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El colapso es evitable: ¡100% renovables ya!

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Bajo el título La transición energética del siglo XXI (TE21): El colapso es evitable se publicó en Barcelona (Editorial Octaedro, 2014) una muy interesante obra, con cuyo autor, Ramón Sans, compartí incontables horas de estudio en el bachillerato y en la escuela de ingenieros de Barcelona (fuimos de la misma promoción). Ramón, ingeniero mecánico, dedicó toda su vida profesional a la ingeniería mecánica, en una innovadora empresa catalana de maquinaria para el lavado industrial, siendo una de sus máximas preocupaciones el diseño de máquinas con el mínimo requerimiento de energía para el lavado.

Al llegar al momento de la jubilación, tuve la oportunidad de volver a establecer una fluida relación con él, pues juntamente con Carles Riba, también ingeniero mecánico y profesor de la UPC, habían empezado a crear, en Barcelona, el ‘Col·lectiu per a un Nou Model Energètic i Social Sostenible - CMES’ (www.cmescollective.org), a raíz de que Carles había publicado su obra, ya hoy clásica, Recursos energéticos y crisis donde expone con meridiana claridad el fin de la era del fuego, o, dicho de otra manera, el fin de la era de los combustibles fósiles.

Antes de publicar su obra, Carles, me mandó el manuscrito, que leí con mucho interés, y ante sus dudas de que las renovables pudieran proporcionar las necesidades de energía del mundo, establecimos interesantes discusiones, ante las cuales Ramón decidió emprender una muy creadora tarea: averiguar cuantitativamente (en potencia, energía, espacio y economía) si el potencial y las tecnologías de las renovables podrían abastecer las necesidades energéticas del mundo actual.

El resultado de su ingente tarea, primero la aplicó a Catalunya y al Estado español, para extenderla después a Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y a la Europa de los 28. El resultado es un riguroso estudio técnico y económico sobre cómo realizar el cambio al modelo 100% renovable.

El objetivo final a cubrir se define partiendo de los datos de los últimos años referentes a reservas, producción, usos y costes, y proyectando la evolución de los mismos hacia el período comprendido entre 2015 y 2050. El estudio contempla varios escenarios y, entre ellos, desarrolla el más conservador partiendo de las siguientes hipótesis iniciales: 1) los precios de los combustibles fósiles subirán a un ritmo medio del 5% anual y 2) su producción descenderá a un ritmo medio del 3% anual. Y a partir de ellas, dos caminos posibles: Sin TE21 (seguir con el modelo actual) o con TE21 (cambiar a renovables).

Sin TE21, y siguiendo las tendencias actuales, el estudio prevé un descenso del uso de combustibles fósiles y uranio a un ritmo medio del 1% anual y un ascenso del aprovechamiento de las energías renovables de un 1,5% anual. Con TE21, la energía procedente de fósiles y uranio desciende progresivamente hasta cero mientras que las renovables ascienden progresivamente hasta cubrir el total de las necesidades previstas. La comparación de los costes económicos y las amortizaciones de ambas opciones es sorprendente. Tan solo en el caso del Estado español (el estudio es a nivel europeo y existe versión del libro en catalán que contempla además el caso de Catalunya) la diferencia entre hacer la TE21 y no hacerla supone un ahorro de 1.763 G€ (miles de millones de euros). El cálculo contempla la diferencia entre las Facturas Energéticas Exteriores acumuladas previstas en ambos supuestos para el período 2015-2050 y también la inversión y la superficie de territorio que será necesaria para llevar a cabo la transición a renovables. La inversión prevista para España es de 474 G€, casi una décima parte de la Factura Exterior Fósil acumulada prevista sin TE21 y la superficie necesaria es de solo 309.700 Ha (el 0,62% del territorio español). Dichas estimaciones se hacen partiendo de costes, superficies y potencias productivas de instalaciones actualmente en uso y duplicando las potencias necesarias con el fin de garantizar el suministro y permitir el almacenaje.

A la hora de calcular la potencia necesaria a instalar, se ha evitado caer en el clásico error de contabilidad energética derivado de la equiparación de fuentes fósiles y renovables. Mientras las primeras implican la quema de combustibles, es decir, la conversión termo-mecánica para la obtención de fuerza motriz y/o movilidad y la conversión termo-mecánica-eléctrica para la obtención de electricidad (con eficiencias medias del 20% en el primer caso y del 33% en el segundo), la mayoría de renovables generan directamente energía eléctrica y proceden de flujos que se pueden considerar inagotables. Considerando esta diferencia fundamental, el estudio parte de las necesidades finales de energía: térmica, motriz y eléctrica, lo que constituye una de sus aportaciones más certeras y originales.

La sorprendente conclusión (para algunos, no para los lectores de Energías Renovables) es que un modelo basado en renovables no solo es tecnológicamente viable y social, ecológica y territorialmente muy ventajoso, sino que también resulta extraordinariamente rentable desde el punto de vista económico. Pero además, mejora la balanza comercial del país y propicia la ocupación y el desarrollo de empresas competitivas a nivel internacional.

Es una importante aportación al debate energético, que, sin duda, podremos pregonar los activistas de la energía, igual que en otros tiempos se blandieron libros rojos…

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Julio
Interesante aportación que viene a confirmar pero validando con datos,lo que pensamos muchos.