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La diferencia entre la tarifa libre y la regulada supone un escaso 1,4% de ahorro

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Lo desvela un informe realizado por Eroski-Consumer tras analizar las tarifas de 12 compañías eléctricas para saber cuánto cuesta al mes la factura de la luz en el mercado libre y cuánto en el regulado. Las conclusiones indican que aunque han pasado dos años desde la liberalización del sector energético, prácticamente no existen diferencias entre las tarifas destinadas al consumidor doméstico de una y otra compañía, y tampoco con respecto a la regulada por el Gobierno.
La diferencia entre la tarifa libre y la regulada supone un escaso 1,4% de ahorro

Demostrada la importancia del sector eléctrico en las economías domésticas –suponen el 30% del consumo energético total de España-, Eroski Consumer se ha propuesto en este estudio analizar las diferentes tarifas que pagan los ciudadanos y precisar hasta qué punto el mercado eléctrico se ha liberalizado para los ciudadanos.

Desde julio de 2009, el mercado de la electricidad en España es libre, pero ¿qué supone eso para el consumidor?  Básicamente que al igual que ocurre con otros sectores, como el de la telefonía móvil, el ciudadano puede contratar el suministro eléctrico con la empresa que mejor se ajuste a sus necesidades, mientras que los consumidores que tengan contratada una potencia de menos de 10 kw pueden optar por la Tarifa de Último Recurso (TUR), cuyo precio lo fija el Gobierno.

Para calcular la factura de la luz, la revista electrónica ha sumado cuatro conceptos: por un lado, la potencia contratada y el consumo de energía, multiplicados por sus tarifas. Y por otro, el impuesto de electricidad (5,1127%) y el IVA (18%). Así, en la actualidad, un usuario doméstico que contrata en el mercado libre una tarifa sin discriminación horaria con una potencia de 4,6 kW, y que consume durante un mes 300 kW/h, paga una media de 61 euros por su factura de la luz. Se trata de un importe muy similar (apenas un 1,4% más económico) al que tendría que desembolsar si contratase la tarifa TUR.

Escasa diferencia entre unas compañías y otras
Asimismo, en el mercado libre las diferencias tampoco son sustanciales entre una compañía y otra, sólo dos euros entre las más caras y las más económicas: las primeras fueron Aduriz Energía, Eléctrica Serosense, Gas Natural y Gesternova (que ofrecen la misma tarifa que la TUR, casi 62 euros; eso sí, Gesternova solo comercializa electricidad limpia), mientras que las segundas son la Compañía Escandinava de Electricidad de España y HC Energía (con 59 euros mensuales).

En el segundo ejemplo realizado con una casa más grande (100 m2), contratando la misma potencia (4,6 kW) y con similares electrodomésticos, el consumo alcanza los 500 kW/h. En este caso el informe desvela que cada mes el usuario debe pagar una media de 96 euros en el mercado libre. El ahorro que puede conseguir respecto a la TUR es de un 1,2% y, al igual que en el caso anterior, entre compañías no existen apenas diferencias (hasta cinco euros).

Estas conclusiones indican que desde 2009, cuando se liberalizó el sector energético, apenas hay diferencias en las tarifas destinadas al consumidor doméstico entre una y otra compañía, y tampoco con respecto a la regulada por el Ejecutivo. El análisis ha permitido comprobar que sobre el término fijo (la potencia), sólo una de cada tres compañías analizadas ofrece algún descuento de entre el 10% y el 15%, mientras que sobre el variable (la energía consumida) apenas una de cada cuatro lo rebaja entre un 1% y un 5%.  El motivo de ésto parece estar en que la tarifa fijada por el Gobierno no refleja los verdaderos costes del suministro eléctrico y que una comercializadora en el mercado libre muy difícilmente la puede reducir sin incurrir en pérdidas.  

Fieles a las mismas compañías 
Según la Comisión Nacional de la Energía CNE, en la actualidad los usuarios siguen siendo fieles a las empresas establecidas y se encuentran indefensos a la hora de cambiar de suministrador, ya que la normativa no es clara en esta materia. El informe señala que si bien los suministros en el mercado libre registraron en 2010 un incremento de más de 1,8 millones con respecto al año anterior, la mayoría de los consumidores domésticos (el 85%) continúan abonados a una comercializadora de último recurso (CUR).

Por todo ello, la manera de ahorrar pasaría por contratar una tarifa con discriminación horaria, aunque los especialistas aseguran que es difícil conseguir un ahorro efectivo con ésta si no existen sistemas inteligentes que ayuden al cliente a realizar un consumo responsable, ya sea mediante un sistema de calefacción por acumulación o gracias al uso de la domótica. Otra posibilidad sería contratar la luz y el gas con la misma compañía en el mercado libre y acogerse a sus bonificaciones, que oscilan entre el 12% y el 15% en el término fijo (potencia) y en el término variable (consumo) entre el 2% y el 10%. En el caso de los usuarios de la Tarifa de Último Recurso, el documento señala que pueden beneficiarse desde hace dos años de una ayuda en la factura de la luz denominada Bono Social.

Más información
www.consumer.es

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