ernesto macías

12 años de Alianza para la Electrificación Rural

0

Este mes de marzo se cierra una etapa importante de mi vida: después de 12 años como presidente de la Alianza para la Electrificación Rural, dejaré el puesto que he ocupado desde el que en 2006 fundé esta asociación y para el que fui reelegido dos veces. Ya es hora de un cambio. En realidad hacen falta muchísimos cambios, no sólo en ARE.

Nuestra misión, entonces sólo apoyada por unas pocas instituciones, fue la de aglutinar a la industria de las EERR para promover el acceso a la electrificación en países en vías de desarrollo. Ese había sido el principal mercado hasta el 2000, pero con el surgimiento de las políticas de inyección a red en los países desarrollados, de alguna forma, nos “habíamos olvidado de los pobres”.

La historia de ARE es una historia de éxito, en lo que se refiere a su papel internacional, liderando en muchas ocasiones esta actividad, y habiendo establecido relaciones formales de “asociado” con entidades tan importantes como la Comisión Europea, el Banco Mundial y el resto de Bancos de Desarrollo como el BID, AfDB, ADB, organizaciones como UN, IRENA, IEA y la que ahora mismo más esta tirando de esta actividad: El SE4ALL: Sustainable Energy for All, un ente creado entre el Banco Mundial y Naciones Unidas y que persigue fundamentalmente la consecución del objetivo séptimo de los 17 que Naciones Unidas estableció en septiembre de 2015: el acceso a la energía limpia y sostenible para todos los habitantes de la Tierra.

Ciertamente, nosotros habíamos comenzado muchos años antes nuestra “cruzada” y promovido no pocas actividades en todo el mundo, pero he de reconocer que a pesar del enorme esfuerzo de tanta gente, los avances, existiendo, no son todo lo importantes que deberían ser.

En 2006 la población mundial era de 6.598 millones de habitantes y la tasa de electrificación era del 81%, lo que suponía una población sin acceso a la electricidad de 1.260 millones de personas. En 2016 el acceso subió al 86%. Un avance que algunos pueden considerar importante, pero teniendo en cuenta que la población se elevó hasta 7.442 millones, seguimos dejando a más de 1.000 millones de personas sin acceso a la electricidad. ¿Os imagináis lo que eso significa? Casi 23 veces la población española sin electricidad y lo que eso implica en la vida cotidiana. Simplemente es inimaginable. Desde carencias en temas sanitarios y de bienestar básico a la enorme limitación que significa para la educación de los niños, pasando por las comunicaciones, los servicios públicos, etc. Y el impacto medioambiental y de salud derivado del uso de la leña y los combustibles como el queroseno.

En definitiva, el esfuerzo que la comunidad internacional está haciendo para alcanzar los 17 objetivos es, a todas luces, insuficiente. Aunque sólo fuera por mero egoísmo y confort, los países ricos deberíamos invertir más en los pobres para facilitar su desarrollo y ralentizar las migraciones masivas. Los pobres son pobres, pero no ignorantes, y a pesar de no tener acceso a la electricidad, y por contradictorio que parezca, tienen acceso a teléfonos móviles que cargan en servicios comunitarios, y ven televisiones en lugares públicos, y son muy conscientes de lo que no tienen. Y de la injusticia que padecen.

El acceso a la electricidad no es un asunto de caridad, como tampoco lo es el acceso al agua, a la educación, a la alimentación y al resto de los derechos de los seres humanos y que vienen recogidos en esos 17 objetivos.

Las EERR han experimentado un avance tan impresionante que ya son las mas utilizadas en el mundo para añadir capacidad a los sistemas eléctricos, pero la energía distribuida a las zonas más deprimidas, si bien está avanzando, no lo está haciendo al mismo ritmo.

Los días 13 al 15 de Marzo, en Sicilia, asistiré a mi última conferencia internacional, en la que me despediré de viejos colegas y de nuevos empresarios que se acercan a este mundo de la electrificación como un negocio de gran futuro, pero sabiendo que deberán hacer un esfuerzo mayor. A cambio, la satisfacción personal y profesional que proporciona el dar esa luz a la gente, es inmensa. E impagable.

Me queda la satisfacción de contar con Pablo Astorga, de ABB en la junta directiva de ARE y con muchas más amigos y amigas que espero puedan ser muchos más en los próximos años. Millones de personas os necesitan para seguir llevando la luz a los que la necesitan.

Añadir un comentario