ernesto macías

Emiliano Perezagua Gil

0
Emiliano Perezagua Gil

En 2001, a los pocos días de entrar a trabajar en Isofoton, Emiliano me explicó el efecto fotovoltaico con tanto cariño y con tanto detalle que no sólo lo entendí, sino que me fascinó.  Y mucho más cuando me detalló los procesos de producción en la pequeña fábrica del polígono de Santa Teresa, que en aquellos tiempos estaba a punto de ampliarse. 


Emiliano había nacido para enseñar, para ayudar a la gente a aprender, a amar su trabajo como él lo hacía y alegrarse de los éxitos de todos sus “alumnos”. Estoy seguro de que toda la gente que pasó por Isofoton, que no ha sido poca, estará de acuerdo conmigo en calificar a Emiliano como un gran profesional y todavía mejor persona.


Él tuvo buenos maestros, a los que apreciaba y respetaba, como Antonio Luque y a Valeriano Ruiz, el primero fundador y el segundo presidente de Isofoton en tiempos ya remotos y buen amigo a lo largo de estos años.

Mi primer recuerdo de Emiliano, ya muy borroso, es de septiembre de 1965, cuando coincidimos en Ingreso de bachillerato en el Colegio Obispo Perelló con 9 años. De aquellos años, hasta COU, el recuerdo que tengo de Emiliano es el del “listo de la clase” el de la matrícula de honor año tras año, pero sin dárselas de listo. Alguien en quien fijarse y a quien admirar con cariño, incluso siendo un niño. Con los años, la privilegiada memoria e inteligencia de Emiliano, fue un gran activo para todos sus amigos.


Luego pasaron muchos años en los que nos veíamos de cuando en cuando para jugar un futbito o para cenar. Sabía que andaba con cosas de energía solar, pero reconozco que en los 80 eso me resultaba alejado.


No viví los “movidos” años 90 de Isofoton, sólo sé de ellos por referencias, pero el destino quiso que yo viviera los años del primer gran crecimiento de la industria fotovoltaica junto a Emiliano. Fue una historia trepidante que espero poder contar en algún momento de mi vida. Hoy me conformo con manifestar mi admiración por la forma en que Emiliano (obviamente no estaba solo, pero fue la persona clave) gestionó la enorme transformación de la empresa en lo que se refiere a la producción. Recordemos: En el año 2001 no había más de diez fabricantes de células fotovoltaicas en el mundo. Dos de ellos en España: BP e Isofoton. Pues bien, Emiliano era el responsable de una de esas pocas empresas, que dieron el primer gran empujón a la fotovoltaica. 


Emiliano se iba a Ucrania o a donde fuera a comprar el silicio, ayudaba a diseñar las líneas y la propia maquinaria, entonces con una automatización muy básica, y “experimentaba” con su equipo de I+D hasta ir dando con los mejores resultados.

Yo solía decir que, en aquella época, cada fábrica tenía su cocinero, que aplicaba su particular receta, desde que las obleas pasaban por la línea húmeda hasta que acababan laminadas en un módulo.
 Sinceramente, creo que fueron tiempos heroicos y muy singulares, especialmente en aquellos años duros en los que el aprovisionamiento del silicio se empezó a complicar con los rápidos cambios en el tamaño de las obleas. Cada vez más grandes y con menos grosor, las líneas de producción se tenían que adaptar y no era fácil. ¡Qué estrés! Pero Emiliano, que era un hombre muy templado, siempre aportaba soluciones, nunca trasmitía tensión. 


Sólo le vi excitado, mas bien orgulloso y emocionado, cuando le nombraron presidente de la EU PVT Plattform, allá por el 2004. Uno de los pocos profesionales españoles del sector reconocido y admirado en todo el mundo. Quizás mucho más que en España. Por eso, ahora que nos ha dejado, yo quiero recordarle y reivindicar su importante papel en la historia española de la energía solar. Descanse en paz.

• Emiliano Perezagua participó en el reportaje "Revolución Solar", que emitió recientemente La Aventura del Saber, de RTVE. Se le puede ver contando la historia de Isofotón.

Añadir un comentario