panorama

¡Valentía y firmeza, ministra!

8
En mis ya cerca de 20 años de experiencia en el sector eléctrico jamás había visto un ministro de energía tan preparado como la actual ministra Teresa Ribera. El hecho de que la cartera de Transición Ecológica integre la energía no es, como muchos piensan, ideológico sino de sentido común. El mundo camina ya de forma imparable hacia una revolución renovable que, sin duda, caracterizará al siglo XXI. Por Jorge Morales de Labra, experto en energía.

¡Valentía y firmeza, ministra!

En un contexto de cambio de Gobierno inesperado se produce un fuerte incremento de los precios de las materias primas energéticas en los mercados internacionales acompañado de una escalada sin precedentes en la cotización de los derechos de emisión de CO2, efectos combinados que las centrales de gas y carbón inmediatamente trasladan a sus ofertas de venta de electricidad.

El vetusto mecanismo de fijación de precios, por su parte, extiende el incremento de precios a todas las tecnologías, incluso a aquéllas cuyos costes no tienen nada que ver ni con las materias primas energéticas cuyo precio se ha incrementado, ni con los derechos de emisión, pues no emiten gases de efecto invernadero. Me refiero a las renovables, singularmente a la gran hidráulica, y a las nucleares.

El endiablado mecanismo retributivo que el anterior Gobierno del Partido Popular legó a las renovables, bajo el cual postuló a futuro un precio del mercado eléctrico muy superior al esperado facilita ahora que el súbito incremento de precios permita a éstas recuperar una pequeña parte de los recortes que han sufrido en los últimos años. En el peor momento.

La gran hidráulica y la nuclear, en paralelo, siguen acumulando impunemente beneficios caídos del cielo sin que pueda existir competencia que dispute sus rentas.

Así las cosas, la decisión de suspender (temporalmente) el impuesto del 7% a la generación de electricidad que el anterior Gobierno, cual trilero, creó para paliar el déficit de tarifa sin que los consumidores percibiéramos que por su causa se nos había incrementado la factura en 1.700 millones de euos anuales, es sólo un tímido paso para paliar la subida de la luz.

La ministra lo sabe y ha prometido presentar antes de fin de año una propuesta de reforma del mercado eléctrico que, unida a una reforma de la fiscalidad ambiental, permita que los precios se asemejen a los costes, rompiendo con el desacoplamiento de tendencias que vivimos desde hace ya más de 15 años.
Se trata, al fin y al cabo, de arar el campo para permitir que crezca con fuerza la nueva cosecha, la de las renovables, con especial protagonismo del autoconsumo, que cubrirán antes de lo que la mayoría prevé la totalidad de nuestra demanda energética.

Para que las renovables trasladen sus bajos costes a las facturas de los consumidores es esencial que cuenten con unas reglas de juego adecuadas para su desarrollo masivo. Las claves son la seguridad jurídica y la estabilidad a largo plazo, esas que las fósiles no pueden ni soñar en alcanzar.

Somos muchos los que esperamos ansiosos la propuesta de reforma del mercado eléctrico. Sin abordar las condiciones de ventaja competitiva inalcanzable de algunas empresas no habrá tal reforma sino, en el mejor de los casos, un nuevo juego de trileros. Es, por tanto, hora de reclamar valentía y firmeza a la ministra. Los principios que deben regir la reforma, por suerte y por primera vez en la reciente historia de la energía en España, ya los conoce.

Este artículo de opinión se puede leer también en el nº de octubre (175) de Energías Renovables







Añadir un comentario
Luis Merino
Miguel, no me he sentido ofendido. Los periodistas estamos siempre expuestos por lo que firmamos. Y te aseguro que a estas alturas del cuento uno ya está preparado para asumir con fair play tanto los halagos como las críticas. Seguimos conectados.
Miguel
Hola Luis, siento que te hayas sentido ofendido, y por supuesto, para nada me considero el único sobradamente preparado, faltaría mas. Efectivamente, el sector de las renovables no ha sido el único causante de que engordara el déficit de tarifa, aunque sí es cierto que fue el que más contribuyó, pero nunca el único. Existen otros cargos como bien dices, en el 2005 una subida brusca de los combustibles generó un coste de varios miles de millones que no se trasladó a la factura, y otros cargos como ciclos combinados y cogeneración también continuaron llegando al sistema, pero lo que sí es cierto, aunque pese, es que gran parte del déficit vino por las excesivas inversiones en energías renovables que se acometieron, especialmente fotovoltaica y solar termoeléctrica, que además aún estaban en fase de desarrollo, inversiones para las que ni siquiera se preparó contrapartida de ingresos y todo iba a déficit. Por supuesto, quien tuvo responsabilidad de que ese déficit creciese y engordase la deuda de esa forma, fue el gobierno que estaba en ese momento, independientemente de que el déficit venga por subida de combustibles o inversiones en redes o en centrales de gas, cogeneración, eólica, fotovoltaica o solar termoeléctrica. Un gobierno debe ajustar las inversiones a la capacidad financiera del país. Las consecuencias ya se sabe que las pagaron todos, consumidores, inversores y el sector renovable. Ese exceso de dinero invertido secó la capacidad inversora española. Qué bien le hubiese venido a España reservarlo para seguir invirtiendo en energías renovables hasta el 2017, año en el que han dejado de necesitar subsidios la fotovoltaica y la eólica, y qué bien le hubiese venido al sector renovable para no haber sido demonizado. Para otro día ya preparo información con números sobre el déficit. Eso me lleva más tiempo. Un saludo
Luis Merino
Hola Miguel, disculpa mi incompetencia. Aquí el único sobradamente preparado eres tú, lo sé. Y por eso nos encanta tenerte entre nuestros lectores. El sector de las renovables está bastante harto de tener que cargar solo con el sanbenito del déficit de tarifa. En 2006, cuando el invento de ese déficit ya había demostrado que nos daría menos alegrías que el vino, en España no había ni 150 MW fotovoltaicos. Pero algunos siguen diciendo que la energía solar, y las renovables en general, son las principales culpables de esa deuda enorme. Probablemente por querer esconder otras burbujas más caras como la de los ciclos combinados del gas. Aprecio tu ofrecimiento para que me expliques tu punto de vista y tus cuentas, que escucharé con la máxima antención. Y lo dicho, no dejes de leernos y comentar nuestros contenidos. Un saludo
Miguel
Hola Luis, una cosa es quién inventara eso que permitía que no subiese la luz y pasase a deuda, que está claro que fue Rato, de eso no hay duda, de hecho hay suficiente literatura escrita del objetivo para el que se hizo, y otra cosa bien distinta es el uso o ABUSO que se hizo posteriormente de él y las consecuencias que ha traído para los ciudadanos, y esa responsabilidad recae sobre quien abusó del instrumento, no sobre quien lo creó. No vayamos a perdernos en echar la culpa al que inventó el vino, de que alguien se haya bebido 28 vinos y haya atropellado a un peatón con el coche. Sí, el déficit de tarifa por las acciones del gobierno de Aznar llegó a acumular una deuda total de 1.000 millones desde el año 2.000 al 2.004. En 2.004 no había apenas déficit de tarifa,eso también está claro, pero a partir de ahí, la cosa se salió de madre y el abuso hizo que se llegase a acumular una deuda de 28.000 millones, que ya sólo la friolera de intereses a pagar llegaron a suponer casi 2.000 millones al año. Lo que hace daño a los españoles no es que Rato inventase el concepto de déficit de tarifa, lo que ha hecho y sigue haciendo daño a los españoles son los 28.000 millones que se acumularon como deuda que ahora los ciudadanos tienen que pagar durante 15 años, con una carga en el recibo de la electricidad que llegó a aprox. 3.000 millones año. Más o menos un 10% del recibo. Me sorprende que diga que es una forma de verlo que el PSOE engordase el déficit de tarifa, incluso que no sepa o ponga en duda si lo engordó más el PSOE o PP. Me lo imaginada mucho más preparado o con más conocimientos del sector eléctrico. Por ahí también existe algo de literatura que ya lo explica por encima, pero si tiene dudas yo se lo explico y le hago las cuentas, aunque me lleve un tiempo hacerlo.
Luis Merino

Miguel, me temo que decir que el déficit de tarifa lo engordaron los mismos que ahora están en el Gobierno, o sea, el PSOE, es una manera de verlo. No sé si se habrá engordado más con el PP o con el PSOE. En cambio, sobre lo que no hay debate posible es sobre quién se sacó de la chistera ese invento de que no subiera la luz para los ciudadanos mientras se reconocía con las eléctricas una deuda que iríamos pagando a futuro, costara lo que costara. Es decir, quién se inventó esto del déficit de tarifa. Un ministro de Aznar que va camino de la cárcel: Rodrigo Rato

Andres de la fuente
En mis ya cerca de 20 años de experiencia en el sector eléctrico jamás había visto un ministro de energía tan preparado como la actual ministra Teresa Ribera. Yo en mis 49 años pocas veces había leído una frase que pueda definir mejor el término periorativo de lameculos. Recuerda, si le das más poder al poder, más duro te van a venir a joder
Frans Bakker
Este impuesto a la producción de energía eléctrica del 7% que ahora pagan indiscriminadamente todos los productores de electricidad, debería ser derogado para aquellas instalaciones que generen su electricidad con energía renovable.
Miguel
El impuesto del 7%, lo puso, efectivamente, el gobierno anterior para pagar el déficit de tarifa. La culpa no fue de quien puso ese impuesto para pagarlo, sino de quienes engordaron el déficit de tarifa para que lo pagasen los ciudadanos en años siguientes, que curiosamente, son los mismos que están ahora mismo en el gobierno. Por otra parte, ahora se elimina el impuesto del 7%, pero porque otra tasa recauda lo que se deja de ingresar por ese impuesto, que es el de los derechos de emisión de CO2. Al final el ciudadano tiene que seguir pagando lo mismo. No supone bajada de la electricidad. De hecho, desde la Unión Europa, se ha planificado la subida progresiva de la electricidad en toda Europa, precisamente para incentivar a que se instalen más energías renovables, para garantizar que sean rentables.