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No habrá empleos en un planeta muerto

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Es una de las frases que se han podido oír en el transcurso de una jornada celebrada esta mañana en Madrid sobre transición energética y empleo y que ha contado con la intervención de dos ministras: Magadalena Valerio, responsable de la cartera de Trabajo en la inauguración, y Teresa Ribera, de Transición Ecológica, en la clausura del evento. Ambas han coincidido en que urge poner freno al cambio climático y en que el gran motor de competitividad industrial y económica está ligado a la transición energética.
No habrá empleos en un planeta muerto

En la jornada, organizada por el Club Español de la Energía con el patrocinio de Iberdrola, el director de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en España, Joaquín Nieto, ha presentado del informe "Sostenibilidad medioambiental con empleo. Perspectivas sociales y del empleo en el mundo 2018". En el se concluye que sustituir las tecnologías que provocan el cambio climático por otras hipocarbónicas tiene un impacto directo positivo sobre el empleo: por cada puesto que se destruye se crean otros cuatro.



El informe prevé la creación de entorno a 24 millones de nuevos puestos de trabajo en el mundo, vinculados a las energías renovables, la eficiencia energética, la implantación del vehículo eléctrico y otras tecnologías limias,  y sostiene que de los 163 sectores que ha analizado para su elaboración, casi todos saldrán beneficiados con el cambio de modelo. En seis de ellos, sin embargo, –en especial el del petróleo– el futuro pinta peor.  Además, la destrucción y la creación de puestos de trabajo no se produce de manera simultánea, ni de forma homogénea en las diferentes regiones.



En este sentido, Joaquín Nieto ha insistido en la necesidad de hacer una transición justa, que contemple tanto los impactos positivos como los adversos y así poder adoptar las medidas que ayuden a mitigar esos efectos, buscando alternativas para la reconversión de los lugares y personas afectados por la pérdida de empleo.

Para avanzar en esa dirección, Nieto ha anunciado que se ha creado un marco de colaboración entra el gobierno de España y la oficina de la OIT en España en el que se analizará el potencial de creación de empleo ligado a la protección del medio ambiente y otros elementos que permitan dar preeminencia al trabajo vinculado al empleo verde y decente.



Lo peor: no hacer nada
En la jornada se ha podido escuchar la opinión de muchos otros expertos: los directores de Energía y Minas de los gobiernos de Andalucía, Aragón y Asturias;  los presidentes de la Asociación Empresarial Eólica y del Foro Nuclear; los responsables de Medio Ambiente de UGT y CCOO; el responsable de Industria de la CEOE; el secretario general del Grupo Español para el Crecimiento Verde… La coincidencia casi unánime es que la transición no solo debe hacerse, sino que la inacción no es aceptable.

"Si no avanzamos rápido, solo vamos a tener costes y ningún beneficio", ha destacado José López Tafall, del Grupo Español para el Crecimiento Verde. "El año pasado nos gastamos más de 30.000 millones de euros en importar combustibles fósiles. Ese es un gasto que se puede evitar" ha insistido el experto.

Ignacio Araluce, presidente del Foro de la Industria Nuclear, ha aportado otro aspecto a tener en cuenta para que la transición sea eficaz y justa:  contar con el ciudadano. "La transición va a traer grandes oportunidades pero también sacrificios, y eso hay que contárselo al ciudadano", ha destacado. "Debe hacerse, además, de forma racional, tiene que haber un solapamiento entre los modelos actuales y los de futuro".



También lo creen así los directores generales de Energía y Minas de los gobiernos de Aragón, Alfonso Gómez, y Asturias, María Berlamina, quien ha insistido en defender el carbón como fuente energética de transición.



Urge un marco regulatorio estable
Otros aspectos repetidos por los ponentes a lo largo de la jornada han sido la necesidad de conectar los planes de estudios y de formación profesional con las necesidades reales de las empresas; tomar conciencia de la importancia de la digitalización y las nuevas tecnologías en el nuevo modelo; de la descentralización de las redes; y dotarnos de un marco estable y fiable a largo plazo, que ofrezca seguridad al inversor. En definitiva, alcanzar un pacto de Estado que cuente con un amplio consenso social de manera que la transición energética sea realmente justa y eficaz y se haga "sin nada de maquillaje", en palabras de Ángel Juberías, de CCOO. 



El esfuerzo debe hacerse, asimismo, de manera repartida entre todos los sectores energéticos, no solo el eléctrico, según ha señalado Ángeles Santamaría, consejera delegada de Iberdrola España, quien también ha alertado sobre el riesgo de no hacer nada: "si no lo hacemos nosotros, otros países lo harán, y terminaremos importando tecnología y talento, en vez de exportarlo", ha destacado la experta.

El colofón lo ha puesto la ministra para la Transición Ecológica, quien ha asegurado que "la transición energética es la tarea más urgente a la que tenemos que hacer frente", al tiempo que lamentaba "las oportunidades perdidas y paralizadas (como el autoconsumo) en los últimos años" por la política de anteriores gobiernos.



Respecto a la pérdida de puestos de trabajo en los municipios nucleares y en las comarcas mineras –en el caso de estas últimas, Ribera lo vinculó no solo a razones ambientales sino a otros factores, como la retirada de ayudas y a la llegada de tecnologías más baratas–, la ministra anunció que va a a presentar un plan urgente de reconversión para esas zonas. Este plan será articulado en torno a contratos de transición "pactados" que incorporen al mayor número de agentes de las administraciones locales posibles. Ribera ha explicado que este tipo de medidas ya se han puesto en marcha en otro países, como Francia, Reino Unido y Alemania.


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