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Isabel López Ferrer, fundadora y CEO de Izharia

"Ahora estamos en un momento de mucho trabajo"

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Izharia es el nombre de una estrella. Y el de una empresa –ingeniería y consultoría de generación eléctrica– que acaba de celebrar sus primeros diez años de historia. Una historia escrita por la mano de una asturiana, Isabel López Ferrer, que fue la única mujer de su promoción, que pasó luego por Duro Felguera y Red Eléctrica de España (casi nada), y que un buen día decidió volar por su cuenta y riesgo. Sigue haciéndolo, al frente de un equipo de 75 personas, factura cuatro millones y medio de euros al año y me cuenta que “ahora estamos en un momento de mucho trabajo” y que ve el futuro “lleno de posibilidades y proyectos”. Izharia. Diez años. López Ferrer. Una ingeniería, una ingeniera, con nombre de estrella, con nombre de Isabel.
"Ahora estamos en un momento de mucho trabajo"

He leído que Isabel López Ferrer es oriunda de Asturias, ¿qué significa eso, exactamente? ¿Significa que sus padres nacieron allí, pero no Isabel?
Mi madre nació en Madrid accidentalmente, aunque mi abuela era asturiana de pura cepa, y mi abuelo era de Zaragoza. Mi padre y mis otros abuelos son asturianos de la zona oriental.

Yo nací en el centro de Gijón, me siento muy asturiana y tengo un hijo que nació allí. Mis tres hijos se sienten asturianos y están muy unidos a nuestra tierra. Me vine a Madrid a los 27 años por motivos laborales, como tanta otra gente, si bien siempre he estado unida a Asturias y paso muchos días al año allí porque allí tengo a mis padres, hermanos y sobrinos. Llevo a Asturias muy dentro de mi corazón. A día de hoy formo parte de una asociación de Mujeres influyentes de Asturias y me mantengo muy ligada al entorno empresarial de la zona.

Cada vez es mayor el interés de administraciones y empresas por impulsar en las jóvenes la vocación por los estudios relacionados con la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas. Pero, ¿y hace 30 años? ¿Por qué se interesa por la ingeniería una joven de hace treinta años? ¿Cuál es el motivo por el que se acerca a esa disciplina y no a cualquier otra?
Mi padre es ingeniero y, como tal, hizo una gran propaganda de su profesión, e hizo que casi todos sus hijos estudiaran ingeniería. Yo no tenía claro qué estudiar, pero me gustaban mucho las matemáticas y la física, y se me daban muy bien, así que me incliné por estudiarla.

¿Cuántas compañeras tuvo en su promoción?
En mi promoción fui la única mujer, pero sí que sigo en contacto con mis compañeras de otras promociones, de antes y después, que también eran muy pocas.

Nada más salir de la Universidad, entra en el Grupo Duro Felguera -gran multinacional- por la puerta de Gijón. ¿Cuántas mujeres se encuentra en Duro Felguera, en el Gijón de finales de los 80? Y, ¿cómo vive, cómo siente ese debut profesional, una joven ingeniera?
Entré en SAC, una empresa del Grupo Felguera, sí, muy moderna y recién creada. Las únicas mujeres éramos una chica del departamento informático, Elena, y yo. Éramos todos muy jóvenes y dinámicos, y la experiencia fue muy positiva, y tengo muy buenos recuerdos de todos los trabajos que hice allí. Con esa empresa me trasladé a Madrid y fue, durante los dos primeros años en Madrid, una experiencia muy positiva.

Ha trabajado casi 20 años en Red Eléctrica de España, a donde llegó muy a principios de los 90. REE seguramente fue una gran escuela para una muy joven ingeniera. ¿Qué significa Red Eléctrica en la vida de Isabel López Ferrer?
REE significa casi todo en mi vida profesional. Entre allí con 29 años y salí con 46. Entré sin hijos y salí con tres hijos criados. Red Eléctrica de España me permitió compatibilizar mi trabajo con la crianza de mis hijos, algo que, al vivir en Madrid, sin abuelos ni familia, es muy difícil, así que gracias a REE pude seguir compaginando la vida profesional y personal. Mi vida profesional fue muy enriquecedora y pasé en esos años por varios departamentos y varias disciplinas profesionales, aprendí infinito y labró la profesional que hoy en día soy.

Bien, entonces, ¿por qué abandona REE, una empresa que además es referente en todo el mundo?
Pues todo en la vida tiene un principio y un final, y en ese momento mi hijo pequeño cumplía 10 años y a mí me entró el gusanillo de emprender y me vi más libre personalmente para hacer otras cosas que me apetecían profesionalmente. Creo que los profesionales deberían cambiarse varias veces de trabajo en su vida profesional, porque es la forma que tienes de aprender más. En eso los americanos nos llevan ventaja.

¿Cuándo y cómo decide que su empresa se llamará Izharia? Y, por cierto, ¿qué significa Izharia?
Pues estuve reflexionando mucho y tardé bastante… Y al final encontré el nombre de una estrella que se llamaba Izharia, que me pareció que encajaba mucho con la proyección que quería dar a la empresa. Al fin y al cabo, era una empresa dedicada al sector energético y las estrellas son una concentración de energía.

¿Cómo son los primeros días, los primeros meses, de la empresa? ¿Qué dudas –qué miedos– le asaltan? ¿Y cuándo se da cuenta de que “esto puede funcionar”?
Al principio hubo una mezcla de ilusión y vértigo. Mi primera oficina fue en casa, hasta que tuvimos el primer pedido y, poco a poco, empezamos a crecer… hasta llegar a donde estamos ahora. Los principales miedos que te asaltan al empezar desde cero están asociados a la introducción de una empresa, que en esos momentos no conoce nadie, en un mercado tan competitivo y tan regulado como tenemos en España. Tuvimos que esforzarnos mucho y demostrar de lo que éramos capaces y, pasados dos meses desde la fundación, empezaron a entrar pedidos. Y, a partir de ahí, ha sido todo muy ilusionante, porque todo lo que nos proponíamos salía adelante y veíamos cómo la empresa año a año se iba conformando y creciendo. En ocasiones hemos tenido momentos malos, durante fuertes periodos de crisis o cuando existen problemas asociados a la liquidez de las empresas, como es en los momentos actuales, pero tienes que aprender a vivir con ello y, sobre todo, aprendes que a un día malo le sucede otro bueno. El Sol siempre acaba saliendo.

Han sido en todo caso años de mucho trabajo y de mucha ilusión, que han tenido su fruto en lo que hoy es Izharia. También quiero tener un recuerdo para mis socios y mis amigos que han colaborado y que me han apoyado en todo momento para continuar y crecer día a día.

¿Cuáles son las cifras clave de Izharia a día de hoy: número de empleados; clientes; facturación del último año...? En fin, las cifras clave...
Desde el primer año no hemos dejado de crecer en facturación y personal; actualmente somos 60 personas en España y 15 en Panamá, que es un país que lleva un par de años con una menor cifra de negocio, debido primero a temas políticos domésticos, de allí, y ahora al Covid. En Panamá llegamos a ser 45 personas hace dos años. La facturación de la empresa supera los 4,5 millones de euros y ahora estamos en un momento de mucho trabajo, debido al bum que estamos viviendo en España con las energías renovables. En energías renovables y en distintas disciplinas hemos trabajado para más de 80 clientes en los últimos tres años.

Izharia cumple en estas fechas diez años de vida. ¿Cuál es el balance? El balance… general, quiero decir. Y, si puede ser, un fracaso amargo, un miedo insuperable que luego no fue tal...
Pues en estos 10 años hemos pasado de no existir... a ser un referente como ingeniería y trabajar para las principales compañías energéticas del país, por lo que ha sido un éxito claro. Ahora mismo tenemos clientes de primera línea, a los que siempre apoyamos ofreciéndoles el mejor servicio al mejor precio, innovando y aportando soluciones rápidas y económicas que les permitan obtener el mejor rendimiento técnico y económico en sus proyectos. Miedo como tal no tuve nunca, todo se hizo con mucho trabajo y con mucha dedicación y criterio.

¿En qué medida ha afectado la Crisis Covid a la actividad cotidiana de Izharia?
El Covid ha sido en el mundo un momento único. En Izharia, desde el 18 de marzo de 2020 y hasta el 16 de junio hemos estado teletrabajando. En esos momentos la carga de trabajo era muy elevada y los jefes de departamento tuvieron que hacer horas extra para tener a todo el equipo motivado y coordinado. En realidad, las jornadas fueron interminables y comprendimos que el teletrabajo, lejos de ser una fórmula provisional, ha venido para quedarse en nuestras vidas, y que cualquier persona del equipo, ante cualquier eventualidad familiar o personal, puede teletrabajar sin que suene a algo raro en la empresa.
Ahora, y desde el 16 de junio, estamos trabajando con las medidas de seguridad correspondientes en la oficina, a donde venimos en dos turnos: cada semana viene un equipo de personas y, a la siguiente semana, el otro. Las videoconferencias grupales se han instalado en nuestras vidas a diario.

¿Cómo y en qué medida se ha visto afectada –se está viendo afectada– la actividad de Izharia en el marco Covid: demoras, replanteamiento y/o suspensión de proyectos...?
Somos servicio esencial y no ha habido demoras.

En febrero del año 2020 el horizonte (para el sector de las energías renovables) parecía más claro que nunca jamás. ¿Cómo ve ahora ese horizonte –el del sector en general– Isabel López Ferrer?
Pues el Covid ha retrasado parte de todo lo que se pretendía hacer en renovables a principios de año. Pero, desde el mes de junio, se ha ido poco a poco acelerando todo, y creo que, si el gobierno saca la subasta de renovables en noviembre, como está previsto (más todo lo que se ha trabajado durante estos meses), el año 2021 será un año de muchísimo trabajo, donde tendremos que recuperar todo lo que no se ha realizado en 2020.

¿Y qué me puede decir del futuro inmediato de Izharia en concreto? ¿Ha abierto ya la sede de Pontevedra? ¿Cuáles son los proyectos clave de la Izharia de 2020-2021?
Pues a día de hoy se presenta un futuro lleno de posibilidades y de proyectos. Desde que creamos Izharia no hemos dejado de crecer y de abrir nuevas oportunidades de negocio, y es por lo que este año creamos la Dirección de Operaciones, Estrategia y Desarrollo Corporativo, donde contamos con Ernesto Pérez, que es un profesional muy reconocido dentro del sector eléctrico español y con quien estamos diseñando un plan estratégico para el año próximo, en el que nos dedicaremos a más líneas de negocio. Por otro lado, este año abrimos oficina en Galicia para atender desde más cerca los proyectos de esa zona y estar más próximos al cliente. Además, hemos consolidado departamentos como el de Líneas de Alta y Media Tensión, y también hemos creado el de Baja Tensión. Y, próximamente, vendrán otros, como el departamento de Estudios de Red y alguno más.

Una, en clave de márketing: ¿qué vende Izharia? ¿Qué tiene Izharia que no tengan sus competidoras?
En Izharia vemos la competencia como un reto de exigencia. Nosotros intentamos no ser una ingeniería más, sino poner los mejores profesionales al alcance de nuestros clientes y ofrecer un servicio personalizado, donde la prioridad la tiene el cliente, a quien intentamos aconsejar siempre lo mejor en cada caso… y ellos nos tienen como su mejor apoyo: intentamos formar parte de su equipo y alinearnos con sus objetivos.

Y la última: “No buscamos mujeres, buscamos personas”. Es una frase que he extraído de una entrevista que le hicieron a Isabel López Ferrer hace unos meses: Izharia no busca mujeres, busca personas. Frase concluyente, fresca. La pregunta es: ¿cuánto pesa el sexo en la ingeniería? ¿Hay diferencias a la hora de ver las cosas, abordar los problemas, resolverlos? ¿Hay diferencias entre cómo los abordan y resuelven los hombres y cómo lo hacen las mujeres?
Nosotros buscamos los mejores profesionales del sector y poco nos importa que sean hombres o mujeres; sí es verdad que, al ser la CEO una mujer, quizá vea esto desde un punto de vista en el que me gusta facilitar, tanto a unos como a otros, la crianza de los hijos, dado que para mí fue una etapa en la que hubiera necesitado algo más de ayuda y compresión, sobre todo cuando tus hijos son pequeños y se ponen enfermos, y ello hace que uno de los dos progenitores tenga que dedicar en esos días más tiempo a la familia que al trabajo. En esto suelo ser muy comprensiva. Yo noto que los varones jóvenes tienen mayor conciencia de que los hijos son de los dos, y, en ese sentido, la empresa pone todos los medios a su alcance para ayudar tanto a las mujeres como a los hombres. En cuanto a los equipos, yo soy una enamorada de los equipos mixtos porque evidentemente somos diferentes y con distintas formas de ver las cosas y es donde los equipos adquieren una mayor riqueza.

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