pablo corredoira

¡Good bye, Lenin!

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No se puede decir que el final de mayo haya sido tranquilo. El repunte en el precio del pool eléctrico, la moción de censura, las caídas de la bolsa, el incremento de la prima de riesgo, la toma de posesión de Pedro Sánchez como presidentes del Gobierno, etc. En fin, días frenéticos.

Con este escenario como telón de fondo, me imagino la versión española de “Good bye, Lenin!”, esa gran tragicomedia dirigida por Wolfgang Becker. Su protagonista sería un votante del Partido Popular despertando del coma, mientras uno de sus vástagos intenta por todos los medios ocultarle lo sucedido cuando estaba enfermo: la moción de censura contra Rajoy ha salido adelante, con el beneplácito de una confluencia de partidos de todo tipo de ideas, posiciones y visión territorial, convirtiendo a Sánchez en nuevo presidente del Gobierno.

Así las cosas, en los próximos días nos vamos a encontrar con un nuevo ministro y el legado que hereda no va a ser nada fácil de gestionar. Tiene muchas ‘patatas calientes’ encima de la mesa y habrá que ver cómo las resuelve y con qué apoyos cuenta para resolverlas. Destacaría las siguientes:

• Rentabilidad razonable de las instalaciones renovables: El pasado mes, la Asociación de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier) y APPA Renovables, junto con la Asociación Empresarial Eólica (AEE), y la Asociación Española para la Promoción de la Industria Termosolar (Protermosolar), propusieron introducir una enmienda a los Presupuestos Generales del Estado para anclar la rentabilidad razonable de las renovables en el 7,39% y así evitar un previsible nuevo recorte en 2020.

Esta enmienda fue apoyada por el PSOE y por distintos grupos parlamentarios, aunque finalmente fue vetada por el Gobierno. No obstante, en la nueva situación parlamentaria, vuelve a estar de actualidad puesto que ahora es el PSOE quien tiene la potestad de sacarla adelante junto con el resto de partidos. Sea como sea, lo que debe evitar es seguir sumiendo al sector en la ciénaga de la inseguridad jurídica y garantizar una estabilidad regulatoria y retributiva para los propietarios de las instalaciones renovables.

• Autoconsumo: El ministerio lleva meses trabajando en un Real Decreto que modificará el Real Decreto 900/2015, incluyendo nuevas medidas sobre el autoconsumo. Entre estas se encontraría el tratamiento del autoconsumo compartido y la reducción de trabas administrativas. Queda ver qué decisiones tomará el nuevo gabinete a este respecto, y si cumplirá las promesas que ha venido haciendo durante los últimos años estando en la oposición.

• Minihidráulica: La sequía del año pasado vació cuencas y embalses, dejando los recursos hídricos en una situación, cuando menos preocupante. Esta escenario afectó de manera sustancial a un elevado número de productores hidráulicos que, ante la falta de recurso hídrico, se encontraron sin retribución regulada al no llegar al número mínimo de horas de producción exigido por la normativa. El Ministerio entrante debería velar por garantizar el retorno de la inversión a estos productores y evitar situaciones como las vividas recientemente.

Y esto no es todo, están pendientes de resolución numerosos –y cuantiosos– arbitrajes internacionales y se mantiene la necesidad de seguir reduciendo los costes del sistema eléctrico. Por tanto, se acumula el trabajo en el sector, por no hablar del que está por venir como consecuencia de la necesaria transición energética en nuestro país.

Por delante se nos presenta un futuro sin Álvaro Nadal: el ministro que se peleó con todos y no convenció a nadie, el ministro que corrigió el déficit con fuertes recortes retroactivos, el ministro que disparó el número de arbitrajes internacionales contra España, el ministro que habló de sostenibilidad pero optó por mantener ese engendro de Real Decreto de Autoconsumo que firmó su antecesor, el ministro que defendió la necesidad de un ‘mix’ eléctrico variado que cumpliera con los objetivos europeos y que se inventó unas subastas renovables sin orden, sin lógica y sin concierto, mientras impedía el cierre de las centrales de carbón. Ese ministro que reunió a un Comité de Expertos para hablar de Transición Energética buscando su connivencia y se encontró con versos libres que, en los anexos al documento elaborado, expresaban su disconformidad sobre el mismo.

Pero no nos confundamos, no creo que lo que ha hecho este ministro haga bueno a su antecesor, ni tampoco al anterior, ni a los anteriores de la lista. Da igual el signo político del ministro de turno, el tiempo nos demuestra que todos ellos han fracasado en su intento de poner en orden el sector eléctrico de este país, y de hacer una legislación favorable que permita su desarrollo racional sin perjudicar al ciudadano. Me aventuro a afirmar que todos han fracasado por lo mismo: su falta de lograr consenso, con visiones y políticas cortoplacistas. Solo espero que el nuevo ministro entrante aprenda de los errores del pasado, dialogue con todos los agentes del sector, y trabaje por y para todos.

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