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Cumbre Mundial del Clima de Madrid (COP25)

España hace balance: tendrá que ser en 2020

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La COP25 ha terminado. Y ha sido una decepción. Las delegaciones de los distintos países se vuelven a casa, más o menos satisfechas en función de los intereses que han defendido en Madrid. Pero para la inmensa mayoría de los ciudadanos que han seguido esta cumbre esperando ver avances significativos en la lucha contra el cambio climático, el resultado ha sido desalentador. La acción política se ha inspirado en el “deja para mañana lo que puedas hacer hoy, que no hay prisa”. Porque quienes pueden perder su cargo dentro de cuatro años tienen pocos alicientes para poner las luces largas y mirar más allá.
España hace balance: tendrá que ser en 2020

La cumbre del clima ha concluido hoy con la adopción de un acuerdo, denominado “Chile-Madrid Tiempo de Actuar”, que sienta las bases para que, en 2020, los países presenten compromisos de reducción de emisiones (NDC, por sus siglas en inglés) más ambiciosos para responder a la emergencia climática. Un acuerdo que manifiesta la “urgente necesidad” de que esos nuevos compromisos de los países salven la brecha existente en los actuales con respecto al objetivo de París, de evitar un aumento de temperatura superior a 1,5 grados.

La Decisión fue posible tras una intensa jornada de negociaciones y después de que la presidencia chilena de la COP25 nombrara a la ministra para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera, facilitadora de tres puntos clave de la negociación: mayor ambición, Mecanismo de Pérdidas y Daños frente a los impactos del cambio climático y financiación, en la madrugada del domingo, 15 de diciembre. “Chile-Madrid Tiempo de Actuar” reivindica que este proceso de activación de la ambición, que arranca en apenas 15 días, debe ser coherente con lo que dice la Ciencia y con lo que exigen los jóvenes en la calle.

Los países deberán presentar compromisos climáticos antes de la próxima cumbre del clima de Glasgow, de modo que Naciones Unidas pueda elaborar un Informe de Síntesis previo a la COP26 que indique dónde estamos respecto al objetivo del Acuerdo de París de mantener la temperatura del planeta por debajo de 1,5ºC. “El mandato es claro: los países tenemos que presentar contribuciones nacionales más ambiciosas que las actuales en 2020, es importante responder a las demandas de la gente y de la ciencia, y comprometernos a hacer más y más rápido”, señala Teresa Ribera.

Impulso a la acción de actores no gubernamentales
La decisión final adoptada por los casi 200 países que forman parte de la Convención de Clima de la ONU reconoce la importancia de la acción climática de los actores no gubernamentales, les invita a que incrementen su acción en la lucha contra el cambio climático y generalicen estrategias compatibles con el clima. Celebrada con un marco de gobernanza ya pactado (el Acuerdo de París y su Libro de Reglas), la COP25 ha sido la primera cumbre del clima de un nuevo ciclo, en el que la clave está en la implementación, es decir, en que todos los actores hagan más y más rápido, tal y como queda reflejado en el resultado final aprobado.

“Este documento es la base que nos permite actuar ya. El tiempo de la acción es ahora”, ha subrayado Ribera al concluir la reunión. “Las COPs ya no sólo son un foro para fijar reglas, la nueva fase que hemos iniciado en Madrid requiere de más acción y de más actores”, ha añadido. “El resultado de la cumbre refleja que lo que pretendíamos con el Acuerdo de París está ocurriendo: los diferentes sectores están pasando a la acción. Buena parte de ellos han venido a mostrar por qué quieren asociarse al proceso de descarbonización, formar parte de él y lograr que vaya más rápido”, ha destacado la ministra.

Además, la COP25 ha confirmado que la lucha contra el cambio climático es una cuestión transversal, y ministros sectoriales de todo el mundo han puesto de manifiesto en Madrid que asumen la agenda climática como propia en sus áreas de actuación. En estas dos semanas ha habido encuentros de alto nivel en el ámbito de las finanzas, la ciencia, la industria, la energía, el transporte, los bosques y la agricultura, entre otros.

Mecanismos de mercado
Los países se emplazan a trabajar en el diseño de mecanismos de mercado en la próxima COP que eviten la doble contabilidad, que sirva a la ambición del Acuerdo de París y que garanticen la integridad ambiental del sistema.

Mecanismo de pérdidas y daños
Los países han acordado dar directrices al Fondo Verde para que amplíe su ámbito de financiación, y que, además de dirigirse a mitigación y adaptación, por primera vez destine recursos para las pérdidas y daños que sufren los países más vulnerables y afectados por los impactos de los fenómenos climáticos extremos. Además, nace la Red de Santiago que permitirá catalizar asistencia técnica de organizaciones y expertos a estos países vulnerables, mejorando así su capacidad de respuesta a los efectos del calentamiento. Esta era una de las cuestiones más demandadas por los pequeños Estados insulares que sufren de manera más directa los impactos más severos del cambio climático.

Plan de género
En la COP25 los negociadores han acordado un nuevo Plan de Acción de Género que permitirá desarrollar medidas para dar respuesta al efecto desigual del cambio climático en mujeres y niñas, y a promover su papel como agentes del cambio en este proceso hacia un mundo libre de emisiones. Este nuevo Plan, que estará vigente hasta el año 2025, cuando se tendrá que revisar, pretende lograr más participación de las mujeres en la negociación internacional, y asegurarles un papel activo en la toma de decisión a nivel nacional.

Reivindicación del multilateralismo y de la ciencia
Pese a los obstáculos, el multilateralismo y la ciencia se han impuesto en la COP25, cuyo acuerdo reivindica que el conocimiento científico es el eje principal que debe orientar las decisiones ante el cambio climático y el aumento de la ambición de los países y del resto de sectores. Reconoce que la acción climática debe ser permanentemente actualizada en base a los avances de la ciencia, así como el papel del Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) en proveer a los países del mejor conocimiento para que puedan reforzar su capacidad de respuesta ante la emergencia climática, y agradece los dos informes especiales publicados en 2019, sobre uso del suelo y océanos.

“La COP25 es una reafirmación del valor del multilateralismo y de la cooperación internacional para resolver un desafío global como el cambio climático”, ha señalado la ministra. “Aún en contextos globales complejos, la COP25 no ha dejado caer la agenda climática en un momento fundamental para la implementación del Acuerdo de París. Al contrario, ha hecho exhibición de un multilateralismo activista”.

La dimensión social, protagonista
La dimensión social de la agenda climática ha tenido por primera vez un papel protagonista en esta COP25. Las discusiones en Madrid han reflejado que en el centro de la respuesta a la crisis climática deben estar las personas, sus preocupaciones y su futuro. Y que afrontar este desafío es también avanzar hacia un modelo de prosperidad basado en la inclusión y en la equidad. El texto recoge el “imperativo” de que la transición hacia un mundo libre de emisiones debe ser justa, e impulsar la creación de empleo decente y de calidad.

“No puede haber políticas de descarbonización sin justicia climática, sin justicia entre generaciones, y sin justicia dentro de la misma generación: mujeres y niñas, trabajadores y consumidores vulnerables o personas que viven en lugares que se verán muy impactados por el calentamiento”, ha señalado.

Océanos y usos del suelo
Como respuesta a los informes especiales del IPCC publicados durante 2019, la Convención de Clima celebrará un diálogo de océanos y otro sobre usos del suelo una sesión de junio de 2020. El texto subraya también el papel de las soluciones basadas en la naturaleza para ayudar a cumplir el objetivo del 1,5ºC y la necesidad de abordar la pérdida de biodiversidad y la lucha contra el cambio climático con un enfoque integral.

Algunos hitos de la acción climática en la COP25
• La UE ha logrado, en los menos de 15 días transcurridos desde que se formó la nueva Comisión, activar un paquete de medidas ambicioso para afrontar la emergencia climática, a través de su Nuevo Pacto Verde (Green New Deal); comprometerse con la neutralidad climática en 2050 y convertir al Banco Europeo de Inversiones (BEI) en un “Banco Climático”, lo que permitirá desbloquear un billón de euros de inversión durante la próxima década. Además, el BEI ha anunciado que dejará de financiar proyectos relacionados con las energías fósiles en 2021.

• Una veintena de bancos españoles, algunos de los cuales tienen un peso global destacado, acordaron alinearse con el Acuerdo de París.

• La Coalición de Ministros de Finanzas por la Acción Climática formada por 51 países, entre ellos España, ha firmado el Plan de Acción de Santiago, por el que se comprometen a introducir el cambio climático en sus políticas económicas y financieras hacia un crecimiento bajo o nulo en emisiones.

• El Banco Interamericano de Desarrollo ha anunciado la creación de una Red de Bancos Centrales y Supervisores: una plataforma internacional para lograr un sistema financiero verde a nivel global.

• El Fondo de Adaptación logró movilizar un total de 89 millones de dólares durante esta COP de varios países, entre ellos España.

• En la COP25 se ha duplicado el número de fondos de inversión que se han comprometido a que sus carteras sean neutras en emisiones tan pronto como sea posible, pasando de carteras que suman 2,4 billones de dólares durante la Cumbre del Clima de Nueva York a 4 billones en la COP25.

• El número de multinacionales comprometidas a ser neutras en carbono en 2050 se ha duplicado, pasando de 90 en la Cumbre del Clima de Nueva York a 177 en la COP25. En tamaño, estas empresas emplean a más de 5,8 millones de personas.

• La cifra de grandes ciudades comprometidas con la neutralidad climática en 2050 ha pasado de 100 en la cumbre de Nueva York a 398 durante la COP25.

• Aunque el Acuerdo de París fija el año 2020 para la presentación de compromisos más ambiciosos por parte de los países, este año 73 Estados se han comprometido a ser neutros en carbono en 2050, entre ellos, España. Para lograrlo, nuestro país se ha fijado reducir una de cada tres toneladas de CO2 en la próxima década, duplicando el consumo final de energía renovable en 2030.

• Más de 80 países han anunciado ya que presentarán compromisos de lucha contra el cambio climático (NDC) más ambiciosos que los actuales al Acuerdo de París en 2020.

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