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Cincuenta millones de euros en la primera convocatoria de Bio-based Industries

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El consorcio europeo público-privado Bio-based Industries (BBI) ha dado a conocer la primera convocatoria de propuestas a financiar al 50% entre la Comisión Europea y la industria. La CE pondrá cincuenta millones de euros como primera inversión de los mil millones previstos para desarrollar este ambicioso consorcio centrado en la sustitución de los combustibles y otras materias primas de origen fósil por las de origen orgánico. El BBI ya ha definido las primeras 16 líneas de trabajo que deben seguir sus socios, entre los que se encuentran 47 españoles, de los que 9  son empresas y 38 centros de investigación, incluidas 13 universidades.
Cincuenta millones de euros en la primera convocatoria de Bio-based Industries

Hace un año la CE concretó parte del destino del programa de investigación e innovación de la UE Horizonte 2020, al anunciar la inversión de 8 000 millones de euros en cinco asociaciones público-privadas, denominadas Iniciativas Tecnológicas Conjuntas (ITC). El programa, que calcula unos 10 000 millones de euros de inversión añadida de la industria y 4 000 millones de los Estados miembros, cuenta con dos iniciativas vinculadas con las renovables: pilas de combustible e hidrógeno y bio-industrias y biorrefinerías (3.800 millones de euros; mil aportados por la UE). De este última se acaban de conocer los datos de la primera convocatoria de proyectos.

El BBI centra esta primera convocatoria en inversiones de alto impacto y alto potencial. La dotación es de 50 millones de euros y se espera que la industria contribuya con una cifra similar como “primer paso de una estrategia a largo plazo que ofrezca resultados sociales, económicos y ambientales tangibles”, señalan desde BBI. Para ello dividen los apartados a desarrollar en diez de investigación e innovación, dotados con quince millones de euros; y seis de innovación (cinco de demostración y una emblemática), con 35 millones.  


25 millones para trabajar con recursos y residuos agrícolas infrautilizados
Los diez apartados de investigación e innovación contienen varias líneas relacionadas directa o indirectamente con la bioenergía. Entre ellos están pretratamientos eficientes de residuos lignocelulósicos para la producción de compuestos químicos y materiales avanzados, uso de azúcares procedentes de efluentes de fabricación de pasta de papel y otras fibras, valorización de productos derivados de diferentes corrientes de residuos orgánicos y recuperación de nutrientes de desechos y residuos de origen biológico.

Entre los de innovación, aparte de los ligados también a la industria de pasta y papel, hay dos vinculados a la valorización de residuos ganaderos y agrícolas. Uno de ellos, que fomenta el aprovechamiento de los recursos y residuos agrícolas ahora infrautilizados o desechados, es el considerado como emblemático y el que recibe una mayor inversión con diferencia, ya que alcanza los 25 millones de euros, la mitad de la inversión de la CE de esta primera convocatoria.   

El paso de la “economía fósil” a la “bioeconomía”
Sobre la importancia que tiene este programa de financiación para la industria y la investigación en bioenergía habla Margaria de Gregorio, coordinadora de la Plataforma Tecnológica Española de la Biomasa (Bioplat), uno de los 38 miembros asociados españoles (hay además nueve empresas españolas como miembros directos). De Gregorio explica que “gran parte de los fondos europeos destinados las tecnologías bioenergéticas van a canalizarse a través de estos consorcios público-privados, además de Horizonte 2020; es decir, el BBI va a constituir uno de los pilares de financiación de la I+D+i de este sector”.

Máire Geoghegan-Quinn, comisaria europea de Investigación, Innovación y Ciencia, también destaca la importancia que tiene este impulso para el desarrollo de los conceptos de bioeconomía y biorrefinería: “tienen un enorme potencial que está atrayendo inversiones en todo el mundo, y con esta nueva iniciativa queremos aprovechar las tecnologías innovadoras para convertir los recursos renovables y los residuos sin explotar de Europa en productos cotidianos más ecológicos, tales como alimentos, piensos, productos químicos, materiales y combustibles, todo originario y fabricado en Europa".

Desde el BBI inciden en que se trata de “un cambio desde una sociedad basada en recursos fósiles y la importación hacia el crecimiento económico sostenible de Europa”. Apostillan que “se esperan crear decenas de miles de puestos de trabajo (80% en zonas rurales), revitalizar industrias, diversificar los ingresos de los agricultores y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 50% en comparación con las aplicaciones basadas en fósiles”.

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