pablo corredoira

Adiós, viejo sector eléctrico

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Adiós, viejo sector eléctrico

Lo que ocurrió el pasado viernes 5 de octubre solo puede calificarse como un hito. Un hecho que implica, ahora sí, el cambio de paradigma del país y que pondrá “patas arriba” el sistema eléctrico nacional, tal y como lo conocemos.

Porque ayer éramos parte de un engranaje de un sistema en el que un pequeño número de agentes definían las reglas y tiempos, mientras que nosotros, los pequeños consumidores simplemente acatábamos las mismas. A partir de hoy, los más de 26 millones de consumidores, podemos ser parte activa de ese sistema y elegir nuestra forma de participar en el mismo.

Este cambio no será inmediato, pero poco a poco se irá produciendo un trasvase de poder desde ese núcleo reducido de actores hacia las verdaderas estrellas del sector: las personas y el tejido productivo del país. Y todo ello, porque por fin el Ministerio se ha quitado el velo que cubría sus ojos, y analizando lo que ocurre en nuestro entorno ha decidido levantar las barreras y dejar que tenga lugar la tan necesaria transición energética del país.

Pero, ¿qué es lo que ha ocurrido para que tenga lugar este cambio? Pues básicamente, han tenido lugar dos aspectos que en mi opinión son críticos para que esto tome forma. No es cuestión de desgranar todas las bondades del RDL 15/2018 en lo que al autoconsumo respecta (posibilidad de compensar excedentes, eliminar un contador, autoconsumo compartido, etc) sino de incidir en los dos puntos más relevantes de la norma;  uno ideológico, social o “marketiniano” y otro puramente técnico y operativo.

El ideológico o social, como no podía ser de otra forma ha sido la supresión de los cargos al autoconsumo. El mal llamado “impuesto al Sol” que lo único que ha hecho ha sido generar un sentimiento de aversión de la ciudadanía hacia el autoconsumo. Porque, no nos engañemos. Los que llevamos tiempo en esto modelizando, diseñando y tramitando instalaciones, sabemos que los cargos al autoconsumo han sido el “chocolate del loro”. Algo que, ni afectaba sustancialmente al plazo de retorno de las inversiones (el verdadero problema, ha sido, es y, si no cambia, será el elevado peso del término de potencia sobre el total de la factura eléctrica) ni, salvo casos excepcionales, estaba pagándose. Baste señalar que, a nivel estatal, en 2017 apenas se recaudaron 170.000 euros por este concepto.

Sin embargo, de cara a la sociedad, y por culpa de estos cargos, el autoconsumo ha estado asociado a prohibición, impuestos, ilegalidad y un sinfín de connotaciones negativas. Frente a esto, el mensaje que la ministra para la Transición Energética trasladó el viernes fue de un calado increíble que copó las portadas de toda la prensa nacional y que va a suponer un cambio radical en la percepción que la población tiene del autoconsumo. Como muestra de esto, un botón. Llegaba el viernes por la tarde a casa después del trabajo y me llamó una amiga con la que hacía tiempo que no hablaba y que, por supuesto, no forma parte del sector, para darme la enhorabuena y decirme que poco a poco las cosas van cambiando.

El otro aspecto que me parece crítico es el puramente operativo. Desde el viernes ya no existen las barreras administrativas al autoconsumo a pequeña escala (menos de 100 kW y sin vertido de excedentes). Adiós a la solicitud del punto de conexión, a la indefensión ante las compañías distribuidoras y a la lentitud de respuesta de estas que podía redundar en retrasos interminables sin que pudiese conectarse la instalación. A partir de ahora, las instalaciones sin vertido de menos de 100 kW de potencia se regirán por el Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión que, de forma simplificada, lo único que dice es que el instalador autorizado debe emitir el boletín y depositarlo en Industria. Es decir, fuera distribuidoras. Ahora, ¿qué va a significar esto? Lógicamente un desarrollo exponencial de este tipo de instalaciones y, por otro lado (espero equivocarme) la expansión de los “kits” de autoconsumo que se podrán comprar en cualquier tienda del ramo.

Sin embargo, y a la espera de la aprobación del Real Decreto de Acceso y Conexión, la norma sigue dejando de lado a las instalaciones de mas de 100 kW que, de momento, deberán seguir peleándose para evitar ser tratadas como instalaciones de media tensión.

Por último, y a la espera de desarrollar este concepto en el próximo artículo, la supresión de los cargos (sobre todo el de potencia) ha abierto a los consumidores un nuevo horizonte con el “peak shaving”, que no es otra cosa que utilizar un almacenamiento para modular la potencia a facturar en el punto de suministros y reducir sustancialmente el coste de la factura eléctrica.

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