javier garcía breva


La transición energética evitará la próxima crisis económica

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El pasado mes de agosto los responsables de los principales bancos centrales del mundo se reunieron en Jackson Hole (Wyoming) para debatir el futuro de la economía global. La coincidencia del proteccionismo, alentado por EEUU, y el aumento del poder de mercado de las grandes empresas ante la subida de los tipos de interés ha sido una de sus preocupaciones.

“El crecimiento de los beneficios de las grandes corporaciones y la inflación es consecuencia de que muy pocas empresas determinan los precios, lo que aumenta las desigualdades”

La solución ante estas situaciones, tanto en EEUU como en la UE, ha sido la “economía vudú”: la bajada de impuestos como bálsamo que por sí solo traerá crecimiento y empleo. La realidad fue que la “economía vudú” disparó la deuda que provocó la gran recesión de 2008 y las políticas de austeridad. Algunos fondos de inversión prevén una nueva crisis en cuanto los bancos centrales suban los tipos de interés.

Lo que no se cita en estos foros, es que desde 1973 los precios del petróleo han precipitado todas las crisis económicas. Si en el verano de 2008 el precio del crudo alcanzó los 146 dólares por barril y provocó el alza de los tipos, ahora ya ha escalado desde los 28 hasta 84 dólares. Como en 2008, el impacto es el mismo en la inflación, los tipos y la deuda.

"En el análisis de los banqueros la energía no figura ni como detonante de las recesiones ni como solución a las crisis económicas"

España ha cerrado en falso la crisis financiera y la crisis energética
De la misma manera que los diversos gobiernos aplicaron la “economía vudú”, con amnistía fiscal incluida y aumento de la deuda, aplicaron la “energía vudú”: freno a las renovables y la eficiencia energética, impulso al carbón, al gas y las nucleares, todo el poder de mercado entregado a las eléctricas para garantizar altos precios de la energía y negación del CO2 en la política energética y económica.

Los economistas que dirigieron la política energética rechazaron considerar que el modelo energético convencional (hidrocarburos y nuclear) pudiera fracasar o que sus fundamentos fueran tan injustos como irracionales. Ahora salta a la vista: ¿Quién puede financiar los incalculables costes de la energía nuclear? ¿Se puede controlar el coste de fuentes de energía importadas en su totalidad, cuyos precios los imponen Argelia, Arabia Saudí, Rusia o EEUU?  ¿Cómo se puede abaratar la energía cuando las redes de electricidad, gas y petróleo pertenecen a inversores extranjeros? ¿Sobrevivirían el gas y el carbón a la internalización de sus costes ambientales?

La solución de los gobiernos fue aplicar un intervencionismo anacrónico con leyes, como el RD Ley 1/2012 de moratoria renovable, la Ley 24/2013 y la Ley 18/2014, que cargaron a los consumidores todos los déficits del sistema eléctrico y gasista, o la Ley 3/2013 que suprimió los reguladores independientes de la competencia. La justificación de las reformas energéticas ha devenido en una gran mentira con importantes consecuencias:

1 España ha alcanzado en 2017 y 2018 los precios más altos de la electricidad.
2 Los usos de la energía son el origen de más del 80% de las emisiones de GEI.
3 España lidera la dependencia de los combustibles fósiles en la UE con una diferencia que alcanza los 25 puntos (98% frente a 73%).
4 España lidera la inseguridad jurídica con demandas internacionales y nacionales por 15.000 M€ debidas a los recortes a las renovables.
5 La pobreza energética se ha extendido a 4,6 millones de personas a consecuencia de que en el periodo 2008-2017, mientras la renta de los hogares bajó un 4,3%, la luz subió un 46,6%, el gas un 31,2% y la gasolina un 39,5%.
6 España lidera en Europa la rentabilidad del dividendo de las grandes eléctricas con un 7,5%.

El clima determina la energía y la economía
La relación que existe entre el origen de las crisis económicas y la energía la convierte no solo en parte del problema sino de la solución ante una futura crisis. El clima determina la energía y el CO2 obliga a modificar las prioridades políticas.

“En la medida en que la energía transforma la economía productiva, puede ser el mejor instrumento para prevenir futuras recesiones”

La transición energética se convierte en la política anticíclica más poderosa para modificar el patrón de crecimiento. La hoja de ruta está descrita en las directivas europeas que promueven el cambio del modelo energético por un modelo de gestión de la demanda. Su cumplimiento será determinante para relativizar los impactos de una nueva crisis.

Un mix energético sin CO2 y la integración masiva de renovables mediante la generación distribuida y la gestión inteligente de la demanda con la participación activa de los consumidores producirá:

• Importantes ahorros en la renta nacional (menos déficit comercial) y en la renta disponible (energía más barata)
• Modificará la economía en aspectos estratégicos como la mayor productividad, empleos de calidad, desarrollo del sistema de innovación, nuevas especializaciones productivas e impulso al desarrollo económico local.

Los 3 retos de una política energética anticrisis
1 Evaluar y afrontar los impactos del cambio climático asignando un precio al carbono. La energía debe contribuir a una economía sin CO2, con la integración masiva de renovables con almacenamiento y de eficiencia energética en todos los usos.
    
2 Reducir la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles, eliminando sus efectos en los precios, las emisiones, el déficit comercial y la soberanía energética.
    
3 Desarrollar la generación descentralizada y distribuida, desplazando el poder de mercado desde la energía centralizada a millones de autogeneradores que podrán participar en el mercado eléctrico a través de la gestión inteligente de la demanda.

La política energética debe contribuir a elevar la productividad de una economía orientada hacia nuevas especializaciones productivas vinculadas a la transición energética. La energía ha de impulsar la economía productiva y no la economía especulativa.

En vez de ser el origen de las crisis, la energía se convertirá en la alternativa para evitarlas.

Este artículo se publicó originalmente en La Oficina de JGB

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