ernesto macías

Verano del 2012

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En verano era de lo más normal que los medios de comunicación se relajaran ante la ausencia de noticias relevantes y que los periodistas escribieran crónicas livianas y se fijasen en temas triviales para rellenar las páginas de los famélicos diarios. Eran otros tiempos. Desde que comenzó esta pertinaz crisis que parece decidida a no abandonarnos, los telediarios y los periódicos están teniendo suficiente temática como para no dejarnos abandonar a la relajación veraniega y entregarnos a la lectura del típico “best seller” de kilo y medio.

Para la gente que tenemos interés en los temas que se tratan en las páginas de esta revista, las noticias relacionadas con ellos han sido, si cabe, todavía más inquietantes que la media. Seguro que el apasionante “combate” Soria-Montoro se tratará de forma prolija en este número, por lo que no me extiendo. ¡Pero vaya situación!

Es en el ámbito de los efectos del cambio climático donde las noticias de este verano han sido especialmente preocupantes. El deshielo en Groenlandia, los numerosos récords de temperaturas dentro y fuera de España, la confirmación de la subida de temperaturas en la Antártida, los incendios, la pérdida de cosechas en EEUU a causa de la histórica sequía, la bajada de caudal del Misisipí… Muchas y muy malas noticias que en general no han sido analizadas desde una perspectiva que las vincule al aumento de las emisiones. Es curioso.

Este verano he tenido la suerte de trabajar unos días en la bonita ciudad de Vancouver para el NCE de Canadá, un organismo del Gobierno de ese país que dispone de un presupuesto de 300 millones de dólares para impulsar la excelencia en todos los campos de la investigación y el desarrollo tecnológico. Allí mantuve interesantes conversaciones con reputados científicos norteamericanos, especialistas en el campo de tratamiento de aguas. Curiosamente cuando saqué el asunto de la desertización y los problemas de suministro en algunos estados norteamericanos y los asocié al cambio climático me encontré con la sorpresa de que respecto a esto eran casi primos de Rajoy. Parece que el tema es tabú. Eso en un país con un gobierno demócrata y con un presidente, Obama, que a pesar de haber frustrado muchas esperanzas en el campo de las EERR, sigue pareciendo mejor opción que el partido republicano.

¿Recordáis las grandes esperanzas de hace cuatro años? Obama iba a impulsar la lucha contra el cambio climático, iba a “copiar” las políticas españolas de Zapatero para impulsar las renovables, estableciendo acuerdos con empresas españolas. ¡Una maravilla! Para las elecciones de noviembre hemos pasado de aquella perspectiva ilusionante en 2008 a virgencita que me quede como estoy. Porque el candidato republicano no parece que vaya a ayudar mucho en este terreno. El tándem Rommey-Ryan me da pavor. Un ex obispo mormón multimillonario junto a un representante del Tea Party, católico, gran devoto de los recortes fiscales y de las ayudas a las entidades financieras. Y aunque EEUU ha empezado a perder peso en términos globales por el crecimiento de China y otros países, sigue siendo el país que marca la pauta y que más influye globalmente, con permiso de la señora Merkel.

Este largo y cálido verano se acaba con gran preocupación y sin habernos podido relajar ni en el chiringuito “low cost” de la costa de la pana.¡Vaya otoño nos espera! El que crea, que rece, que parece que la cosa va por ahí.

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