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A principios de siglo, en el año 2000, el 19,3% de la demanda eléctrica nacional era satisfecho con fuentes renovables de energía (el agua, el viento, el Sol). Diez años después, en 2009, esa cuota había subido por encima del treinta (30,6). Esa ha sido, sin duda, la gran década de las energías renovables en España. En la década siguiente, en el decenio que acabamos de dejar atrás, la cuota renovable ha crecido sin embargo mucho menos en el mix eléctrico: apenas seis puntos. Así, España ha cerrado 2019 con un 36,8% de electricidad renovable (el dato es de Red Eléctrica de España, el operador del sistema eléctrico nacional).
2000-2010, la década prodigiosa de las energías renovables en España

"Las renovables ponen el broche verde a la década", titulaba Red Eléctrica de España el pasado viernes. El titular, con el que el operador del sistema eléctrico nacional encabeza su Balance 2010-2019, no es incorrecto. Pero conviene matizarlo. Para que no haya malos entendidos. Porque, en realidad, lo verde ha sido el final (2019), año en el que eólicos y fotovoltaicos han vuelto por sus fueros. Porque los unos han instalado más de 1.600 megavatios (como -casi- en los mejores años del despegue de la eólica española). Y porque los otros han conectado aproximadamente 3.100 megas, o sea, más que nunca en un solo año (todos los datos son de REE). Pero, para llegar hasta este final de decenio (2019) ha habido que atravesar todo un páramo, un desierto que ha durado casi una década. Los números son inapelables. Y las comparaciones ponen en evidencia que, puestos a elegir, si ha habido una década "verde" en España esa no ha sido la que acabamos de dejar atrás, por mucho broche que Red Eléctrica le ponga.

A saber: al cierre del año 2000, el propio operador del sistema eléctrico nacional señalaba en su balance anual que en España había 1.875 megavatios de potencia eólica instalados y uno (1 MW) de potencia solar fotovoltaica (la termosolar no había nacido siquiera). Pues bien, al cierre de 2009, el paisaje eléctrico en el país era completamente otro: 18.865 megas de potencia eólica instalados (o sea, que el parque eólico nacional se había multiplicado por diez); 3.479 megas de potencia solar fotovoltaica (aquí no haremos la multiplicación por motivos obvios); y 1.300 megas de otras renovables (biomasa y otras).

¿Comparamos lo sucedido diez años más tarde?
Pues comparemos esa década -la de 2000-2009- con la década del broche de Red Eléctrica de España. El año 2009 España cerró el calendario como se dijo con 18.865 megas eólicos; y el año 19 ha cerrado con 25.100, o sea, que, si en la primera década del siglo el sector instaló 17.000 megavatios en España... en la segunda no ha instalado ni 7.000. Con la solar los números son distintos. La primera década se cierra con 3.479 megas conectados; y la segunda, con 4.400. Hay crecimiento, pues; pero ese crecimiento es mucho, mucho, mucho menor del que podría haber sido con un marco regulatorio menos lesivo para el sector. Aquí las comparaciones vuelven a ser delatoras: mientras en España, entre los años 2009 y 2019 (la década del broche verde), hemos instalado 4.400 megas de potencia solar fotovoltaica, en la soleada Francia han instalado bastante más del doble, más de 10.000; en el luminoso Reino Unido, más de 13.000; en Italia, 20.000; y en Alemania, bastantes más de 30.000. [Todos los datos FV recogidos aquí han sido extraídos de Red Eléctrica de España y EurObserv'ER].

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