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Isabel Monreal, directora general del IDAE

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El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) es el organismo oficial más directamente relacionado con la temática de nuestra revista –renovables, ahorro y eficiencia–, así que nos ha parecido buena idea entrevistar a Isabel Monreal, su directora general (se publicó en el número 10 de la revista en papel). La pillamos en plena faena, defendiendo a capa y espada la biomasa y los biocombustibles en los cursos de verano de El Escorial. A pesar de su juventud, Isabel Monreal conoce bien los vericuetos de la Administración. Licenciada en Derecho, ha ocupado puestos de responsabilidad en los Ministerios de Asuntos Exteriores, Comercio y Turismo, Industria y Energía y, ahora, Ciencia y Tecnología, donde se ubica el IDAE, que dirige desde mayo de 2000. Dice que, como a todo el mundo, las obras en casa la sacan de quicio; le gusta el cine español y pasea por su lado emocional de la vida escuchando ópera y música medieval.

– Diversificación y Ahorro. Parece una tarea difícil en un país adicto al petróleo y donde, según muchas voces, se derrocha energía.
Sí, es difícil porque en general no se entiende que hay que ahorrar energía. Después de etapas de escasez de lluvias la gente empezó a comprender que había que ahorrar agua. Yo creo que eso no ha ocurrido todavía con la energía; todos estamos acostumbrados a dar al interruptor y nos enfadamos cuando no se enciende la luz. Lo que no entendemos es que podemos tener el mismo nivel de satisfacción de nuestras necesidades usando la energía de modo eficiente, algo que tendríamos que tener en cuenta en muchas decisiones en nuestra vida diaria, desde la compra de una lavadora o un vehículo, a la utilización sistemática del transporte público.

– ¿Dónde está entonces el problema?¿Es muy barata la energía?
No es que sea barata. Ya se ha comprobado, por ejemplo, que aunque se produzcan subidas en el precio de los combustibles mucha gente no deja de utilizar por ello su coche particular. Aunque también es cierto que una política de rebajas de precios en las tarifas eléctricas no beneficia el ahorro. Es verdad que nadie mira el recibo de la luz y que, en general, para los pequeños consumidores, energía y ahorro no parecen muy relacionados. Debemos introducir el tema del medio ambiente, de la sostenibilidad; y es ahí donde el ciudadano tiene que ser consciente de lo mucho que puede hacerse. Los grandes consumidores energéticos –que miran su cuenta de resultados– si han tomado medidas de eficiencia energética. El gran problema ahora está en el sector servicios y en el residencial. Por eso el IDAE trata de llegar al ciudadano con campañas de divulgación, jornadas, etc. Pero sabemos que es un tema difícil y lento.

– ¿La sociedad es analfabeta energéticamente hablando?
Yo creo que empezamos a ser conscientes. El tema de los cortes energéticos, por ejemplo, hace que los ciudadanos comprendan lo que tienen entre manos. Que la energía es importante y que todos podemos hacer algo. No es solo cuestión de hacer más centrales de gas sino de utilizar más eficientemente la energía, porque se lo van a agradecer sus hijos. El otro día pudimos ver la noticia de un glaciar en los Alpes que se estaba derritiendo. El problema del calentamiento es una realidad que se vive muy cerca de nuestro país, no ya en los Polos. Y como no seamos conscientes de ello deberemos empezar a pensar en que los resultados serán irreversibles.

– ¿Cuánta energía necesitamos?
En términos de capacidad de generación y de necesidades de abastecimiento la energía podría no tener límites. Lo que debemos hacer es anticiparnos al efecto saturación y poner algunos remedios antes de que haya cuatro coches por familia o todos nuestros aparatos sean pura ineficiencia. Por tanto, una cosa es poder y otra distinta qué debemos hacer.

– ¿Cómo se ha comportado la eficiencia energética de España en los últimos años? ¿Gastamos más o menos energía por unidad de producto interior bruto?
Hemos empeorado, a diferencia de lo que ha ocurrido en otros países europeos.

– Se le está dando mal el trabajo al IDAE entonces…
Yo creo que se nos está dando mal a todos. Es cierto que en los últimos años se ha producido un acercamiento de la economía española a los niveles de desarrollo de los países europeos y ello ha influido en un mayor crecimiento energético. Además, las previsiones que hizo IDAE en sus escenarios de consumo energético han sido revisadas porque los niveles de renta y de población han crecido más de lo esperado. Pero tenemos que ser conscientes de que si hay países como Alemania que han conseguido reducir sus niveles de intensidad energética, España también lo puede hacer. Y estamos trabajando para que España lo consiga, sin empeorar sus niveles de crecimiento.

– ¿El modelo energético que tiene el IDAE en la cabeza se parece algo al que funciona de hecho en España?
El modelo energético que tiene el IDAE es el que tiene España. Los objetivos de la política de diversificación y ahorro energético son dos ejes de la política del Gobierno en su conjunto. El objetivo de que las fuentes renovables alcancen el 12% está marcado por el Parlamento en la Ley del Sector Eléctrico y, además, el Gobierno aprobó ese 12% en un escenario de ahorro energético. Son todas ellas políticas que están en el Plan de Fomento de las Renovables y en el documento de planificación. El 12% se considera un objetivo estratégico en esa planificación, que también se refiere constantemente a la necesidad de intensificar las actuaciones de eficiencia en el sector residencial y en el sector servicios a través de la certificación energética de edificios, etc.

– Fuera de la eólica, hay que echarle bastante fe para pensar que se alcanzarán los objetivos del Plan de Fomento de las Energías Renovables. ¿Hay algún conejo en la chistera?
Yo siempre digo que es pronto para saber si vamos a cumplir los objetivos o no. De momento estamos sentando las bases de lo que nosotros creemos que hay que hacer para conseguir los porcentajes correspondientes en cada área tecnológica. En eólica vamos muy bien pero tampoco podemos lanzar las campanas al vuelo; aún no hemos llegado al 50% del objetivo del Plan. Hay que conseguir los 9.000 MW que se preveían. Es cierto que existen numerosas solicitudes de autorización pero que cada vez los emplazamientos son de menos horas equivalentes y el tema de las redes, al que se da solución en los documentos de planificación, hay que ponerlo en marcha. En el tema de la energía solar, creemos que para conseguir los objetivos no hay que utilizar sólo la vía de las ayudas. El IDAE ha hecho un esfuerzo importante en este sentido, tanto en solar térmica como en fotovoltaica, pero las ayudas, aparte de la dinamización del mercado que suponen, se agotarán en un momento dado. La solución básica pasa por la vía normativa. A través del código técnico de la edificación, que desarrolla la Ley de Ordenación de la Edificación, y de las ordenanzas municipales conseguiremos acabar con la disquisición de si se pone o no energía solar, fundamentalmente térmica.

– ¿Y la fotovoltaica?
Nos estamos encontrando con multitud de proyectos (de menos de 5 kWp) que se están presentando a las convocatorias de ayudas. De hecho, este año han llegado más solicitudes que el año pasado. Pero en este área estamos trabajando sobre todo en la línea de I+D para que se incrementen los rendimientos y bajen los costes.

– ¿En biomasa?
Es el gran objetivo del Plan de Fomento. Sobre todo para aplicaciones eléctricas. Los resultados ahora mismo no son satisfactorios y si siguiéramos en la misma línea el tema sería preocupante. ¿Qué creemos que hay que hacer? Primero poner en contacto a todas las administraciones relacionadas con la biomasa; por eso el año pasado se puso en marcha una comisión interministerial sobre biomasa. La que se creó para el estudio de los biocombustibles ha permitido sostener una posición firme durante la presidencia española, que se ha traducido en un avance de las directivas; por tanto, la experiencia nos parece interesante. Esa comisión de la biomasa detectaría los problemas y plantearía las soluciones. En paralelo se creó también, en el seno de la Comisión Consultiva de Ahorro y Eficiencia Energética, un grupo de trabajo entre IDAE y las comunidades autónomas que pronto expondrá sus conclusiones. Lo que puedo decir es que existe acuerdo entre todos los gobiernos autonómicos e IDAE sobre la problemática de la biomasa y sobre la necesidad de actuar. Estamos por tanto en la fase de coordinación porque la consideramos esencial, y soy relativamente optimista.

– El sector de las renovables argumenta que si cada tipo de energía asumiera sus costes reales, las renovables alcanzarían pronto los primeros puestos. Mientras tanto, las renovables tienen que aguantar las críticas de ser energías subvencionadas. ¿Qué piensa al respecto?
Siempre que puedo digo que las renovables no son energías subvencionadas. Yo creo que es una lucha más terminológica. Las renovables no tienen más subvenciones que otros sectores productivos. Otra cosa es preguntarse si las primas son subvenciones o no. Y no lo son. Son internalizaciones de beneficios ambientales por sus efectos beneficiosos. Mientras no exista una fiscalidad de sentido contrario para el resto de las tecnologías, estas primas tendrán sentido. Yo creo que es un tema que está al margen de la competitividad de las renovables. El Real Decreto 2818 y la Ley del Sector Eléctrico prevé unas bandas entre las que se tienen que mover estas primas pero en ningún caso se prevé su desaparición. Otra cosa es que al margen de las primas haya subvenciones a través del ICO, IDAE o programas comunitarios. Esas son subvenciones perfectamente notificadas a Bruselas y, por tanto, compatibles con el mercado interior, por lo que no tienen ninguna problemática de ayudas de Estado ilegales.

– La Comisión Nacional de Energía ¿no es un tanto ambigua en este sentido?
No lo creo. Pienso que tienen una posición clara sobre las renovables, y por eso colaboramos con ellos.
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