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Estudio: Biocarburantes de residuos de maíz emiten más CO2 de lo previsto

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“La utilización de residuos de cultivos de maíz para fabricar biocarburantes puede reducir el carbono orgánico del suelo y aumentar las emisiones de CO2, ya que la conversión de los residuos en combustible oxida a CO2 a un ritmo más rápido que cuando se añade al suelo”. Esta conclusión forma parte del estudio publicado en la revista Nature Climate Change por un equipo de investigadores de la Universidad de Nebraska-Lincoln. Desde la Environmental Protection Agency (EPA) de Estados Unidos advierten de que el estudio no aporta información relevante sobre las emisiones del ciclo de vida de este tipo de biocarburantes. Otro análisis comparativo en una revista del motor del Reino Unido cuestiona la reducción de emisiones de los coches que emplean E10.

Estudio: Biocarburantes de residuos de maíz emiten más CO2 de lo previsto

La portavoz de la EPA, Liz Purchia, afirma en un comunicado que el estudio "no proporciona información útil relevante sobre las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de todo el ciclo de vida del etanol procedente de rastrojos de maíz”. La información, recogida entre otros medios de comunicación estadounidenses por USA Today, añade la paradoja de que el estudio ha sido sufragado con 500.000 dólares por el Gobierno federal y que la EPA incluye a este tipo de biocarburantes lignocelulósicos entre los que reducen al menos un 60% de emisiones de GEI con respecto a la gasolina y por lo tanto pueden favorecerse de las leyes que lo promueven e incentivan su uso.  

El título del estudio no puede ser más elocuente: Biofuels from crop residue can reduce soil carbon and increase CO2 emissions, aunque estos efectos negativos los circunscriben al corto plazo. En concreto estiman un 7% más de emisiones que la gasolina en los primeros años. “A no ser que el carbono perdido (al no dejar los rastrojos en el suelo) sea reemplazado, las emisiones del ciclo de vida probablemente excedan el mandato legislativo de Estados Unidos de reducción del 60% de GEI”. En el artículo de USA Today consideran que estas conclusiones suponen un duro golpe para la industria, ya que se estima que la mitad del etanol celulósico que se produzca en EEUU provendrá de residuos del cultivo de maíz.

Como la portavoz de la EPA, el resto de administraciones implicadas y la propia industria entienden que es difícil llegar a este tipo de conclusiones debido al variado comportamiento de estos restos orgánicos (tallos, hojas y mazorcas) en los diferentes suelos del país y al uso que realmente hacen los agricultores en los doce principales estados productores de maíz. También esgrimen estudios donde la reducción de GEI en el etanol de residuos podría llegar al 95%, aunque dentro de un concepto de biorrefinería en el que dicha materia prima sustituiría al carbón en la producción de electricidad.

E10: más consumo y emisiones que la gasolina
Esta publicación no es la única que ha soliviantado al sector desde que comenzara el presente 2014. A principios de febrero la revista británica What car? presentó las conclusiones de las pruebas realizadas en cuatro vehículos en cuanto a consumo y emisiones derivados del uso de E10 (10% de etanol y 90% de gasolina). En todas salió un mayor consumo de combustible (8,4% más de media), mayor gasto y mayores emisiones de CO2 (4% más de media).

Poco tiempo después, en un artículo sobre la azarosa implantación del E10 en la Unión Europea y el sueño de llegar al E15, Robert Vierhout, secretario general de la European Renewable Ethanol Association (ePURE), achacó igualmente de falta de rigurosidad al estudio de What car, al no contar las emisiones durante todo el ciclo de vida, y ponía sobre la mesa otros análisis que reflejan un menor consumo y la inocuidad del E10 en los motores. El estudio al que se refiere Vierhout es el que realizó en 2011 el Centro de Investigación Técnica de Finlandia (VTT, en sus siglas en finlandés).

Los biocarburantes y la soberanía alimentaria
También la sección de Biocarburantes de la Asociación de Productores de Energías Renovables (APPA), quiere salir al paso del periódico cuestionamiento que se hace de la sostenibilidad del etanol y el biodiésel. En relación a los casos denunciados de la injerencia de estos en la soberanía alimentaria, afirman que “el problema que subyace detrás es el del modelo agroindustrial, asunto sobre el que los biocarburantes tienen un impacto muy limitado, ya que empezó antes de su llegada y sigue desarrollándose independientemente de la expectativa de demanda futura de los mismos”.

APPA Biocarburantes también quiere precisar que afirmar que el 20% de la producción de soja se destina a fabricar biodiésel es incorrecto, ya que sólo el 2% de la producción mundial de soja tienen ese fin y “es importante distinguir entre soja y aceite de soja”. “Sólo el 18-19% de la soja se transforma en aceite –afirman–, convirtiéndose el resto en harina destinada principalmente a la alimentación animal; y la parte del aceite que se destina a biodiésel no supera el 15% de la producción mundial”. Por último, consideran que, “aunque se habla mucho de la jatrofa y de su posible impacto en el uso de la tierra realmente su utilización para la producción mundial de biodiésel es absolutamente marginal, por lo que no puede ser un factor relevante para la seguridad alimentaria”.

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