sergio de otto

La hora del autoconsumo

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Uno de los episodios más lamentables de estos últimos años de la política (la NO política, para ser más precisos) energética es el de la regulación (la NO regulación, para ser más precisos) del autoconsumo. Se ha dicho ya, pero conviene insistir en ello, que nunca una norma no publicada fue tan eficaz como lo fue el borrador de decreto de autoconsumo que el Gobierno presento en julio de 2013 como parte de aquellos nefastos 800 folios de la reforma (la NO reforma, para ser más precisos) energética. Bastó la amenaza de un disparatado, injusto, inmoral e ilegal (lo saben y por eso no han seguido adelante) peaje de respaldo, que el oligopolio se había inventado y que el Gobierno sumisamente había incorporado al proyecto de norma, para paralizar el desarrollo de lo que es un derecho: dotarse de energía de la forma que uno le convenga más como lo puede ser el autoabastecimiento con tecnologías renovables.   

Hemos vivido casi dos años paralizados por la amenaza de unas desproporcionadas sanciones que equiparaban el “supuesto delito” de instalarse unas placas fotovoltaicas y no claudicar ante el anunciado peaje con multas equiparables a la fuga radiactiva de una central nuclear. Esperpéntico, ¡sí! Esta paralización provocada por una normativa fantasma ha supuesto el descabello de una industria que ya agonizaba por toda una actuación regulatoria destinada a enterrar las tecnologías que el oligopolio no puede acaparar y que por tanto ponían en riesgo esos miles de millones de beneficios que han seguido manteniendo estos años en un país en crisis, en recesión y con una espectacular caída de la demanda.

Fabricantes, instaladores, ingenierías han visto como ese derecho que también es una oportunidad de negocio –eso sí, atomizado y eso no conviene- se desvanecía con escasas y honrosas excepciones que desafiaban la no regulación con iniciativas personales casi heroicas o  como la valiente campaña “Corta los cables” impulsada por la Fundación Desarrollo Sostenible.

Por todo ello es bienvenido el contundente, riguroso y lúcido documento presentado este mes de febrero por la Fundación Renovables reivindicando un “autoconsumo en toda su extensión y con todos los grados de libertad basándose en el derecho inherente de la ciudadanía a elegir cómo quiere cubrir sus necesidades energéticas”. Respondiendo a su vocación de no representar más interés que el de la Sociedad en su conjunto, la Fundación apuesta por  una regulación que descarte todo tipo de limitaciones “siendo como es la energía un bien básico y esencial”. Un bien que no debe prestarse a negociación de cupos, modalidades y concesiones parciales. Si producir hoy con tus placas fotovoltaicas en la terraza de tu casa por qué tendrías que compensar tú a un sistema que ha permitido al oligopolio obtener las mayores rentabilidades de todo el sector eléctrico europeo.

Esas compañías no fueron capaces de asumir que el modelo energético tenía que cambiar por exigencias medioambientales, socioeconómicas y estratégicas y en lugar de adaptarse al cambio y buscar su nuevo papel en el mismo han tratado de evitarlo con sus poderosas armas, puertas giratorias incluidas.

Ahora, con una tecnología fotovoltaica que está firmando contratos a largo plazo (PPA) con un coste de 7 céntimos el kWh (5 c€ kWh en Dubai) la paridad de red está más que superada (hace apenas tres años se situaba en la próxima década) y que ya compite favorablemente con los costes de generación de las tecnologías convencionales, ha llegado definitivamente la hora del autoconsumo.

Su regulación adecuada, que no significa para nada ningún tipo de ayudas o subsidios sino sencillamente eliminar barreras, deberá ser junto con la rehabilitación energética de edificios los dos ejes de la política energética para los gobiernos que surjan de las próximas convocatorias electorales  tanto a nivel nacional como autonómico o local. Sí, porque como pone en evidencia otro documento de la Fundación Renovables, “Ciudades con futuro”, los gobiernos autonómicos pero sobre todo los municipios tienen un papel fundamental, con amplias competencias que les avalan para ello, para avanzar en un modelo energético más sostenible con ahorro, eficiencia …… y renovables.

• El documento sobre Autoconsumo de la Fundación Renovables puede descargarse en este enlace.

• Y en este otro, el documento Ciudades con futuro.

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emho
Linkus, las comparaciones son muy delicadas....ahora mismo es el transporte individual por carretera el que supone un autentico desastre, con unas ineficiencias terribles y unas externalidades que nadie parece asumir. Pero, si la energía distribuida es el futuro, como lo es la bicicleta en el transporte. Siempre en la medida de lo posible y con criterios de prudencia
Linkus
Esto es como si las ferriviarias antiguas no hubieran permitido las carreteras para los coches porque ellos ya habian invertido mucho en vias de hierro y sacaban sus enormes beneficios de ahí........pero ya sabemos lo que pasò
JoseDa
Enhorabuena! el autoconsumo y las redes distribuidas de la mano de la fotovoltáica y la eólica es el camino en todo el mundo y en nuestro país con el aliciente en el caso de España de ser la única oportunidad de prosperidad económica en todos los órdenes a medio y largo plazo. Por supuesto una vez nos quitemos este nefasto gobierno de encima...