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Burocracia, dificultades técnicas y rechazo social, obstáculos para las redes de calor con biomasa

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El proyecto de investigación Intensss-PA forma parte del programa Horizonte 2020 de la UE y tiene como objetivo ayudar a las autoridades públicas a integrar una energía más sostenible en la ordenación del territorio. Castilla y León es una de las siete regiones europeas que participa, y lo hace aportando su experiencia en el uso de biomasa en redes de calor. Tras una reunión del proyecto en Italia, la Consejería de Fomento y Medio Ambiente expone los obstáculos que "impiden el desarrollo" de dichas redes: “problemas administrativos, dificultades técnicas y rechazo social fundado en el desconocimiento”.
Burocracia, dificultades técnicas y rechazo social, obstáculos para las redes de calor con biomasa
Edificio central de la red de calor con biomasa de la Universidad de Valladolid

La contestación vecinal y ecologista a las redes de calor previstas para las ciudades de León y Ponferrada, en la misma provincia, está sin duda muy presente en las afirmaciones que se hacen desde la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de Castilla y León en el ámbito de una visita a la ciudad italiana de Catanzaro dentro del proyecto Intensss-PA.

Desde dicha consejería afirman haber detectado las dificultades que “se presentan de forma heterogénea en el territorio” y que” impiden el desarrollo de estas redes de calor”. Entre estos obstáculos citan “problemas administrativos o de encaje normativo que han planteado algunas ciudades, dificultades técnicas en otras e incluso rechazo social fundado en el desconocimiento”.

La participación del Gobierno de Castilla y León en Intensss-PA está muy centrada “en la elaboración de una estrategia de apoyo a la generación de energía mediante el uso de la biomasa producida en nuestros bosques, promoviendo redes de calor urbanas más allá de su uso en edificios aislados”. De ahí que en Catanzaro presentaran junto a la Universidad de Valladolid la red más importante que existe actualmente en España, localizada en la capital vallisoletana.  

Grecia y Dinamarca también aportan ejemplos con biomasa
Desde Castilla y León recuerdan que el objetivo de Intensss-PA, enmarcado en el programa Horizonte 2020 de la UE y que concluye este año, es “potenciar la capacidad de las administraciones públicas para diseñar, planificar e implementar políticas sostenibles sobre el uso de la energía, integrándolas en el marco de la planificación urbanística”.

Además de Castilla y León, otras dos regiones participantes en Intensss-PA han contado con la biomasa como fuente energética para conseguir este objetivo. Se trata de Karditsa, en Grecia, donde “el sector agrícola intensivo y productivo contribuye significativamente a la creación de valor añadido local con su potencial de utilización de biomasa para la producción de energía”.

Po otro lado Dinamarca, cuyo Parlamento acaba de apoyar que en 2030 el cien por cien de la electricidad se produzca con renovables, participa con la región de Trekantområdet. Una de sus principales iniciativas es el que pretende suministrar calor a 55.000 hogares mediante una red con biomasa.

Cien edificios públicos con biomasa
Castilla y León, a través de su director general de Vivienda, Arquitectura y Urbanismo, Ángel Marinero aprovechó para presentar algunos datos en este sentido, como “las treinta actuaciones para sustituir combustibles fósiles por biomasa mediante la instalación de calderas individuales y redes de calor centralizadas, utilizando como combustibles pélets de madera y astilla forestal, con una inversión hasta la fecha cercana a los 38 millones de euros”.

Marinero también recordó que “actualmente más de cien edificios públicos de Castilla y León se suministran con biomasa, consumiendo 27.500 toneladas de astilla forestal y 1.100 toneladas de pélets, alcanzando los 71.500.000 kWh útiles y una reducción de emisiones de CO2 a la atmósfera de 26.500 toneladas/año”.

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