eólica

Alas y palas

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Dicen que una imagen vale mil palabras. Y a veces es verdad. A veces, porque casi siempre –en esta Sociedad de la Imagen que estamos construyendo– son precisas mil palabras, más de mil quizá, para comprender qué estamos viendo en realidad. Energías Renovables trae hoy a su portada la imagen del choque de un buitre contra la pala de un aerogenerador, imagen trágica filmada por un vídeo aficionado en un parque eólico griego, imagen concreta que hemos querido contextualizar.

La imagen del choque de un buitre contra la pala de un aerogenerador, filmada por un vídeo aficionado en la isla de Creta y colgada en Youtube, está causando revuelo y alimentando la causa antieólica entre ciertos sectores de la opinión pública de varios países. Es una historia triste, una historia que nos ha llenado de dudas y que sabemos que herirá muchas sensibilidades. Pero creemos que contarlo puede servir para que se siga trabajando en la reducción del impacto de la eólica sobre las aves.

En los últimos años han sido muchos los investigadores y muchas las administraciones que han estudiado –estudian– este asunto. Por eso, Energías Renovables ha decidido rebuscar. Y esto es lo que hemos encontrado, a bote pronto. Para empezar, y según José Santamarta, director de la edición mundial en castellano de la revista WorldWatch (WorldWatch Institute), son muchos los estudios que revelan que la mortandad de aves en el entorno de los parques eólicos es ínfima en relación a la imputable a los plaguicidas, los choques contra las torres de telecomunicaciones o los atropellos.

Santamarta, economista y experto en energía eólica, asegura que los aerogeneradores son responsables del 0,0005% de la mortalidad de aves en Estados Unidos, que es el país en el que más se ha estudiado este problema y su casuística. Este experto, que también es el máximo responsable editorial de la revista electrónica REVE, ha elaborado, a la luz de varios estudios realizados en Estados Unidos (EEUU), la siguiente lista de causas de mortandad de aves en ese país.

– Ventanas: 976 millones de aves
– Gatos: 110 millones de aves
– Plaguicidas: 72 millones
– Colisiones con torres de comunicación: 4 a 50 millones de aves
– Caza: más de 100 millones de aves
– Líneas eléctricas de alta tensión: 175 millones de aves.
– Atropellos: de 50 a 100 millones de aves
– Centrales termoeléctricas de carbón y gas natural: 14,5 millones de aves
– Centrales nucleares: 327.000 aves
– Parques eólicos: 7.000 aves

La conclusión es, según Santamarta, que los parques eólicos en EEUU, están detrás de "menos del 0,0005% de las muertes de aves por causas antropogénicas". Y especifica que se trata de "un ave cada diez años por aerogenerador de última generación; la mortalidad de aves por los aerogeneradores es de 0,269 fallecimientos por GWh". El autor añade, además, que la mortandad de aves "por las centrales eléctricas de combustibles fósiles es de 5,18 muertes por GWh, y por centrales nucleares, de 0,416 por GWh". Además, "la colisión de algún ave contra algún aerogenerador no es nada comparada con los efectos de las lluvias ácidas y el cambio climático en la avifauna".

Según la normativa de la Unión Europea (similar en esta materia a la de EEUU y otros países), los estudios de impacto ambiental (EIA) exigen una monitorización de las aves durante al menos un año así como un seguimiento posterior. Santamarta cita el ejemplo del Plan Eólico de Navarra, donde de los 72 emplazamientos posibles considerados inicialmente, 50 fueron desechados por razones ambientales.

Hace unos meses, el Gobierno de la Comunidad Valenciana ordenó el cierre de dos parques eólicos en Castellón –Arrielo y Folch I, 60 MW en total–, tras comprobar que los buitres leonados de aquella zona habían cambiado sus rutas de tránsito debido al cierre de los comederos situados en Teruel, cierre que forzó a esta especie a buscar comida en el basurero de Vilafranca, cerca de los parques (murieron 260 buitres –ó más de 300, depende de la fuente– por impacto con palas de aerogenerador). La organización ecologista SEO/Birdlife centró entonces sus críticas en la "calidad" de la evaluación de impacto ambiental previa a la construcción del parque y en la falta de coordinación interprovincial en materia de planificación de la ubicación de los comederos artificiales para aves, pero no en la eólica propiamente dicha.

Estación Biológica de Doñana
En noviembre de 2007, Energías Renovables publicó un reportaje con motivo de la entonces inminente publicación del libro "Aves y parques eólicos", una obra de varios autores coordinada por Manuela de Lucas, investigadora de la Estación Biológica de Doñana. Editado por Quercus y patrocinado por Ecotècnia y la Fundación Migres, el libro recogía –recoge– estudios que se han hecho desde principios de los años noventa sobre el impacto de la eólica en la avifauna. Pues bien, en aquella edición –noviembre de 2007–, la primera pregunta de Energías Renovables a Manuela de Lucas fue una, muy concreta: a la luz de esa revisión, ¿cómo calificaría el impacto de la eólica sobre las aves?: "creo que es un impacto medio o bajo. Mucho más bajo que los atropellos en carreteras o los choques contra tendidos eléctricos", contesto Manuela de Lucas.

En idéntica dirección señalaría meses después la Sociedad Española de Ornitología (SEO/BirdLife). Lo contamos también en Energías Renovables, concretamente en la edición de abril de 2009, donde nos hacíamos eco de la publicación de las "Directrices para la evaluación del impacto de los parques eólicos en aves y murciélagos", obra de la SEO. Con la información disponible, señalaba entonces esta organización ecologista, "parece que la mortalidad directa producida por colisión con los aerogeneradores es inferior a la ocasionada por otras infraestructuras humanas". La SEO denunció entonces "la desidia de las administraciones a la hora de exigir estudios de impacto ambiental de calidad" y también ponía números concretos, en sus "Directrices...", a la mortandad de aves.

Con la información disponible –insistía la SEO en su documento– "la tasa de mortalidad por aerogenerador y año varía entre 0,63 y diez aves en Estados Unidos (National Wind Coordinating Collaborative, 2004)". En España –añade esta organización–, esa tasa "varía entre 1,2 en Oiz (Vizcaya; Unamuno et al., 2005) y 64,26 en el parque eólico de El Perdón (Navarra; Lekuona, 2001). Esto supone que en España podrían morir entre 19.000 y un millón de aves por año al colisionar con los aerogeneradores". "Con la información disponible", pues, la horquilla aparece muy abierta.

Las soluciones de futuro pasan por... la imagen
De ahí que, tanto desde la administración como desde la empresa o las organizaciones ecologistas se hayan puesto en marcha ya numerosas iniciativas para minimizar esos impactos. Así, a las demandas, tan genéricas como necesarias, de SEO y otras asociaciones conservacionistas (la mejora de los EIA), se han sumado proyectos tan concretos como el que lidera el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC). Dirigido por el investigador Miguel Ferrer, el proyecto se centra en primer lugar en determinar la ubicación idónea de los molinos que se instalan en nuevos parques eólicos (o sea, algo así como hacer una EIA previa) y, en segundo lugar, en el desarrollo de un sistema que se pueda añadir a los molinos que ya están en funcionamiento para evitar las colisiones.

Este sistema consiste en la instalación de una cámara de televisión en los aerogeneradores para que sean capaces de detectar la presencia de las aves que se aproximan al molino. ¿Y cómo se detecta? Pues en función de cómo aumentan los píxeles de la pantalla de la cámara. Los ordenadores –explica Ferrer– son capaces de analizar estos datos "y determinar si la imagen del ave en la pantalla acercándose al aerogenerador aumenta de una forma u otra para prevenir cuál va a ser su trayectoria".

En las pruebas, el software conectado a la cámara ha sido capaz de detectar a un buitre leonado aproximándose desde una distancia de 2.000 metros y de calcular con precisión la trayectoria del ejemplar cuando está a 750 metros del molino. "Esto da un margen de maniobra de 67 segundos –tiempo que tarda en recorrer este ave los 750 metros– para reducir la velocidad de las hélices", dice Ferrer, que es biólogo. De las entre diecisiete y veinte revoluciones por minuto a las que se mueve habitualmente un aerogenerador, se aminora a una velocidad de tres revoluciones por minuto, "más que suficiente para que el buitre pueda esquivar el aspa en movimiento del molino".

La empresa también busca soluciones
Otra iniciativa igualmente pionera en esta materia (de ella dimos cuenta en la edición de septiembre) es la de la empresa DTBird. El sistema propuesto por esta firma, que ya está en el mercado, funciona del siguiente modo: un equipo sensor similar a una cámara de vídeo detecta automáticamente la presencia del ave en el entorno del aerogenerador, ya sea campeando o volando hacia el aerogenerador (el equipo permanece en modo espera, en estado de alerta, y solo graba cuando detecta aves); la señal de detección es procesada en tiempo real para determinar la probabilidad de colisión según distancia, trayectoria y velocidad de vuelo; si hay peligro moderado de colisión, se emite una señal de aviso (acústica) y disuasión; si el ave a pesar de todo se aproxima, DTBird permite también realizar paradas selectivas de aerogeneradores. El sistema funciona –especifican sus creadores– incluso bajo la lluvia y en condiciones meteorológicas extremas.

Algo parecido funciona ya en un parque que Iberdrola opera en Texas, Peñascal. El parque, que cuenta con un total de 84 máquinas de 2,3 MW, dispone de un radar que –según la compañía– "detecta bandadas de aves migratorias y envía señales para que paren las máquinas en caso de peligro para la avifauna". Según Iberdrola Renovables, "mediante aviso de este sistema, los aerogeneradores se paran si las condiciones de visibilidad entrañan peligro para las aves". Iberdrola Renovables afirma haber dedicado más de 4.000 horas a conocer las características y hábitos de la avifauna de la zona. Son, todas ellas, soluciones que pretenden reducir al mínimo los problemas ambientales que la energía del viento no piensa obviar nunca.

Vídeo
www.youtube.com

Más información:
www.seo.org
www.evwind.es
www.dtbird.com

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