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¡Demos la vuelta al mundo de la energía!

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¡Demos la vuelta al mundo de la energía!

Desde hace algún tiempo, hemos oído de lo que se ha convenido en nombrar como Transición Energética (tanto en debates orales como en escritos), para caracterizar el cambio que la sociedad actual tiene que hacer para abandonar, de una vez, la adicción de obtener energía a partir de la quema de materiales fósiles y hacer nacer una sociedad donde la obtención de energía ya no sea a partir del fuego, sino a partir de los flujos, es decir, mediante la captación, transformación y uso de la energía contenida en los flujos biosféricos y litosféricos.

El cambio que es necesario hacer, si queremos sobrevivir dignamente en este planeta, es tan brutal que la palabra 'transición' no es la que mejor se ajusta, pues da a entender que el cambio se puede ir haciendo de forma pausada y sin prisas, cuando la situación de emergencia climática requiere que el cambio se haga de forma bien rápida y con mucha urgencia.

Dado que aquellos que trafican con materiales fósiles no tienen ningún interés en dejar de traficar y que aquellos que queman estos materiales en grandes instalaciones de combustión tampoco tienen ningún interés en dejar de quemarlos, y que todo esto se ha traducido en que estos poderosos grupos, y los políticos que les sirven, han hecho lo posible para entorpecer y retrasar tanto como puedan la penetración de las tecnologías que nos permiten disponer de energía sin necesidad de quemar nada, no nos queda otro remedio que trabajar, desde abajo, para hacer posible el vuelco del mundo de la energía.

Y de hecho, ya hay quien lo está haciendo. Todas aquellas personas y/o familias que toman la decisión de dejar de ser clientes de las empresas oligopolísticas de la energía pasando a ser clientes de las comercializadoras de electricidad verde y limpia, ya están sentando las bases para materializar el vuelco que decíamos. También lo hacen aquellas personas y/o familias que deciden ponerse a generar la energía que necesitan, bien sea poniéndose instalaciones solares fotovoltaicas en su casa o participando en la propiedad de instalaciones solares o eólicas comunitarias. Y también lo hacen, aquellas personas y/o familias que rehabilitan energéticamente la vivienda donde viven, pues están reduciendo sus necesidades de energía haciendo un uso más eficiente de la misma, evitando las pérdidas y luchando contra el despilfarro de energía, tan habitual en el seno de nuestra sociedad.

Por supuesto que este vuelco puede ser facilitado o entorpecido desde los gobiernos y desde las administraciones. Pero, después de todo, quien tiene un papel clave en este vuelco son las personas y las comunidades locales. ¿Cómo? Simplemente haciendo una apropiación social de las tecnologías que nos permiten captar, transformar y emplear la energía contenida en los flujos biosféricos y litosféricos.

Las personas debemos ser conscientes que cada factura de energía que pagamos a los oligopolios energéticos, representa un empobrecimiento de nuestra comunidad, pues el dinero se va de nuestro entorno para ir a parar, vete a saber dónde. Los oligopolios practican la clásica economía extractiva que empobrece a las comunidades, enriqueciendo, de paso, a reducidas castas que solamente se esfuerzan por aumentar su riqueza a costa de empobrecer a la sociedad y destrozando los sistemas naturales.

El vuelco de la energía significa sacar la energía de las manos de aquellos que nos han llevado a la situación actual de emergencia ecológica global, y recuperar el poder de generar energía localmente, a partir del aprovechamiento del Sol y el viento, el agua… que tenemos en nuestras localidades.

Este simple hecho, puede representar una enorme fuente de creación de riqueza local siempre que las instalaciones de generación de energía (que nos permiten captar, transformar y usar la energía contenida en los flujos biosféricos y litosféricos) estén en manos de la gente, o sea que la gente, de forma individual y/o colectiva haya realizado una apropiación social de las tecnologías necesarias para ello y las tenga en sus manos.

Demos el vuelco a la energía, dejando de ser ‘consumidores’ pasivos y ejerciendo lo que somos: personas activas que captan, transforman y usan la energía de su entorno, deviniendo en productores y usuarios de la energía (prod-users).

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