jorge gonzález cortés

Amanece en Genera

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Amanece en Genera

Mes de febrero de 2019. Un año más asistimos a una feria que en los últimos tiempos, siendo francos, no era una fiesta de las renovables sino el reflejo y la consecuencia del escaso interés que las energías limpias habían despertado en el anterior gobierno.

Un acierto que vuelva a febrero para no coincidir con Intersolar dado que las empresas tenemos presupuestos y capacidades limitadas y si tenemos que elegir, Alemania parece un mejor escaparate en algunos casos. Cierto es que no todas las empresas son capaces de internacionalizarse, pero somos un sector que ha podido salir a otros mercados a ganarse la vida con éxito y debemos presumir de ello.

Es pronto para lanzar las campanas al vuelo pero parece que, poco a poco, olvidamos los nubarrones del castigo al que nos sometió el RDL 1/2012 que paralizó un sector pujante. Todo el esfuerzo en primas que soporta nuestro sistema eléctrico para compensar las externalidades de otras tecnologías, capitalizado por otros. Frenado de golpe cuando habíamos demostrado la capacidad suficiente para colocar a España en un papel de dominio internacional. En esta edición protagonizada por el autoconsumo, no estamos ni de lejos al nivel de aquellos maravillosos años en los que la muestra ocupaba varios pabellones y en el pasillo central de la feria, se instalaban seguidores y estructuras como si el sol girase a nuestro alrededor.  

No hemos alcanzado el nivel, pero parece que la ola iniciada por las subastas del anterior gobierno –algo hicieron al final– está cogiendo fuerza y todos los que estamos involucrados en el sector, volvemos a estar activos, inquietos e ilusionados por todo lo que se nos viene encima. No obstante, es justo decir que lo vivido estos días, no hacía justicia a la actividad de nuestro sector y quizás sea el año que viene el de la primavera renovable. La que refleje nuestra verdadera pujanza.

El efímero gobierno actual, con un equipo, en la parte que nos toca, muy consciente de la necesidad de electrificar la demanda, reducir las emisiones y luchar contra el cambio climático, ha definido por carambolas de la vida nuestra posición respecto a la Directiva Europea de renovables. A diferencia de lo que Alberto Nadal decía de las primas a las renovables, la posición española sí que queda grabada en piedra para alcanzar los objetivos ambiciosos pero asequibles para 2030 y 2050. El gobierno que llegue sea cual sea su color, tiene ya unos deberes encima de la mesa que son inaplazables si no queremos recibir un suspenso.

Estamos configurando un futuro en el que las renovables son la guapa del baile, con las que el resto de las tecnologías y empresas del sector energético tradicional quieren dejarse ver; un futuro en el que el autoconsumo se extiende hacia las empresas y los consumidores a la espera de un nuevo Real Decreto y tal como pretende la Directiva, el prosumer se va posicionando en el centro del sistema. No olvidemos que la transición energética y el auge de las renovables deben ser actividades rentables y atractivas para un sector financiero que hará un esfuerzo importante en los próximos años, pero no se debe perder de vista la trascendencia de esta transformación a la hora de esperar retornos en términos de plazo. Les pido paciencia, flexibilidad e imaginación para configurar los esquemas que den viabilidad a los miles de megavatios que están tramitándose por parte de REE. Hemos hablado en Genera de PPA, pero también de proyectos más pequeños, más accesibles para la inversión privada y con perfecto encaje por tamaño en lo que podría, irónicamente, convertirse en generación distribuida.

Grandes plantas, autoconsumo y pequeñas plantas de menos de 10 MW con menor necesidad de complejas estructuras de PPA serán compatibles entre sí para perseguir los objetivos de descarbonización que necesitamos alcanzar. Hemos madurado, nos hemos emancipado y ahora solo pedimos estabilidad y predictibilidad para lo que venga, ya sean subastas o una regulación favorable, como se espera que resulte del nuevo Real Decreto de acceso y conexión.

Próxima parada, Intersolar, donde seguramente este año escuchemos hablar mucho más español por los pasillos.

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