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El etanol europeo creció de nuevo en 2018 en reducción de gases de efecto invernadero

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Según datos aportados por la patronal del etanol en Europa (ePure), la producción y consumo de este biocarburante en el continente logró “un promedio de más del 71 por ciento de ahorro de gases de efecto invernadero (GEI) en comparación con la gasolina en 2018”. Supone un punto más que en 2017 y veintiuno más que en 2011. Desde Transport & Environment recuerdan que estos cálculos no incluyen las emisiones derivadas del cambio indirecto del uso de la tierra, aspecto que elevaría las emisiones.  
El etanol europeo creció de nuevo en 2018 en reducción de gases de efecto invernadero
Surtidor en España con el E5 que marca el porcentaje de etanol (cinco por ciento) en la gasolina

A partir de los datos auditados a las empresas que forman parte de European Renewable Ethanol (ePure), esta asociación calcula que dichas compañías produjeron en 2018 5.800 millones de litros de etanol y 5.55 millones de toneladas de co-productos, principalmente piensos para animales. Si a estas cifras se añaden las de empresas que no son miembros de ePure la producción de etanol sobrepasa los 6.200 millones de litros, acorde con las estadísticas de Eurostat.

“Las cifras confirman la importancia de las biorrefinerías de etanol para los esfuerzos de la UE por combatir el cambio climático y compensar su déficit de proteínas de alimentación animal”, explican desde ePure, que enseguida exponen los datos sobre emisiones de GEI evitadas con dicha producción.

“De la producción total de etanol en 2018, el 82 por ciento se usó como combustible, con un promedio de más del 71 por ciento de ahorro de GEI en comparación con la gasolina, reducción que aumentó por séptimo año consecutivo”. El año pasado fue del setenta por ciento, siempre por encima del cincuenta por ciento que exige la directiva europea de renovables.

Menos reducción si se aplica el cambio indirecto del uso de la tierra
En España, sin embargo, esta reducción, aunque sigue siendo mayor que la europea, bajó dos puntos en 2018, según la estadística sobre biocarburantes que elabora la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. En 2017 el consumo de etanol alcanzó un ochenta por ciento de reducciones de GEI con respecto a la gasolina, bajando al 78 por ciento en 2018.  

Sobre estas reducciones, la ONG Transport & Environment (T&E) responde que “con total seguridad las cifras no incluyen las emisiones derivadas del cambio indirecto del uso de las tierras (ILUC en inglés), lo que conlleva que los ahorros son menores”.

Para refutar los datos de ePure, T&E echa mano de su análisis del informe Globiom de 2016 que confirmó el sustancial aumento de las emisiones de GEI de los biocarburantes si se aplicaba el ILUC, especialmente en el caso del biodiésel. En él, solo el etanol de azúcar de caña se acerca a los porcentajes de reducción que expone ePure, aunque los de maíz (el que se produce principalmente en Europa) y el de remolacha azucarera cumplen con la directiva.   

Etanol sobre todo con maíz y muy poco de segunda generación
El porcentaje del 71 por ciento reflejado por ePure no se debe a que el etanol avanzado (producido principalmente con residuos orgánicos y materia lignocelulósicas) compense al derivado de cultivos, ya que solo el cuatro por ciento del biocarburante que sale de las factorías europeas es de este tipo. Tras el maíz (43 por ciento), las materias primas más empleadas con el trigo (26 por ciento) y el basado en cultivos azucareros (21 por ciento).

En cuanto al resto del etanol producido en Europa en 2018, ePure afirma que el nueve por ciento se destinó a usos industriales y otro nueve por ciento a la industria de la alimentación y bebidas. Por último, resaltan que más del 99 por ciento de la materia prima utilizada para producir etanol por los miembros de la asociación, incluidos cereales, azúcares, desechos y residuos, fue cultivada u obtenida en Europa”.

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