública previa donde se efectuó, además, una consulta a actores a través de cinco jornadas temáticas, y una consulta pública del borrador de la Estrategia. Para su redacción definitiva se ha tenido en cuenta el análisis y la valoración de las aportaciones a lo largo de todo el proceso".

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Sol Mediterráneo
El almacenamiento es un tema interesante que es necesario tener claro para tomar las terminaciones correctas para el bien común (empresas y consumidores) en la transición energética. El primer paso sigue siendo generar más energía fotovoltaica y eólica, ahora que por fin tenemos unos precios de generación competitivos, en este punto ya nos estamos encontrando que en escasas ocasiones el viento hace disminuir o parar la generación de carbón, gas y nuclear este hito es positivo y conlleva bombeo hidráulico ( 1er. Sistema de almacenamiento) y aumento de la exportaciones eléctricas ( estamos cerca de ser un país exportador), existen enemigos de este paso positivo, hay tecnologías renovables no competitivas que están todos los días en la puerta de Ministerio para que se acuerden de ellos para las subastas, a costa de pagar más por lo mismo vendiendo una bondad inexistente. Llegando al almacenamiento el debate es más complejo mi propuesta es: 1º Hidráulica más las aportaciones del bombeo, (se deben reservar unas masas de agua para generación, estas masas de agua reservadas si fueran necesario se compensarían con agua desalada en las zonas costeras. Este tema daría para una tesis doctoral y es todo un reto del nuevo papel que tienen las políticas hidráulicas y su convivencia con el medio ambiente. 2º Las baterías se están situando cada vez más como una buena opción sobre todo para evitar vertidos, actualmente existe una industria trabajando para ofertar precios competitivos, al grafeno se le sigue esperando. 3º Hidrógeno verde. Europa ha apostado fuerte por este vector que se puede beneficiar de los buenos precios de las renovables y la opción más sólida para sustituir a los productos petrolíferos que son el verdadero problema de la transición energética. Estos comentarios estarían mejor adornados si hubiera puesto los precios MWh actuales que se pueden barajar pero lo dejo para una mente más clarividente que la mía.
José Remesal
Ya les vale... No distinguen entre unidad dr energía y unidad de potencia. Usan el Mwh y el Mw como si fuera lo mismo. Que Pandilla...
Miguel
Pues yo no sé si España ya tiene Estrategia de Almacenamiento Energético, lo que veo es que las personas que integran el ministerio no saben distinguir la diferencia entre potencia y energía, algo fundamental cuando se habla de almacenamiento de energía, y más para hacer planes al respecto. Todos los planes o estrategias que salgan de ahí no servirán para mucho, pues se desmoronan como un castillo de naipes ante la falta de conocimientos básicos. Da la sensación que niños de educación primaria, que aún les falta conocimientos y experiencia, están haciendo los planes de la vida de los demás, así que puede salir cualquier cosa de ahí. Muchas veces se echa de menos que tanto en el ministerio, como en los medios de comunicación haya personas con conocimientos técnicos del tema. Constantemente leo en los medios de comunicación noticias donde desconocen la diferencia entre potencia y energía y mezclan ambos térmicos haciendo de los artículos un batiburrillo de cosas sin sentido. En este caso, dado que el artículo se basa en un documento oficial del ministerio, parece que el origen de la cadena de errores viene, lamentablemente, del propio ministerio y el periodista repite y da eco a los errores del ministerio.