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El biobutanol de whisky consigue una planta y el de sidra avanza en la investigación

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En los últimos tiempos el biobutanol se ha posicionado como uno de los biocarburantes de segunda generación más destacados. Buena parte de las noticias las protagoniza Celtic Renewables, la empresa que acaba de confirmar que a principios del próximo año comienza la construcción de una planta comercial de producción de biobutanol a partir de residuos de la industria del whisky. Por otro lado, investigadores de varios países estudian la viabilidad de producirlo también con subproductos del procesado de manzanas, sidra incluida.
El biobutanol de whisky consigue una planta y el de sidra avanza en la investigación

Hace unos días Celtic Renewables informaba sobre el permiso que le ha concedido el concejo escocés de Falkirk para construir una planta de demostración comercial que producirá más de medio millón de litros de biobutanol a partir de residuos de la industria del whisky. Supone un paso más tras el anuncio en julio de este año del éxito del uso como combustible de este biocarburante avanzado en el depósito de los coches.

En la actualidad se encuentra en una campaña de financiación para obtener los seis millones de euros a través de la plataforma de inversiones Abundance Investment. Para esta misma planta, que se situará en el complejo petroquímico de la ciudad de Grangemouth, Celtic Renewables ya recibió más de diez millones de euros del Gobierno de Escocia como co-inversión.

Planta única en el mundo y foco de un complejo petroquímico
Martin Tangney, fundador y presidente de la compañía, ha recordado que la planta “será la primera de este tipo en el mundo y concentrará la atención mundial en Escocia en materia de innovación en economía baja en carbono".

El director general, Mark Simmers, añade que Grangemouth es el lugar perfecto para “beneficiarnos de las sinergias dentro de su centro petroquímico nacional y trabajar con una variedad de socios complementarios y conseguir el apoyo de administraciones locales y nacionales".

Anuncian también que la planta dará empleo a 25 personas de la zona y que continúa el trabajo estrecho con Tullibardine Distillery, la proveedora de los dos residuos del proceso de fabricación del whisky: 750.000 toneladas anuales de granos de cebada ricos en azúcares y 2.000 millones de litros de líquido de levadura con contenido de cobre.

De la cerveza a la sidra
Aparte del avance más notable con estos residuos de la industria del whisky, el biobutanol (se puede usar indistintamente como sustituto de la gasolina y el gasóleo de automoción) ya estaba muy presente en investigaciones asociadas a corrientes residuales de la fabricación de otra bebida alcohólica, la cerveza. En España, desde el proyecto de biorrefinería Clamber se trabaja también con lignina de diferentes vegetales.

Pero también recientemente varios investigadores, incluido el español Gorka Gallastegui, ingeniero ambiental de la Escuela Universitaria de Ingeniería del Vitoria-Gasteiz, han publicado un estudio con el que se amplía el radio de materias primas posibles para el biobutanol a subproductos de la sidra, entre otras.

En concreto, analizan diferentes procesos de hidrólisis como pre-tratamiento para mejorar la producción de biobutanol a partir de desechos agroindustriales. Han trabajado con residuos, lodos incluidos, de la industria cervecera, de la producción de almidón y de diferentes procesos asociados a la manzana, entre otros a la elaboración de zumos y sidra.

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