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Millones de toneladas de pélets certificados dentro de millones de estufas y calderas modernas

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Crece la calidad de la biomasa que arde que en nuestras casas. Aunque sigue habiendo episodios puntuales con una contaminación derivada de biocombustibles sólidos que arden en viejas estufas o chimeneas, en Europa la tendencia en los hogares es a utilizar pélets certificados en equipos modernos. En 2020 se produjeron en todo el mundo 12,3 millones de toneladas de pélets certificados con ENplus (la mayoría en Europa) y en 2019 había en la Unión Europea siete millones de instalaciones domésticas de calefacción con pélets, de las que 5,6 millones eran estufas y 1,4 calderas.
Millones de toneladas de pélets certificados dentro de millones de estufas y calderas modernas
Evolución de la producción mundial de pélets certificados con ENplus

La Asociación Española de Biomasa (Avebiom) ha recogido información de los últimos informes estadísticos del sello ENplus y de Bioenergy Europe para destacar el avance tanto de las certificación de calidad de los pélets como de la instalación de equipos modernos donde se queman. Según estimaciones del propio sello ENplus, prevén que en 2021 se superen los catorce millones de toneladas producidos en todo el mundo.

Esta semana ENplus corroboraba que en 2020 se produjeron 12,3 millones de toneladas de pélets certificados y que actualmente hay 1.103 productores y distribuidores con certificados activos en 47 países de todo el mundo. Alemania, con tres millones de toneladas, Austria, con 1,2 millones, y Rusia, con un millón, son los tres principales productores de pélets ENplus. España, con medio millón de toneladas, aparece en el sexto puesto.

“La mayoría de las empresas recién certificadas están ubicadas en Polonia, Ucrania y Rusia, pero también se registra un creciente interés por ENplus en empresas de pélets de América del Sur”, señalan desde este sistema de certificación. Su directora, Catalina Elena Dumitru, “la producción certificada ENplus representa más del 85 por ciento de los volúmenes de pélet en al menos diez países europeos”. Uno de ellos es España.

Siete millones de instalaciones modernas para quemar pélets, la mayoría estufas
“Dadas las circunstancias actuales marcadas por la pandemia y los programas nacionales para la transición hacia una energía más verde, esperamos que muchos más usuarios finales busquen pélets de alta calidad, lo que pronostica un futuro prometedor para la certificación”, apostilla Dumitru.

Pero tan importante es que la producción de pélets certificados vaya a más (y de otras biomasas con sellos como BIOmasud), como que los equipos en los que se queman ofrezcan igualmente calidad, seguridad y limpieza. Según Avebiom y Bioenergy Europe de estos había en 2019 en la Unión Europea (UE28) siete millones en los hogares, de las que 5,6 millones eran estufas y 1,4 millones calderas, ambas con pélets.

En calderas gana Alemania y en estufas Italia
Como ocurre con la producción de pélets ENplus, en calderas instaladas también lidera la clasificación Alemania, con 287.000 en funcionamiento, seguida de Italia, Bulgaria y Austria con más 140.000 cada uno. En estufas pasa al primer lugar Italia, con dos millones de equipos en marcha, por delante de Francia, con más de un millón.

En España, y según el Observatorio de la Biomasa de Avebiom, en 2019 había 343.706 instalaciones modernas de calefacción con biocombustibles sólidos. La gran mayoría (323.063) son estufas, seguidas a mucha distancia por las calderas de menos de cincuenta kilovatios (20.643). Según cálculos de Bioenergy Europe, todos los equipos instalados en la UE consumieron algo más de 10,8 millones de toneladas de pélets. Como media, cada instalación requirió 1,5 toneladas durante el año.

El frío hace que en Austria una instalación consuma casi cuatro veces más pélets que en España
Avebiom añade que “aunque el tipo de construcción y la eficiencia energética de las viviendas en cada país influyen en su consumo medio anual, la climatología marca la diferencia. Por ejemplo, en Austria o Alemania, con inviernos más largos y fríos, el consumo anual supera las 4,2 toneladas por instalación en el primero y se sitúa en 3,2 toneladas en el segundo”.

Por el contrario, la misma asociación explica que “en países mediterráneos, donde las temperaturas invernales son más suaves y se instalan preferentemente estufas, los consumos medios son sensiblemente inferiores: en Italia, 1,5 toneladas anuales; en Francia, 1,4 toneladas; y en España, 1,2 toneladas”.

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