ernesto macías

Río+20: ¿el futuro que queremos?

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Frustración, insatisfacción, disgusto, cabreo mayúsculo… Las reacciones ante los esperados resultados de la triste comedia celebrada en Río de Janeiro no deja satisfecho más que a los gobernantes que aparecieron por allí para hacerse la foto con sus discursos preparados, anticipando un paupérrimo acuerdo de mínimos preestablecido y sin discusión alguna.

Eso sí, el lema que barniza la declaración es, ni más ni menos: “El futuro que queremos” Pues estamos apañados, porque lo del cambio climático, entre otras dramáticas consecuencias de la insensibilidad de los principales gobiernos del mundo hacia el “respeto al medio ambiente” no es precisamente algo que nos pueda dejar indiferentes a los españoles. Ruego leáis el artículo publicado en El País el pasado 25 de Junio en el que se explica la calamitosa situación de nuestro río más largo: el Tajo. Y sacar vuestras propias conclusiones sobre los polémicos trasvases, desaladoras y demás.

Ahora las buenas noticias. Las energías renovables siguen su imparable progresión en el mundo por su incuestionable y creciente competitividad. Se acaba de publicar el Global Status Report 2012, que REN21 coordina, redacta y edita con la información suministrada por cientos de entidades y relevantes actores del amplio sector de las energías renovables y los datos son muy elocuentes.

Recomiendo la lectura del artículo publicado por Antonio Barrero el pasado 13 de Junio en el que se detallan los progresos en prácticamente todos los sectores de generación, o acceder al documento en www.ren21.org. Las inversiones crecen, la potencia instalada consecuentemente avanza de forma casi imparable en gran parte del planeta y eso, como he comentado, es una noticia muy positiva que podría alimentar nuestro optimismo en lo que se refiere a un “futuro mejor”.

Pero lamentablemente este escenario global sigue ofreciendo la gran contradicción de la política en España. Poco a poco vamos dejando de aparecer como uno de los grandes países en las diferentes tecnologías por lo que según este informe ya no estamos dentro de los cinco primeros en 2011 y sólo conservamos el cuarto lugar en potencia acumulada en fotovoltaica y eólica. Por poco tiempo.

Mientras, nuestras industrias están sufriendo gravemente el impacto, y nuestros políticos, que sólo se fijan en Alemania como el país que nos puede salvar de la quiebra financiera, no se detienen a analizar porqué sigue siendo el motor de Europa. Entre otras cosas, porque ellos, sin necesidad de ir a Río, sí que saben el futuro que quieren. Y entre sus decisiones políticas está la de apostar por las energías renovables hasta ser prácticamente autosuficientes-y limpios en la generación de energía- en el año 2050.

Y de ello se aprovechan compañías como Iberdrola que ha anunciado una inversión de ¡1.600 MM e! en eólica offshore en el norte de Alemania. Mientras, no tienen ningún pudor en arremeter contra el desarrollo de todas las tecnologías en España. Ellos si que saben el futuro que quieren. Para ellos y sus accionistas.

La palabra que más he oído pronunciar a los asistentes en Río ha sido “sad”, es decir triste. La tristeza nos empaña, el entorno político y financiero no puede ser mas triste y deprimente. Pero nosotros debemos seguir luchando por el mundo que queremos. Es nuestra responsabilidad.

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