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Tecnología para aumentar en un 200% la producción de biogás con lodos de depuradoras y residuos urbanos

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Un estudio realizado por Patricia Moñino, del grupo Calagua, formado por investigadores de universidades valencianas, demuestra que el tratamiento conjunto de residuos procedentes de la depuración de aguas y de la fracción orgánica de la basura doméstica puede aumentar la producción de metano hasta un 200 por cien. El trabajo contempla también la implantación en las casas de nueva construcción de trituradoras de residuos de comida que, conectadas con el sistema de alcantarillado, los enviaría directamente a la planta de tratamiento.

Tecnología para aumentar en un 200% la producción de biogás con lodos de depuradoras y residuos urbanos

La mezcla de diferentes sustratos durante la digestión anaerobia, además del pre-tratamiento de estos para rentabilizar la generación de biogás y su posterior enriquecimiento como biometano es algo muy presente en la investigación española. El último paso lo ha dado Patricia Moñino, del grupo Calagua, formado por miembros del Instituto de Ingeniería del Agua y el Medio Ambiente (IIAMA) de la Universidad Politécnica de Valencia y del Departamento de Ingeniería Química de la Universidad de Valencia.

La investigación es uno de los principales resultados obtenidos de su tesis doctoral: Estudio de viabilidad de la incorporación de la fracción orgánica de los residuos sólidos urbanos (FORSU) al tratamiento de aguas residuales mediante la tecnología de bioreactor de membranas anaerobias (AnMBR).

La conclusión es que, mediante este proceso anaerobio, se aumentaría la producción de metano hasta un 200 por cien y permitiría a la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) generar su propia fuente de energía para autoabastecerse.

Trituradoras de residuos orgánicos en las casas conectadas a plantas de biogás
Desde el IIAMA aseguran que “el proyecto tiene su origen en una de las principales líneas de investigación de Calagua, que concibe la EDAR como una planta de recuperación de recursos en lugar de una planta de eliminación de residuos”.

Moñino afirma que “es necesario cambiar la filosofía en el tratamiento de aguas apostando por métodos más sostenibles, ya que con esta tecnología el consumo energético es menor frente a los métodos más convencionales, reduciendo también la emisión de gases de efecto invernadero y los costes económicos en la EDAR”.

La investigación también contempla “la implantación en las casas de nueva construcción de unas trituradoras de residuos de comida que, conectadas con el sistema de alcantarillado, los enviaría directamente a la planta de tratamiento donde se convertirían en metano”.

Convivencia pacífica entre biogás y compostaje
Sin embargo, este sistema deberá ser compatible con el aprovechamiento como compost de la FORSU, que tanto el Gobierno español como la Unión Europea entienden como elemento importante de la economía circular junto a la producción de biogás. La nota de prensa del IIAMA considera que “actualmente, los residuos de la FORSU se tratan y gestionan como compost, el cual no es suficientemente competitivo frente a otros procedentes de granjas”.

Lo cierto es que el tratamiento de la FORSU es muy variado, y no solo incluye el compostaje. Así se expone en el Plan Estatal Marco de Gestión de Residuos (PEMAR) donde el compostaje es uno de los cuatro destinos habituales de los biorresiduos, además de la digestión anaerobia, la incineración y, desgraciadamente, el vertedero.

Por último, y en cuanto a otras innovaciones que aporta el estudio, se destaca que “en el tratamiento anaerobio el proceso más limitante es la hidrolisis, descomposición de sustancias orgánicas complejas por la acción de diferentes enzimas generadas por bacterias anaerobias. Con la investigación se observa que al añadir otros residuos “las bacterias que realizan la hidrolisis aumentan, aumentando la capacidad hidrolítica del sistema, de forma que incrementa la biodegradabilidad del proceso”.

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