eduardo collado

La caída de precio aumenta las posibilidades de complementar termosolar y fotovoltaica

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En los últimos tiempos no dejamos de ver precios cada vez más bajos de PPAs y subastas de las grandes instalaciones solares, tanto fotovoltaicas como termosolares. Precios que son, una vez tras otra,  mínimos históricos. Me refiero con ello a ofertas de generación eléctrica en plantas termosolares tan bajas como 73$/MWh en Dubai, 63$/MWh en Australia y menos de 50$/MWh en Chile.

Según la Agencia Internacional de Energía Renovable (Irena), los precios de la termosolar a realizar en 2020 caerán a una tasa del 30% (cada vez que se duplique la capacidad acumulada instalada), mientras que la fotovoltaica, eólica onshore y eólica offshore, será respectivamente del 35%, 21% y 14%. Por tanto, podría parecer que la fotovoltaica no se lo está poniendo difícil a la termosolar.

Por otra parte, el Laboratorio Nacional de Energía Renovable de Estados Unidos (NREL) espera que los precios de termosolares en ese país se mantengan en unos 100$/MWh en 2020, argumentando que en otros países los menores costos laborales y los términos financieros más favorables, son responsables de los precios más bajos.

Según dicen, el problema es debido a tres factores: escala, estabilidad y recurso solar, aunque con más detalle, dicen desde Solar Reserve, que las razones de los últimos precios récord de la tecnología termosolar, son debidos a los costos laborales, al tamaño (los proyectos con múltiples torres ofrecen grandes economías de escala), al recurso solar (la mayor radiación directa en lugares como el desierto de Atacama en Chile ayuda a capturar y convertir la luz solar en energía de manera más eficiente) así como la estabilidad económica y política (ya que hace que la financiación de la deuda y capital sea menos costoso para la realización de las instalaciones).

Cabe mencionar que los grandes proyectos termosolares, como los de 700 MW de ACWA Power en Dubai, unidos a la gran capacidad que China planea agregar antes del 2020 con unos 5 GW, hacen que las economías de escala cobren una importancia crucial para reducir los costes, que hasta el momento se estaban resistiendo y alejando de otras tecnologías más exitosas.

Otro punto a tener en cuenta es que las termosolares de torre eran escasas en comparación con las de tecnología cilindro-parabólica. Según el NREL, es de esperar que los costes de las plantas de torre disminuyan notablemente a medida que se estandaricen más y constructores e inversores se familiaricen con esta tecnología. También está cobrando importancia los sistemas de almacenamiento térmico, que están madurando y contribuyendo a la reducción de costes de la termosolar.

Además de todo lo anterior, cada vez está más claro que las tecnologías termosolar y fotovoltaica son complementarias, no están en competencia. Un informe de Irena concluye que la fotovoltaica es la única tecnología renovable que tiene una tasa de aprendizaje superior a la termosolar. Algunos proyectos fotovoltaicos logran vender su energía a un precio entre 20$/MWh y 30$/MWh. Pero conviene recordar que el problema del almacenamiento no se ha resuelto y se incrementará a medida que la penetración de la fotovoltaica crezca a nivel mundial, reduciendo con ello el crecimiento futuro de las renovables sin almacenamiento.

Por lo tanto las tecnologías termosolar y fotovoltaica son complementarias. Y con los sistemas de almacenamiento de la primera podrían producir entre las dos energía solar las 24 horas del día de una forma muy barata. Lo que supondría echar del mercado a los posibles proyectos de generación gestionable con combustibles fósiles. También será necesario realizar un seguimiento del almacenamiento con baterías, para que el futuro se siga viendo solar.

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