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Los residuos, claves en el desarrollo mundial de la biomasa

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Sí, es cierto, el titular es casi calcado al que encabezaba en enero de este año una información del European Biomass Industry Association: “Los residuos, claves en el desarrollo de la biomasa en Europa”. Ahora es la Agencia Internacional de Energías Renovables la que en dos informes (uno global sobre renovables y otro concreto sobre bioenergía) lo pone de manifiesto. Dentro del 60% del consumo mundial que representarán los biocombustibles (sólidos, líquidos y gaseosos) en el mix renovable en 2030, casi la mitad provendrá de residuos orgánicos tanto domésticos como agrícolas y forestales.
Los residuos, claves en el desarrollo mundial de la biomasa

En el informe de la European Biomass Industry Association (Eubia) se hacía constar que para aprovechar de forma eficiente los residuos orgánicos y destinarlos a la producción de energía se necesitan nuevos desarrollos tecnológicos. Esta, junto a la sostenibilidad y el desarrollo de nuevas estrategias y líneas políticas de acción, son las claves que expone la Agencia Internacional de Energías Renovables (Irena, en sus siglas en inglés) para que se cumplan sus pronósticos y la biomasa cubra el 60% de la demanda de renovables en el consumo en 2030.

A finales de septiembre Irena publicó el informe Global Bioenergy. Supply and demand projections. A working paper for REmap 2030. Se trata de una continuación a escala sectorial (bioenergía) del estudio REmap 2030, en el que presenta una hoja de ruta para que llegar al objetivo de duplicar la cuota de renovables en el mix energético mundial entre 2010 y 2030. El referido a la biomasa examina su potencial en diferentes regiones del mundo con la mirada puesta en el desarrollo tecnológico y la sostenibilidad como claves en el cumplimiento de los objetivos.

108 exajulios con biomasa en 2030: el 20% del suministro mundial de energía primaria
Irena estima que la oferta total de biomasa en todo el mundo podría variar entre los 97 y los 147 exajulios (EJ) en 2030 en términos de energía primaria según los escenarios que se planteen, del menos al más óptimo. Entre el 38 y el 45% del consumo total se cubriría con basura orgánica y subproductos agrícolas. El resto de materias primas a emplear se repartiría a partes iguales entre cultivos energéticos (de 33 a 39 EJ año) y biomasa procedente de la industria forestal, incluidos también residuos (de 27 a 43 EJ/años).   

La demanda global de biomasa se promedia en 108 EJ para 2030, una cantidad equivalente al 20% del suministro energético primario mundial. Según los cálculos reflejados en el informe de Irena, casi un tercio de este total se destinaría a producir electricidad y generación de calor en redes, otro tercio a la fabricación de biocarburantes para el transporte y el resto se repartiría entre aplicaciones de calefacción para la industria y el sector residencial. Para Irena, la cogeneración con biomasa será clave en el crecimiento de esta energía renovable.

Apuesta por la sostenibilidad
Los responsables del informe no son ajenos a las críticas que denuncian los riesgos de un crecimiento desmedido e insostenible de la biomasa, especialmente la destinada a usos eléctricos. Aparte de informes recientes en esta dirección, como el de Amigos de la Tierra, hace unos días la ONG Salva la Selva entregó a la eléctrica E.on una carta con más de 100.000 firmas rechazando la quema de madera procedente de bosques en una central térmica de carbón en el sur de Francia reconvertida en biomasa.

Dolf Gielen, director de Innovación y Tecnología de Irena, declaró que “fuentes sostenibles de biomasa como los residuos y el uso de tecnologías y procesos más eficientes pueden desplazar la producción tradicional hacia formas modernas y sostenibles, reduciendo al mismo tiempo la contaminación del aire y la muerte de personas". El último informe sobre los bosques del planeta de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) recoge que alrededor de 2,5 millones de personas fallecen al año debido a los efectos de la inhalación a largo plazo de humo como consecuencia del uso de combustible de madera para cocinar y, en algunos casos, para calefacción.

Cultivos energéticos más caros para África
La incidencia en la sostenibilidad obliga a considerar parámetros sociales, ambientales y económicos: uso de la tierra, emisiones de gases de efecto invernadero en todo el ciclo de vida, uso del agua, impacto sobre la biodiversidad y la calidad del suelo, seguridad alimentaria, generación de empleo, consumo local, recursos financieros…  Para Irena, quien no cumpla con estos criterios de sostenibilidad se arriesga a perder su cuota en el mercado global.

El informe sopesa otros aspectos que pueden condicionar el desarrollo de la bioenergía y que se deben tener en cuenta a la hora de planificar estrategias. Entre ellos está el costo del suministro, muy importante para países en desarrollo. Para África, no es lo mismo apostar por una biomasa basada en residuos de cultivos agrícolas, donde el costo es de 2,3 euros por gigajulio (GJ), que por cultivos energéticos, donde se eleva a 13,3 euros por GJ.

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