ernesto macías

Dos mundos que se encuentran: el círculo se cierra

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En el año 2000 conocí Isofotón, un viejo amigo me mostró un video de electrificación rural en Bolivia y, literalmente, me enamoré del poder de la energía fotovoltaica. Dejé el acomodado sector en el que había estado trabajando más de 20 años y le pedí a mi amigo que me pusiera a trabajar sin imaginarme lo que iba a pasar poco tiempo después. La historia es archiconocida.

El caso es que a mí nunca me gustaron las grandes plantas que tanta controversia siguen generando después del polémico 661 y las ilegalidades legalizadas (por el momento) por los sucesivos gobiernos. A mí me gustaba aprovechar el enorme poder de una pequeña instalación para mejorar, casi mágicamente, la vida de las personas.

Por eso, después de marcharme de la empresa que tanto me enseñó he seguido en el mundo de la electrificación rural, pero constantemente mirando con el rabillo del ojo lo que pasaba en España y cómo, poco a poco, el sector iba clamando por el autoconsumo como la lógica evolución de una tecnología que ya no tiene que pedir que le presten nada. Se ha convertido en esa solución fantástica que algunos siguen buscando a base de miles de millones sin darse cuenta de que ya está aquí. Y sin haber costado tanto, la verdad.

Los costes de la fotovoltaica han dado un enorme impulso a la aislada en los países pobres, que ha provocado una gran evolución en los sistemas de gestión, por lo que un solar home system ya se parece mucho a lo que aquí llamamos sistema de autoconsumo. Los primeros crecen de tamaño y los segundos se hacen mas eficientes.  Y las tecnologías se acercan hasta casi ser iguales. Esos dos mundos se han ido acercando hasta casi encontrarse.El concepto es muy parecido y la base es la misma: generar lo que consumes. Si hay o no una red de soporte, grande o pequeña, es algo que también tienen en común.

Y ahora un tema personal y un mensaje a muchos amigos. Hace unos días me he incorporado a una empresa alemana que, aún fabricando módulos desde hace más de veinte años, ha decidido que su futuro es el autoconsumo. Muy avanzado y sofisticado, pero autoconsumo al fin y al cabo. Los días que he pasado en la fábrica, aprendiendo de nuevos módulos, baterías y sistemas electrónicos, no he podido dejar de hablar de solar home systems, cosa que les llamaba la atención. Pero es que ¡es casi el mismo concepto!

Y el mensaje a mis amigos es de esperanza. Conozco a muchos a los que, como a mí, la unión de la crisis financiera y el desastre de la fotovoltaica se lo ha puesto muy difícil durante estos años. Y más llegando a cier tas edades: ¡seguir peleando! Sigamos peleando. Y construyamos un nuevo mercado en el que haya espacio para todos.

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