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Javier Brey, Presidente de la Asociación Española del Hidrógeno (AeH2)

“La carrera del hidrógeno acaba de comenzar y España está muy bien posicionada”

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El hidrógeno está de moda. El hidrógeno verde. El Gobierno aprobó el pasado 6 de octubre la Hoja de Ruta del Hidrógeno Renovable. Y hoy ha organizado una jornada -Hidrógeno renovable: una oportunidad para España- que ha inaugurado el mismísimo presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lo que demuestra la relevancia que el Ejecutivo le da a este gas que formará parte de la solución de descarbonización del parque móvil mundial y que ayudará, por su condición de "almacén" de electricidad, a materializar el horizonte 100% renovable que persiguen ya todos los países. De todo ello, y de otros horizontes, hablamos, en entrevista en exclusiva, con el presidente de la Asociación del Hidrógeno de España.
“La carrera del hidrógeno acaba de comenzar y España está muy bien posicionada”

En el año 2004, Energías Renovables entrevistó al doctor José Luis García Fierro, pionero en España, y en el mundo, del hidrógeno verde. Nos dijo esto: «Somos pioneros a nivel mundial en lo que se refiere a las investigaciones que estamos llevando a cabo, desde hace ya quince años, sobre producción de hidrógeno a partir de fuentes renovables (...). Estamos publicando nuestras investigaciones en las revistas científicas de mayor calado, estamos fabricando prototipos, patentando... En fin, que estamos en primera fila y que, sin lugar a dudas, nuestro país va a tener una fortaleza grande en esta dirección». ¿Qué ha pasado en España a lo largo de estos 16 años?
García Fierro, que era un gran amigo mío [murió el pasado mes de febrero], se refiere ahí a los centros de investigación. En ese entorno, en ese ámbito, tiene un 100% de razón, y se ha mantenido su predicción: España, 16 años después, sigue siendo líder en cuanto a producción científica relacionada con el hidrógeno verde. La producción científica relativa al hidrógeno de nuestro país, en estos últimos años, supone el 3,6% de la producción científica mundial. Eso es mucho más de lo que nos correspondería por nuestro PIB, por ejemplo. Es decir, que ese potencial del que hablaba Fierro en su entrevista se ha mantenido a lo largo de los años como uno de los pilares que nos posiciona de una manera adecuada en la carrera que va a empezar ahora por el hidrógeno renovable.

¿En qué se usa el hidrógeno que se fabrica hoy en España?
Bueno, empecemos por el principio, para que quede claro. El hidrógeno que fabrica hoy España no es renovable. Es todo fósil. Lo fabrican las grandes petroquímicas y las empresas gasistas. Y lo fabrican a partir de gas natural, que es un combustible fósil, y, además, en el proceso de fabricación se producen emisiones de CO2. Ese hidrógeno, que no es verde, ni renovable, ni nada que se le parezca, es empleado mayormente en la producción
de amoníaco y fertilizantes, en la industria petroquímica, en el refino, y luego, en me- nor medida, en producción de metanol, en fabricación de cristales, vidrio, en la industria alimentaria, farmacéutica...

¿Y qué es el hidrógeno verde?
El que producimos con agua y energías renovables. Yo puedo emplear electricidad de origen renovable para partir la molécula del agua en oxígeno e hidrógeno. Ese proceso, que se llama electrólisis, no produce CO2, mientras que el método fósil, el método que emplea gas natural, sí que lo produce.

Y la industria que necesita hidrógeno... ¿por qué no emplea electricidad de origen renovable para romper la molécula del agua y fabricar así un hidrógeno limpio?
Porque es más caro. El hidrógeno produ- cido a partir de gas natural es barato. Se produce desde los años 40 del siglo XX y en el pasado a nadie le importaban las emisiones contaminantes: cojo gas natural, me quedo con el hidrógeno y tiro el CO2 al aire. ¿Qué ha ocurrido? Pues que la electrólisis ha ido ganando en eficiencia y las renovables han ido abaratándose. El precio del kilovatio hora fotovoltaico se ha dividido entre diez en los últimos diez años. Eso es tremendo: en 2010, ese precio era diez veces mayor que hoy. Y la industria se va adaptando, y si puede cambiar hidrógeno fósil, en un futuro, en el corto plazo, por un hidrógeno renovable... pues seguramente lo hará. Lo hará por eso, y porque el hidrógeno al arder no emite CO2, porque no tiene carbono en su molécula. Esa es la diferencia con otros combustibles, como el gas natural, el propano o el butano, que también son gases que quemamos para obtener energía, pero que sí emiten CO2.

Es decir, que entiendo que el bum ahora del hidrógeno verde se debe a la mejora de la electrólisis; al abaratamiento de las renovables; y a la preocupación (que antes no había pero ahora sí) por el CO2...
Sí, pero también, y esto ha sido probablemente lo que ha marcado el punto de inflexión definitivo, a los planes de descarbonización que los países han ido anunciando en los últimos meses. En la Cumbre del Clima de Madrid del pasado mes de diciembre, la Unión Europea presenta su Green Deal, que se marca como objetivo la neutralidad climática en 2050. Y, rápidamente, otros países co- gen esa estela, como Chile... o como China, que hace unas semanas planteaba que para el año 2060 quiere ser neutralmente climática. ¿Y qué quiere decir eso? Pues que ahora ya no estamos hablando de descarbonizar un sector concreto en un porcentaje determinado. Estamos hablando de descarbonizar el 100% del transporte, el 100% de la industria, el 100% de la energía, el 100% de todo.

Y ahí gana puntos el hidrógeno...
Sí. Porque propone soluciones para todos los sectores. Sabemos que para descarbonizar la energía tenemos las renovables. Pero ahora vamos a por el 100%. Bueno, pues ahí está el hidrógeno. El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima 2021-2030 de España pro- pone instalar 59.000 megavatios renovables y cerrar 14.000 no renovables de aquí a ese año, 2030. Y eso va a generar un problema. Porque durante el primer semestre del año vamos a producir mucha más energía renovable de la que necesitamos, y en el segundo semestre a España le va a faltar energía. Bueno, pues para resolver esa cuestión necesitamos un sistema de gestión de energía “estacional”, es decir, que guarde energía durante estaciones del año, durante tres-seis meses. Y eso lo puede hacer el hidrógeno. Pongamos electrólisis y transformemos en hidrógeno toda la energía renovable que nos sobre.

¿Y dónde guardamos todo ese gas?
Lo guardamos como guardamos hoy en día el gas natural, bajo tierra. Actualmente, todos los países tienen reservas estratégicas de gas natural que garantizan el suministro en caso de necesidad, y esas reservas están bajo tierra: hay muchas tecnologías, desde abrir cavernas en yacimientos de sal hasta utilizar yacimientos de gas natural abandonados. El almacenamiento no es problema. Ahora mismo nuestra infraestructura de gas natural, por ejemplo, almacena gas licuado, comprimido, bajo tierra, en instalaciones, en depósitos. Sería replicar eso mismo pero con hidrógeno.

Y, así, ¿el hidrógeno sería la clave del 100% renovable?
Exactamente. El hidrógeno te da la llave que abre la puerta a la descarbonización del 100% de la energía. El hidrógeno es un sistema de almacenamiento, de gestión, de la energía. Pero es que, más allá de la energía, es también solución para el transporte, el sector residencial o la industria.

Vamos a ver.
Un vehículo de hidrógeno es un vehículo eléctrico que lleva una pila de combustible y un depósito de hidrógeno. En esa pila se combina oxígeno del aire ambiente con el hidrógeno del depósito, y esa pila produce electricidad y vapor de agua. Es una manera muy eficiente de transformar la energía química del hidrógeno en la energía eléctrica que mueve el coche. Tú metes cuatro o cinco kilos de hidrógeno en el depósito –que puedes llenar en cinco minutos– y con eso el vehículo va a tener 600 ó 700 kilómetros de autonomía. La solución está ahí desde hace mucho tiempo: el Apolo XI [1969] llevaba pilas de combustible. Es decir, que tenemos un combustible muy similar a la gasolina o al diésel, en términos de carga y descarga, y en términos de rango de autonomía, pero con emisiones cero.

Y entiendo que la solución vale también para otros medios de transporte.
Claro. Talgo ha dicho que en 2021 va a presentar dos trenes de hidrógeno. Y el plan español de Energía y Clima dice que en 2030 vamos a tener dos líneas de tren con hidrógeno. Airbus acaba de anunciar que presentará tres aviones de hidrógeno con tecnologías distintas para 2035. Y las grandes navieras ya están trabajando en barcos que funcionarán con hidrógeno. El hidrógeno te abre la vía a los helicópteros. Y a los autobuses. Por ejemplo, TMB [la compañía de autobuses de la zona metropolitana de Barcelona] acaba de adquirir ocho autobuses de hidrógeno. Es decir, que el hidrógeno es la solución del 100% del transporte. No hay ningún medio de transporte, ni siquiera los submarinos, que vaya a escapar a la posibilidad de ser de hidrógeno.

¿Y por qué no van a utilizar los aviones y los helicópteros baterías en vez de hidrógeno?
Porque el peso lo hace imposible. Un coche lleva 500 kilos de baterías. En cuanto multipliques la potencia, y la potencia de un camión es cuatro o cinco veces la de un coche, ya no tiene sentido. O llevas un camión lleno de baterías o no se puede mover. Así que imagínese un barco o un avión. Y lo mismo vale para el sector residencial: el hidrógeno también podría ser la alternativa al gas natural, en calderas, en calentadores, en hornillos.

¿Y por qué redes circularía? ¿Por las mismas redes que el gas natural?
Distintas. No pasa nada. Antes por las re- des de Sevilla o Barcelona lo que circulaba era gas ciudad. A principios de los 90 empieza a llegar el gas natural. Y hubo que cambiar toda la red... Y se cambió. Y no pasó nada. O sea, que sí, que habría que cambiar unas tu- berías por otras. Como se hizo entonces. De lo que se trata es de que el hidrógeno que tú has producido en el primer semestre del año lo puedas utilizar como combustible alterna- tivo al gas natural en casa... o en la industria.

El Gobierno acaba de presentar la Hoja de Ruta del Hidrógeno Verde. ¿Valoración?
La Hoja de Ruta se enmarca dentro del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima. Ahora mismo lo que está haciendo España, al igual que el resto de los países, es actualizar su estrategia energética. En el caso por ejemplo de la Hoja de Ruta española, de lo que se trataba era de decir: bueno, partiendo de lo que dice el Plan de Energía y Clima, de la inflación de renovables que voy a tener en diez años, y de la demanda prevista a diez años vista... pues voy a poner unos objetivos para el hidrógeno para que complementen a ese Plan. Por ejemplo: un mínimo de 150 estaciones de servicio de hidrógeno en 2030, o grandes proyectos piloto que nos dejen ver cómo puede funcionar toda la economía del hidrógeno...

La Hoja de Ruta prevé que España pueda convertirse en un exportador de hidrógeno renovable al resto de Europa. ¿Así será?
Europa va a tener que importar hidrógeno renovable. No va a poder ser autosuficiente, porque no puede atender con su potencial de renovables toda la demanda de hidrógeno que va a haber. España sin embargo sí puede autoabastecerse. Podemos ser independientes. Pero es que, además, vamos a poder exportar a Europa. Primero, porque tenemos un potencial tremendo en energías renovables, tenemos un plan y tenemos tecnología; segundo, por ese know how que ha venido desarrollándose a lo largo de los últimos años. Fierro hablaba de la ciencia, del sector científico español, pero es que además hemos sabido ir trasladando ese conocimiento a la industria, y ahora tenemos empresas en toda la cadena de valor del hidrógeno. Los socios de la AeH2 trabajan en producción, transporte, almacenamiento y uso del hidrógeno. Ese es el segundo pilar fundamental. Pero hay un tercero, y es ese: Europa va a importar hidrógeno. Hoy Europa importa gas natural a través de unos conductos que digamos que son los geográficamente naturales. Y ahí está España. España va a producir hidrógeno que exportará y, además, va a ser el punto de entrada del hidrógeno renovable que llegue desde el norte de África, es decir, que España está llamada a jugar ahí un papel fundamental. Y por eso es por lo que el Gobierno está planteando una estrategia seria, para asumir ese papel de liderazgo que nos merecemos.

La Hoja de Ruta dice que el hidrógeno solo será competitivo a partir de 2030.
Aunque es muy genérica esa afirmación, de acuerdo, la comparto. El hidrógeno puede ser competitivo en el año 2030 en los cuatro sectores de los que hemos hablado: energía, transporte, residencial e industrial.

Y, ¿en 2020? ¿Qué lugar ocupa ahora mismo España en la geografía global del hidrógeno?
Pues... es verdad que Alemania por ejemplo tiene más empresas. Es verdad que California tiene más coches de hidrógeno. Es verdad que en el norte de Europa hay más proyectos de demostración que aquí. Sin embargo, en España tenemos otras cosas que no tienen en el mundo. Tenemos energías renovables baratas; tenemos empresas que saben de renovables y de hidrógeno; tenemos tecnólogos y todos esos científicos de los que hablaba Fierro en su día; y tenemos una cosa fundamental que en otros países no tienen: tenemos una Hoja de Ruta, una estrategia, con objetivos, con acciones, con números, con cifras. El Ministerio nos ha pedido además, a la Asociación, que desarrollemos una Agenda Sectorial de la Industria del Hidrógeno que identifique los actores del sector. Estamos trabajando, existe una voluntad muy grande, política y de colaboración con las empresas a través de la asociación, para que todo esto salga adelante. Se prevé movilizar en España en los próximos diez años casi 9.000 millones de euros en proyectos de hidrógeno. La carrera del hidrógeno acaba de comenzar. En estos momentos cada país está urdiendo sus mimbres y España, que tiene un gran potencial, está muy bien posicionada.

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