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Petróleo, gas y carbón siguen acaparando gran parte de la inversión mundial en energía


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El informe World Energy Investment 2019, elaborado por la Agencia Internacional de la Energía y presentado en Madrid, en la sede de Enerclub, indica que en 2018 se invirtieron 1.8 trillones de dólares en energía (1.800 billones en la escala utilizada en España). El sector eléctrico ocupó la primera posición de dicha inversión, con más de 800.000 millones de dólares, pero las inversiones en petróleo, gas y carbón le siguen muy de cerca, mientras que el dinero destinado a renovables eléctricas fue bastante menos: algo más de 300.000 millones de dólares.
Petróleo, gas y carbón siguen acaparando gran parte de la inversión mundial en energía


El Club Español de la Energía (Enerclub) fue el escenario elegido para la presentación internacional, el viernes pasado, del informe World Energy Investment 2019 de la Agencia Internacional de la Energía, en el que la AIE analiza las tendencias en inversión y financiación de 2018 en todos los sectores y regiones; la respuesta de la industria a los riesgos y oportunidades de inversión, y las implicaciones de las actuaciones actuales para atender la creciente demanda energética global.

Alessandro Blasi, Special Advisor to the Executive Director, y Alberto Toril, Energy Consultant at the Energy Supply and Investment Outlooks Division, ambos de la AIE, fueron los encargados de hacer la presentación, acompañados por Arcadio Gutiérrez, director general de Enerclub, quien destacó el hecho de que el lanzamiento internacional de la publicación se haya realizado en Madrid y en la sede del Club Español de la Energía.


Alessandro Blasi comenzó señalando que en 2018, la inversión global en energía se estabilizó en más de USD 1,8 trillion, un nivel similar al de 2017. La mayor inversión en combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón), compensó una menor inversión en el sector eléctrico, mientras que la inversión en eficiencia se mantuvo estable. El sector eléctrico mantuvo la primera posición en volumen de inversiones, con más de USD 800 billion, superando al petróleo y gas por tercer año consecutivo.


China fue el mayor mercado para la inversión en energía el año pasado, pero su ventaja se redujo a favor de Estados Unidos, que está acelerando sus inversiones. Otras regiones como Oriente Medio, Europa o África Subsahariana, fueron menos dinámicas.



Muy lejos de lo necesario para cumplir con el Acuerdo de París
Un aspecto destacado por los expertos de la AIE es que “hay pocas señales que evidencien una inversión en línea con el cumplimiento del Acuerdo de París y otros objetivos de desarrollo sostenible”. Según indicaron, la participación de la inversión baja en carbono ronda el 35% en la actualidad, por lo que es necesario un cambio en el enfoque de las medidas políticas, nuevas fórmulas de financiación del consumo, y un mayor desarrollo tecnológico, incluyendo I+D+i, entre otras medidas.

El estudio pone también de relieve que la inversión global en energía se ha estabilizado, lo cual fue valorado negativamente por Blasi y Toril: ambos consideran que la inversión en el suministro de energía debería aumentar, sea cual sea el escenario. También señalaron que las empresas del sector energético están reaccionando a los cambios tecnológicos y a las incertidumbres, con proyectos con plazos de entrega más cortos y aseguraron que sigue habiendo más demanda de petróleo y gas que proyectos convencionales en desarrollo para atender esta demanda. 



En este sentido, el informe de la AIE indica que aunque las decisiones de invertir en centrales eléctricas de carbón han descendido a su nivel más bajo desde principios de siglo y el cierre de este tipo de centrales ha aumentado, paralelamente sigue creciendo el número de plantas eléctricas de carbón, en particular en los países asiáticos en desarrollo. Así las cosas, la energía del carbón y las altas emisiones de CO2 que produce seguirían formando parte del sistema energético mundial durante muchos años. 



Al mismo tiempo, para alcanzar los objetivos de sostenibilidad, la inversión en eficiencia energética tendría que acelerarse. Y habría que destinar más recursos a las regiones más pobres del mundo, como el África subsahariana, que se enfrentan a riesgos financieros persistentes. De acuerdo con el World Energy Investment 2019, estas regiones sólo recibieron alrededor del 15% de la inversión en 2018, a pesar de que representan el 40% de la población mundial. "Es necesario que fluya mucho más capital hacia los países menos adelantados a fin de alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible", se indica en el informe.



Es necesario, asimismo, aumentar el gasto público en I+D+i ya que, según la AIE, "está muy por debajo de lo que se necesita". Los sectores emergentes "necesitan urgentemente más capital para que el mundo vaya por el buen camino", ha señalado Fatih Birol, director Ejecutivo de la AIE. 
Y advierte: "Las inversiones en energía se enfrentan actualmente a incertidumbres sin precedentes, con cambios en los mercados, las políticas y las tecnologías. Pero el mundo no está invirtiendo lo suficiente, ni en mantener los patrones de consumo actuales con energías tradicionales, ni en tecnologías energéticas más limpias para cambiar de rumbo. Se mire por donde se mire, estamos acumulando riesgos para el futuro".









        

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