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Con viviendas de entre 175.000 y 190.000 euros, de noventa metros cuadrados en adelante

Madrid ya cuenta con su primer edificio multifamiliar en altura con certificación Passivhaus

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El concepto Passivhaus obliga a dejar la demanda de energía del edificio (para calefacción y refrigeración) por debajo de los quince kilovatios hora por metro cuadrado al año (15kWh/m² al año), exigencia superior a la establecida para los edificios Clase A. El patrón edificatorio Passivhaus pasa por ser el más exigente del mundo en materia de ahorro y eficiencia energéticos. El edificio madrileño, Infinity, consta de 150 viviendas de protección oficial y es el primer edificio multifamiliar en altura que obtiene este sello en la Comunidad de Madrid. [Foto].
Madrid ya cuenta con su primer edificio multifamiliar en altura con certificación Passivhaus

El Grupo LOBE acaba de anunciarlo: el primer edificio multifamiliar en altura que obtiene el prestigioso sello Passivhaus en Madrid ya está listo. La dirección integrada del proyecto, diseño, promoción, gestión y construcción del edificio ha corrido a cargo de esta constructora, Grupo LOBE, compañía española de origen aragonés que presume de haber desarrollado “un modelo propio de gestión integral, fruto de una transformación digital y cultural”, y gracias a la cual oferta en el mercado “un producto totalmente diferencial, que apuesta fuertemente por el diseño y la calidad en sus viviendas pero con acento en la edificación sostenible. El Grupo aragonés presume de ser “la única compañía promotora y constructora en España que certifica bajo este estándar todas sus operaciones”. Así, actualmente -insisten-, el 100% de las operaciones LOBE en marcha, que suman más de 2.000 viviendas, “son Passivhaus con compromiso de certificación, habiendo certificado ya 396 viviendas de 6 edificios ubicados en Zaragoza y Madrid”.

Según la Plataforma Edificación Passivhaus (PEP), que promueve esta forma de construcción en España, este patrón edificatorio está sostenido sobre cinco principios: (1) excelente aislamiento térmico; (2) ventanas y puertas de altas prestaciones; (3) ausencia de puentes térmicos; (4) hermeticidad al aire; y (5) ventilación mecánica con recuperación de calor. La Plataforma PEP explica que esta forma de construir no supone el uso de un tipo de producto, material o estilo arquitectónico específicos sino la optimización de los recursos existentes a través de técnicas pasivas, como por ejemplo un buen factor de forma, que reduzca la superficie en contacto con el exterior para disminuir las necesidades de climatización, una orientación correcta de las ventanas para aprovechar el calor del sol cuando están cerradas y la ventilación natural al abrirlas, o poner protecciones solares que impidan un sobrecalentamiento en verano, etc. El resultado de todo ello es -presumen desde la Plataforma- un edificio de consumo de energía casi nulo más eficiente energéticamente que los calificados con Clase A.

Grupo LOBE -explican desde la Plataforma- obtuvo para el Edificio Infinity, ubicado en el barrio de Los Molinos en el municipio de Getafe, la certificación Passivhaus el pasado 17 de enero "tras una exhaustiva auditoría, en todas y cada una de las viviendas". Las viviendas han obtenido la certificación Passivhaus Classic. Para ello, se ha revisado cada una de ellas con el objetivo de comprobar que cumplen con todos los requisitos que establece el patrón Passivhaus, que pasa por ser uno de los más completos, reconocidos y exigentes del mundo en edificación energéticamente eficiente: una demanda de energía para calefacción y refrigeración menor o igual a 15kWh/m² al año; una demanda de energía primaria menor o igual a 120kWh/m² al año; y la práctica ausencia de infiltraciones de aire en el interior de la vivienda o edificio (menor o igual a 0,6 renovaciones por hora a 50 pascales).

Un apunte histórico
El sello Passivhaus tiene origen alemán y se remonta a 1988, cuando se creó el concepto que distingue las construcciones con un consumo energético casi inexistente y unas altas prestaciones interiores de confort, por encima de la Clase A de las calificaciones tradicionales. Los edificios tienen que reunir cinco principios básicos para conseguirlo: excelente aislamiento térmico, carpintería de altas prestaciones (con vidrios con doble o triple cámara de aire según el tipo de clima), estanqueidad, ausencia de puentes térmicos y ventilación mecánica con recuperador de calor (con intercambiador de calor de doble flujo). El resultado de estas construcciones -explican desde la Plataforma- es que las viviendas pueden mantener una temperatura de 20 grados en invierno y 25 en verano con una aportación mínima de energía. Así, PEP asegura que “el ahorro en climatización llega al 90%”.

Las construcciones de este tipo en España “se cuentan todavía con cuentagotas, sobre todo las que van más allá de la vivienda unifamiliar o pequeños complejos multifamiliares que no pasan las 20/25 viviendas y -reconoce la Plataforma- suelen ser de cierto lujo”. Grupo LOBE, sin embargo, ha apostado por el sello Passivhaus y espera levantar más de 2.000 pisos con esta certificación hasta 2021. Ya ha concluido 396 de ellas repartidas en 6 edificios multifamiliares de Aragón y la Comunidad de Madrid.

¿Y cuánto cuesta?
La respuesta -explican desde Grupo LOBE- depende de la empresa que esté llevando a cabo el proyecto: “si bien es cierto que hay unos costes más altos asociados a equipamientos o materiales, y una forma diferente de construir, esto no debería repercutir en el precio. De hecho, en el caso del edificio Infinity, que son viviendas de protección oficial, se vendió la totalidad de la promoción como un edificio tradicional y fue a posteriori cuando se decidió que también se construiría, con su correspondiente certificación, bajo el estándar Passivhaus”.

Grupo LOBE sostiene que las empresas constructoras deben “industrializar” sus procesos, deben tener un riguroso control de los procesos y los costes asociados, y de esta manera, en lugar de repercutir el incremento del coste en el precio final, se pueden eliminar ineficiencias para poder absorber los costes sin necesidad de bajar la calidad de los acabados ni subir los precios. En el caso de Infinity, el precio de las viviendas está entre los 175 y 190 mil euros según la orientación y planta en que se encuentre, partiendo siempre de 90 metros cuadrados en adelante.

700 millones de euros de ahorros potenciales sólo en la Comunidad de Madrid
Passivhaus es una forma de construcción que puede aplicarse tanto a edificios de nueva construcción como a obras de rehabilitación. Actualmente -informa la Plataforma-, en la Comunidad de Madrid “hay 19.800 metros cuadrados construidos certificados Passivhaus, los cuales dejan de emitir cada año 132 toneladas de CO2, el equivalente al que absorben  13.200 árboles y según estimaciones del equipo técnico de la Plataforma[1], sólo en Madrid se ahorrarían cada año 700 millones de euros en consumo energético con un 100% de edificios construidos bajo este estándar”.

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