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El Parlamento Europeo elimina definitivamente el aceite de palma como biocarburante

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La decisión final sobre el contenido de la nueva directiva de energías renovables saldrá del diálogo y los acuerdos entre la Comisión, el Consejo y el Parlamento europeos. Pero, de momento, este último ha lanzado un mensaje claro en el pleno de hoy: no quiere al aceite de palma como materia prima en el transporte a partir de 2021, al no reconocerle como una fuente de energía renovable. Y para 2030 marca un objetivo de renovables en el transporte del 12 por ciento, a completar con electricidad, biocarburantes de residuos y otros avanzados o de bajas emisiones de carbono.
El Parlamento Europeo elimina definitivamente el aceite de palma como biocarburante

De nada sirvieron los últimos llamamientos de los productores de aceite de palma de Malasia, que se manifestaron ayer en la capital, Kuala Lumpur, para impedir que el Parlamento Europeo (PE), como uno de los organismos que forman la Unión Europea, votara en contra del aceite de palma como biocarburante y consumara lo que ellos llaman el “apartheid de cultivos”.

Tras la enésima noticia y su correspondiente titular que en octubre auguraba un futuro negro para el biodiésel de aceite de palma, la votación de hoy en el PE lo ha refrendado. En concreto, descarta a esta materia prima como renovable para incorporarla a los objetivos del transporte a partir de 2021.

Los biocarburantes de cultivos alimentarios se quedan como están
Por otro lado, limita en general la contribución de los biocarburantes a partir de cultivo alimentarios para los objetivos en el transporte en 2030 a los niveles de consumo alcanzados el pasado año (en torno al 5 por ciento). Esto significa que alcanzarían un porcentaje testimonial dentro del 12 por ciento de renovables otorgado al transporte, donde primarán los avanzados y muy bajos en carbono y la electricidad de origen renovable.

La Asociación de Empresas de Energías Renovables (APPA), que aplaude el objetivo del 35 por ciento de renovables en 2030 en la UE aprobado hoy mismo también por el propio PE, considera que para alcanzar esos objetivos “España necesita la contribución de todas las tecnologías renovables, ya que debe duplicar su porcentaje en solo doce años”.

Por este motivo le preocupa que “las propuestas aprobadas en relación con el sector de los biocarburantes (excluyendo a los convencionales de la obligación de combustibles renovables, limitando su aportación al 5 por ciento, prohibiendo ciertos tipos de biodiésel desde 2021…) pongan en serio peligro la supervivencia de la industria nacional y, por tanto, su contribución a la consecución de los objetivos”.

Ir más allá de las etiquetas de “convencionales” o “avanzados”
La patronal europea del etanol (ePure) ha dado un tímido respaldo a la decisión del PE, ya que considera que ese 12 por ciento de renovables en el transporte para 2030 “deja una puerta abierta a los biocarburantes sostenibles basados en cultivos para ayudar a alcanzar los objetivos del Acuerdo de París”.

No obstante, ePure pide un mayor esfuerzo a la UE. “Necesita una política de energía renovable que vaya más allá de etiquetas como convencionales o avanzados y se fije más en las credenciales reales de sostenibilidad”, afirman. Y recuerdan que “el etanol europeo renovable, producido a partir de cultivos europeos, ofrece un 66 por ciento de reducción promedio de gases de efecto invernadero sobre la gasolina fósil y sin efectos adversos”.

Emmanuel Desplechin, secretario general de ePure, pide que en el acuerdo final, la UE “mantenga en el 7 por ciento la contribución de los biocarburantes basados en cultivos, esencial para salvaguardar las inversiones actuales y futuras”. Aparte, estiman que “se necesita un fuerte compromiso para aumentar los biocombustibles avanzados".

Confianza en el “triálogo” entre Parlamento, Consejo y Comisión
La EU Biodiesel Chain, que agrupa a diversos integrantes de la cadena de producción de este biocarburante, también ha sido comedida en sus críticas porque confía en que “en las negociaciones a tres bandas (Parlamento, Consejo y Comisión) se dé un debate realista y basado en hechos que eleve aún más las ambiciones de descarbonización de la UE en el sector del transporte y asegure un papel para la industria de biodiésel de la UE”.

Afirman que la votación en el PE “reequilibró un informe inicialmente negativo de la Comisión Envi del PE y representa un paso en la dirección correcta para que el ponente Itre (otra comisión del PE) negocie con la CE y el Consejo”. También tienen claro que “es necesario que los operadores reciban un mandato claro, incluido un 7 por ciento de biocarburantes de cultivos, como lo propuso el Consejo".

Algo importante también, la EU Biodiesel Chain valora el hecho de que, como en la posición que defienden los Estados miembros dentro del Consejo, “el Parlamento decidió no reabrir el debate de cambió indirecto del uso de la tierra”.

Para los ecologistas queda un sabor agridulce
Fuera del sector, ONG como Transport & Environment, que han batallado junto a otras muchas en dejar fuera al aceite de palma, celebra “la decisión de limitar el uso de biocarburantes de alimentos en los niveles actuales, pero lamenta que los eurodiputados hayan perdido la oportunidad de apoyar una eliminación más ambiciosa”.

Para Laura Buffet, portavoz de T&E, “la votación de hoy envía el mensaje claro a la industria de los biocarburantes de que el crecimiento solo puede provenir de combustibles avanzados sostenibles como los de residuos, no de cultivos alimentarios”.

En la valoración negativa, Buffet afirma que “desafortunadamente, el acuerdo contribuye poco a limpiar y eliminar los biocarburantes de cultivos de la UE, que continuarán recibiendo apoyo hasta 2030". También advierten que “la nueva definición y la lista de avanzados deja la puerta abierta a materias primas insostenibles” y que se debería ser más estrictos “para garantizar que solo se incentiven las verdaderamente sostenibles“.

Por su parte, Florent Marcellesi, eurodiputado del grupo Verdes/ALE (Equo) y miembro de la comisión de Energía del PE (la mencionada Itre), afirma que “nos alegramos de la eliminación del aceite de palma del mix renovable para 2021 y de que se haya puesto un límite, aunque insuficiente, a los agrocombustibles que provocan deforestación y compiten con las tierras de cultivo”.

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